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Tecnología, vigilancia y verduras...

  • Los métodos del nuevo seleccionador satisfacen plenamente a una Federación que ansiaba, según Rubiales, un avance hacia la modernidad

Luis Enrique golpea un balón durante un entrenamiento mientras camina con dos pelotas de pilates. Luis Enrique golpea un balón durante un entrenamiento mientras camina con dos pelotas de pilates.

Luis Enrique golpea un balón durante un entrenamiento mientras camina con dos pelotas de pilates. / fotos: juanjo martín / efe

En apenas tres días, Luis Enrique enseñó sus cartas como nuevo seleccionador español y mostró que seguirá con todas las peculiaridades que lo acompañaron como entrenador del Barcelona: seguimiento de los entrenamientos subido a una torre, candado para la prensa, vigilancia de los horarios de los jugadores, aprovechamiento máximo de la tecnología o intervención en el diseño de la dieta.

A la espera de conocer cuál es su propuesta en el campo -el sábado ante Inglaterra y el martes con Croacia-, Luis Enrique sí hizo honor en sus métodos de trabajo a una de sus palabras favoritas: "evolución".

Luis Enrique interviene directamente en el diseño del menú diario y ha prohibido cosas

No tardó nada en demostrar su singularidad. Su primera lista de convocados, facilitada el viernes pasado, fue transmitida a través de un vídeo "casero" que grabó en su despacho junto a una pizarra. No recurrió a la tradicional lectura de los nombres de los futbolistas ante la prensa. Fue como una forma de marcar ya diferencias en el primer día respecto a sus antecesores.

Además, las cámaras de los medios oficiales de la Federación Española difundieron las imágenes de su encuentro con los internacionales y se esforzaron en servir imágenes de bromas del entrenador con jugadores del Real Madrid como Sergio Ramos o Dani Carvajal.

Dicen que el presidente de la Federación, Luis Rubiales, alertó a Luis Enrique sobre ciertos hábitos que observó durante el Mundial y que a él no le gustaban, tales como horarios nocivos para el descanso, el uso masivo de móviles o el excesivo poder decisorio de los futbolistas sobre aspectos de la rutina diaria. Y también dicen que el nuevo seleccionador está decidido a imponer nuevas normas, más restrictivas.

En el entrenamiento de ayer se recuperó una de las escenas más características del técnico durante su etapa en el Barcelona: se subió a una torre de televisión para observar la sesión desde las alturas. Y lo normal es que uno de sus ayudantes vea los partidos desde el palco de cada estadio en concreto para ofrecer otra perspectiva y análisis del juego del equipo.

Además, cada entrenamiento es grabado. Igual que hará con los partidos oficiales, en los que dispondrá de cámaras especiales que enfoquen únicamente la parte del campo que le interese estudiar.

Como especialista en nutrición, y como también hacía en Barcelona, Luis Enrique también intervino desde el primer día en el diseño del menú diario de los futbolistas y eliminó radicalmente alimentos como frituras o grasas visibles. Verduras y platos de plancha son las nuevas estrellas.

El propio entrenador se pone como ejemplo del éxito de su dieta y el médico de la selección, Antonio Escribano, exclamó esta semana: "¡Está para jugar!".

Es lo esperable para un hombre amante de llevar hasta el extremo los límites de su físico. Es un apasionado de pruebas de fondo y ultrafondo. En 2007 participó en el Ironman de Fráncfort, con una marca de diez horas y 19 minutos, y un año después completó la brutal Maratón des Sables, una carrera de seis días en los que se corren unos 250 kilómetros.

Por supuesto, el seleccionador aisló por completo al equipo de la prensa y todos los entrenamientos son ya a puerta cerrada. Además, Luis Enrique acabó con una vieja costumbre y se convirtió en el primer seleccionador español que no dará entrevistas. Josep Guardiola inauguró esa costumbre en el fútbol español, Luis Enrique la siguió y ahora lo llevó a la selección. Sólo hablará en ruedas de prensa.

Son nuevos métodos para alegría de una federación que, según se esfuerza en transmitir Rubiales, ansía la "modernidad". Entiende que los métodos, ganadores o no, se quedaron anticuados. Sin duda, Luis Enrique responde al perfil de entrenador "moderno".

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