Deportes

Villar se permite amenazar

  • El dirigente vasco se sigue considerando presidente de la Federación y enfrenta al Gobierno con la FIFA

  • "El CSD es el único responsable de que España se pueda quedar sin Mundial"

Villar realiza uno de la multitud de gestos amenazantes que repitió ayer ante los periodistas presentes.

Villar realiza uno de la multitud de gestos amenazantes que repitió ayer ante los periodistas presentes. / santi donaire / efe

ángel Villar, actualmente suspendido de su cargo de presidente de la Federación Española de Fútbol, culpó ayer directamente al Gobierno de la posibilidad de que la selección no vaya al Mundial de Rusia 2018 si la FIFA entiende que hubo injerencias en el proceso electoral del organismo.

"Desmiento de forma categórica cualquier tipo de acción mía, de la Federación y de la Junta", aseguró Villar en rueda de prensa en Madrid para desvincularse de cualquier influencia en la decisión final de la FIFA.

El organismo rector del fútbol mundial, del que Villar fue vicepresidente, envió una carta a la federación en la que advirtió que las injerencias gubernamentales en el proceso electoral pueden acarrear su suspensión como miembro de la FIFA y la exclusión de todas sus competiciones. Incluido el próximo Mundial.

"Deberíamos preguntarnos por qué estos conflictos no se dan en Alemania, Italia o el Reino Unido. La respuesta es que los poderes públicos respetan la independencia de sus federaciones", manifestó Villar.

El mandatario de la federación fue inhabilitado de sus funciones en julio después de que la Justicia iniciara un proceso contra él por presuntos actos delictivos originados durante su gestión al frente de la federación poco después de resultar reelegido como presidente.

Y el Gobierno, a través del Consejo Superior de Deportes (CSD), reclama que se repitan las elecciones al no considerarlas legítimas, lo que la FIFA ve como una injerencia.

"La FIFA no está solicitando que un Estado soberano incumpla sus leyes, como se argumenta. Lo único que está haciendo es cumplir sus estatutos y reglamentos", insistió Villar. Y avisó: "Es el CSD el que hace incumplir las leyes de los organismos internacionales y, por tanto, el único responsable de que España se pueda quedarse sin Mundial".

La respuesta del Gobierno no se hizo esperar y José Ramón Lete, presidente del CSD, explicó: "El Gobierno se ha limitado únicamente a aplicar la ley".

Además, Lete afirmó que no teme que España quede fuera del Mundial. "Estoy convencidísimo de que no peligra. Vamos a tener una reunión con la FIFA y la UEFA, y a explicar que España se ha ganado el derecho a estar Mundial y lo va a estar".

Por otra parte, y lejos de facilitar cualquier transición o admitir alguna culpabilidad en su gestión, Villar aseguró que sigue siendo el presidente de la federación y negó cualquier vinculación a los presuntos actos de corrupción que la Justicia investiga.

"Presidente es el que es elegido democráticamente en las urnas. Y en España soy yo. Yo soy el presidente", aseguró en su primera rueda de prensa desde que en julio fuera encarcelado -y posteriormente liberado cautelarmente- por presuntas irregularidades en su gestión.

Villar fue reelegido en mayo como presidente de la RFEF, cargo que ocupó desde 1988, aunque el Gobierno español lo inhabilitó después de conocerse la acción de la Justicia y las diferentes investigaciones.

"Yo pido que se cumpla la legalidad. No hemos sido culpables de nada. Aquí ha habido señores que se han reunido previamente para denunciarme, para deteriorarme. Se ha utilizado a fiscales, Guardia Civil y Tribunales", manifestó.

Juan Luis Larrea, uno de sus colaboradores más antiguos, fue nombrado como presidente provisional de la RFEF a la espera de esclarecerse unos hechos que en realidad son más confusos después de que Villar asegurara que él sigue siendo el presidente del organismo rector del fútbol español.

Para él también tuvo Villar unas palabras: "Lo llaman presidente, pero es directivo en funciones de presidente. Yo estuve igual en la UEFA cuando suspendieron a (Michel) Platini y nunca dije que fuera presidente. En la cárcel nombré vicepresidentes y nadie quiso aceptar. Y fue designado él porque era el más viejo. Hace cosas bien y otras no tan bien", dijo.

Villar también se mostró confiado en no volver a la cárcel. "No he hecho nada", objetó.

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