La pelota de papel

A por una blanca liebre llamada Sevilla

  • El atasco del equipo de Machín, que ha sumado 7 puntos de los últimos 21 en un diabólico tramo con cinco salidas, coincide con la mejoría del Valencia y la solidez de Alavés, Getafe y Betis

El capitán sevillista Jesús Navas, el pasado sábado en el Santiago Bernabéu El capitán sevillista Jesús Navas, el pasado sábado en el Santiago Bernabéu

El capitán sevillista Jesús Navas, el pasado sábado en el Santiago Bernabéu / Rodrigo Jiménez (Efe)

Si la Liga ya de por sí rompió a igualada, la tendencia se ha acusado en las últimas jornadas por el bajón del equipo que hoy atesora la última plaza de Champions, el Sevilla, más la reacción de sus perseguidores, que cada vez son más: el Valencia, con su remontada en Balaídos, se sube al tren, ya que siete puntos de desventaja, con 18 jalones por delante, no es un muro insalvable.

Este calendario asimétrico, que influye más de lo que se habla en el destino de los equipos, tenía deparado un diabólico tramo de siete jornadas para el Sevilla que en la jornada 13ª lucía liderato: dos salidas seguidas a plazas complicadas como Vitoria y Valencia, el Girona en casa –una derrota fuera hasta entonces de los catalanes–, Leganés fuera –seis partidos invicto llevaban los pepineros–, Atlético en Nervión y otras dos salidas de enjundia, a Bilbao y el Bernabéu.

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El equipo de Machín, que había ganado tres de sus primera cuatro salidas en la Liga, ante Rayo, Levante y Eibar, cruzó octubre y noviembre sin volver a cantar bingo en desplazamiento alguno. Y en diciembre y enero, meses de ese espinoso trayecto de siete partidos, los temores del sevillismo se han visto justificados: una victoria ante el Girona en casa, cuatro empates y dos derrotas después, en las últimas jornadas ante Athletic y Real Madrid, el Sevilla ha perdido de vista a Barça (13 puntos) y Atlético (8) y ha sido adelantado por su verdugo del pasado sábado, el equipo de Solari (3).

Muchos opinan que en la Liga contemporánea, tres de los cuatro puestos que dan derecho a jugar la siguiente Liga de Campeones están adjudicados de antemano a Barcelona, Real Madrid y Atlético. La inercia de la competición les da la razón con casi medio camino por delante. Y para esa única vacante, aunque el Sevilla siga siendo el favorito por puntos (33), por potencial y ahora por calendario –tiene 10 partidos en casa, y de las 8 salidas sólo es de máxima dificultad la del Atlético–, los aspirantes a arrebatársela van como una jauría de galgos hacia la liebre.

Alavés (32) y Getafe (31) se han colado en la fiesta y no parecen dispuestos a irse antes de tiempo. Ambos beben de la misma fuente. Subliman el orden, la entrega y el manejo del físico en el juego para ser durísimos de pelar. Ambos viajan sin la presión de otros con mucho más presupuesto y no tienen distracciones europeas, aunque los madrileños querrán volver a destacar en la Copa.

Precisamente el rival del Getafe en los cuartos coperos es el Valencia, que trata de recomponer su figura con el cambio de año. El equipo de Marcelino, por potencial, es el rival más serio para el Sevilla, pero siete puntos aún (tienen 26) es una distancia respetable y los levantinos necesitarán recuperar a los Kondogbia, Guedes y Rodrigo de la pasada campaña para enjaretar una racha de victorias que les dé el impulso necesario.

El Valencia, además, no tendrá la ventaja de jugar un partido por semana hasta mayo, como en la pasada Liga. Además de la Copa, tendrán la Liga Europa en febrero. Lo mismo le ocurre al Betis (29), engolosinado con esa eliminatoria ante el Espanyol en los cuartos coperos, y luego en Europa ante el Rennes francés. Conjugar los tres frentes será novedoso para Setién al igual que para Marcelino. Para completar el grupo de perseguidores, hay que incluir al Espanyol y a dos buenas plantillas que van de menos a más, las de la Real y el Athletic.

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