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El búnker para desconectar de Garbiñe Muguruza

Garbiñe Muguruza no quiere ruido a su alrededor en Wimbledon. Quiere calma y perfil bajo en un torneo al que llegó lejos de los principales focos, en el puesto 15 del ranking.

Wimbledon es un torneo que ayuda de algún modo a los tenistas a desconectar. La mayoría alquilan chalés en los alrededores del All England Club y hacen una vida más casera que el resto del año, un continuo check in y check out en hoteles por el mundo.

La española, que insiste en mantener un perfil bajo, juega hoy contra Kerber

"Los jugadores viajamos tanto que siempre estamos saliendo a comer y a cenar. Tener una casa hace que te quedes tranquilo, no tienes que ir a un restaurante, con ruido... Aprecias de vez en cuando esos momentos en los que no te mueves. Aquí quiero estar con mi equipo, poner una peli, jugar al parchís", explicó Muguruza en rueda de prensa tras batir a la rumana Sorana Cirstea por 6-2 y 6-2 en la tercera ronda. "Aquí aprovecho y cocino, que me encanta. Todo esto me ayuda a relajarme, sobre todo un Grand Slam, que uno está muy tenso y quiere desconectar".

Tras hablar en la rueda de prensa, Muguruza caminó unos pasos hasta una sala donde le esperaba la televisión que tiene los derechos de Wimbledon del torneo en España. "Sólo estamos haciendo lo que se tiene que hacer por contrato", aseguran en su equipo. "Queremos un perfil bajo", insisten.

Tan bajo, que ni siquiera permiten hablar a Conchita Martínez, capitana de los equipos españoles Copa Davis y Copa Fed y eventual entrenadora de Muguruza en Wimbledon. "Es una decisión del equipo, no queremos que Conchita hable". Pero Conchita Martínez sí habla en el vestuario. "Ella ha vivido estas situaciones en su propia piel. En los primeros partidos yo le hablaba de lo nerviosa que puedes estar y ella me decía: 'Yo sentía lo mismo".

Muguruza se enfrenta hoy en los octavos de final con la número uno, Angelique Kerber.

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