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El chico de Zidane asoma la cabeza

  • Varane, recomendado por el astro francés y al que Mourinho ha cuidado, se consagró en el clásico

Un par de carreras ganadas a Lionel Messi, un gol salvado bajo palos y otro anotado en un partido soberbio ante el Barcelona sirvieron al chico de Zidane, el francés Raphael Varane, para asomar la cabeza entre las estrellas del Real Madrid.

"Fue el partido que soñaba. Ha sido mi mejor noche con la camiseta del Real Madrid y quiero seguir así", reconoció el tímido central, abrumado por los focos de las cámaras de televisión, tras el empate 1-1 en el clásico.

A sus 19 años, Varane se convirtió en el jugador foráneo del Real Madrid más joven en marcar un gol al Barcelona. Pero su actuación tuvo más cosas que marcar su primer tanto de la temporada y sacar otro bajo los palos en la primera parte.

Nada provocó mayor entusiasmo entre la hinchada que aquel momento de la primera parte en el que ganó una carrera al mismísimo Messi, el mayor castigador de los blancos. Esa acción, luego repetida en la segunda mitad, tuvo mucho de simbólico.

La prensa proclamó ayer a Varane como el nuevo ídolo del Real Madrid. "Ha nacido un emperador", aseguró El Mundo. Y Marca añadió: "Varane se hace figura. El joven defensa se erige en héroe del Madrid con su gol y con varias acciones defensivas de gran calibre".

En un partido en el que se esperaba otro apasionante duelo individual entre Messi y Cristiano Ronaldo, al final fue Varane el jugador que eclipsó al resto de estrellas del clásico. Hasta la prensa de Barcelona, como el diario Sport, destacó que "Varane se confirmó en el Bernabéu como un central con gran futuro".

El caso del defensa francés sorprende por su precocidad. Hasta 2010 no firmó su primer contrato como profesional, en octubre comenzó a entrenarse con el primer equipo del Lens, y no fue hasta mitad de temporada cuando encontró un hueco en la titularidad de un equipo de la zona baja.

Suficiente para que el ex futbolista Zinedine Zidane, entonces asesor presidencial en el Madrid, recomendara su fichaje, no sin cierto escepticismo por parte de un amplio sector de la prensa.

El Real Madrid pagó en 2011 cerca de 10 millones de euros por un jugador desconocido que acudía a un plantel con defensas tan consagrados como los internacionales Sergio Ramos, Albiol, Pepe o Carvalho. Pero también es cierto que el Manchester United estuvo persiguiendo hasta el final su contratación, lo que seguramente contribuyó a encarecer el fichaje.

Después de Zidane, fue su técnico, José Mourinho, quien supo ver que el jugador tenía algo. No sólo se manejaba bien con el balón a pesar de sus 192 centímetros de altura, sino que era una bala y, sobre todo, demostraba en cada partido que no sufría vértigo ni presión por jugar en uno de los equipos más exigentes del mundo.

"Hay que tener paciencia con él. Va a ser el central del futuro en el Madrid", afirmó Mourinho, quien lo fue introduciendo poco a poco, eligiendo bien los partidos, hasta llegar al clásico, en el que Varane jugó formando pareja con Carvalho, quince años mayor, ante las múltiples ausencias en defensa de su equipo. Cumplió con una actuación impecable ante una hinchada que le dedicó las mayores ovaciones. Y el seleccionador francés, Didier Deschamps, también lo ha premiado con la convocatoria para el amistoso ante Alemania.

Dentro del campo es lo opuesto a su compañero Pepe: no habla, no pega, no intimida, no gesticula... El francés se manifiesta en el campo tal y como es en la vida real. La pregunta ahora es: ¿Qué sucederá cuando regresen al equipo Sergio Ramos y Pepe?

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