Olimpismo l Vancouver 2010

El limitado futuro de los Juegos

  • El calentamiento global provoca que únicamente 15 países opten a ser sedes

El calentamiento global amenaza a los Juegos Olímpicos de invierno, cuya dependencia del clima hace que sólo puedan ser organizados en 15 países, según el presidente del COI, Jacques Rogge.

Vancouver vivió el febrero más cálido en 114 años y eso afectó a la sede de Cypress Mountain, adonde hubo que transportar nieve en camiones y helicópteros. Los medios los calificaron como los Juegos de primavera. En Sochi 2014, la tendencia es similar, pues la temperatura media es de 11 grados. "El calentamiento global es algo que preocupa a todo el mundo. A largo plazo podría afectar a los Juegos de invierno", advirtió Rogge. "Es un factor que tenemos que tener en cuenta al elaborar la preparación de los Juegos", alertó. "Queremos y pedimos estadísticas. Estamos alerta, estamos haciendo una buena investigación", señaló Rogge.

Estampas blancas, frío y seguridad de nieve, como en Lillehammer 94, son difíciles de encontrar. El hermano menor del olimpismo cada vez se hace más grande. Los Juegos de Vancouver, que acabaron el domingo, batieron el récord de atletas, 2.621, y de países, 82.

El COI está decidido a seguir modernizando el programa. El objetivo es llegar más a la juventud, algo que se consigue más fácilmente en la cita invernal que en la de verano, donde hay demasiados intereses como para suprimir disciplinas.

Los Juegos de invierno se prestan a mayores novedades en busca del espectáculo que dan, sobre todo, el snowboard o el shortrack. Hace años habría costado creer que el estadounidense Shaun White, rey del halfpipe, con tatuajes, pelo largo y paradigma de gran parte de la juventud urbana, fuera tan campeón olímpico como Michael Phelps. El skicross fue novedad en Vancouver y resultó tan atractivo como se esperaba. El COI quiere seguir modernizando el programa y en Sochi 2014 piensa en una prueba de relevos mixtos en biatlón y en los saltos de esquí femeninos.

Al COI le ha convencido definitivamente la sede bipolar: una gran urbe como sede logística y con suficientes estadios y luego un centro de nieve en la montaña para los deportes al aire libre. Se esbozó en Salt Lake City, se confirmó en Turín y se refrendó en Vancouver.

A eso apuestan para ser sede de los Juegos de 2018 la alemana Múnich y la surcoreana Pyongchang. Ambas tienen a su favor además que sus países son potencias de los deportes de invierno, por lo que el entusiasmo de la población parece seguro, como en Canadá.

A diferencia de los de verano, los Juegos de invierno no son tan universales, por lo que se limita el número de posibles sedes. Quien salga perdedora entre Múnich y Pyongchang será la favorita para 2022, donde España pretende presentar su candidatura, ya sea con Barcelona-Pirineos o con Zaragoza-Jaca. En su contra está el riesgo de que no haya toda la nieve necesaria y la falta de éxitos españoles.

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