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Este muerto está muy vivo

  • Héroe Viqueira amargó a un Esteban, alegró al otro Esteban y fue el mago en Chapín, donde desaparecieron balones

Este muerto está muy vivo, y ayer fue sábado de resurrección para el xerecismo, que acabó en comunión con un equipo que se resiste a caer y ayer lo hizo con argumentos. Vigo contra Vigo, ganó Esteban -por fin- y perdió el Celta, un equipo triste como su entrenador, Juan Ramón, un López caro en su día para el Xerez y al que le va a costar caro la derrota de ayer en Chapín, de donde los gallegos salieron con las mismas caras que los azulinos en partidos anteriores: la de la derrota.

La tarde empezó con tímidos pitos a los jugadores y emotivo recuerdo a Isaías y Mari Luz, dos que no están con nosotros por culpa de unos malnacidos. Luego una petición unánime de la grada: échale huevos. Hicieron caso, porque no hubo ningún gallina. Si acaso, Diego Costa, el chulo de Balaídos que no se presentó en Jerez. Se libró, aunque más de uno se acordó del brasilero. También más de uno se estaba acordando de Abel Aguilar, y cuando crecían los pitidos hacia el colombiano, Lequi fue un Caín con Abel y le noqueó con un codazo al borde del área. Tarjeta por borde.

Fue el momento mágico de ayer: tiempo de Emilio, 'Viqui' el Vikingo, que dibujó una mueca en la cara de un Esteban y una sonrisa en la cara del otro Esteban. La risa va por barrios. La grada, deseosa de celebrar algo en azulino, coreó el nombre del gallego con rabia. Ya tocaba.

La segunda mitad fue de menos a más, declive que empezó con el cambio de Antoñito por Carlos Calvo. El árbitro, canario -puntería del Comité con Las Palmas también peleando el descenso-, comenzó a piar con una tarjeta a Poratò en un cambio, y es que por entonces el Xerez ya había tirado de la escuela de Caparrós & Cristóbal Soria y había escondido los balones de reserva y casi hasta a los recogepelotas.

Los nervios comenzaron a aflorar y George Lucas se convirtió en Darth Vader dejando a los Celtas cortos; se entona la tribuna, donde suenan palmas por bulerías, un detalle; en el fondo, se adivina al Matraca dando saltos allá arriba con una sonrisa de oreja a oreja. Y en éstas Okkas hace el ganso y los Celtas con boquilla protestando ya todo y José Ricardo comiéndose al cuarto árbitro por las pérdidas de tiempo: faltaron pelotas, pero no al Xerez.

"Aunque nunca ascendamos, en Chapín hay una fiesta", cántico del Sur; ayer sí la hubo. Por fin, y se desató con el pitido final. Fiesta en la grada y en el campo, donde los futbolistas se abrazaron con el entrenador: buen rollito, caldo de cultivo imprescindible. Tantas ganas había de fiesta que en el fondo se quedaron cantando un buen rato. Ayer tocaron palmas dentro del estadio y palmaditas fuera, porque los aficionados jalearon a los futbolistas al salir del estadio: tiempo de fotos y autógrafos. Como ayer, firmamos todos. Este muerto está bien vivo.

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