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El mundo pendiente de Salah

  • El delantero del Liverpool será una buena vara de medir para valorar el nivel de Uruguay

  • Interesante mezcla de veteranía y juventud charrúa

Mohamed Salah parece posar para los fotógrafos en el Ekaterimburgo Arena, donde se entrenó ayer junto a sus compañeros. Mohamed Salah parece posar para los fotógrafos en el Ekaterimburgo Arena, donde se entrenó ayer junto a sus compañeros.

Mohamed Salah parece posar para los fotógrafos en el Ekaterimburgo Arena, donde se entrenó ayer junto a sus compañeros. / ROMAN PILIPEY / efe

Uruguay estrenará en el Mundial de fútbol de Rusia una de sus selecciones más poderosas de los últimos años ante el Egipto de Mohamed Salah, el delantero revelación del año y una de las estrellas a seguir en el torneo.

El goleador egipcio se recupera de una lesión y todo indica que llegará en forma al debut. También Uruguay cuenta con su equipo de gala al completo, incluidas otras figuras del Mundial como los delanteros Luis Suárez y Edinson Cavani.

El partido en el estadio de Ekaterimburgo, uno de los más extraños y antiguos del Mundial con su mezcla de elementos soviéticos clásicos y agregados modernos, se presenta como el más atractivo del Grupo A, que también incluye a la modesta Arabia Saudí y la anfitriona Rusia.

"El primer partido marca las posibilidades de futuro", avisó el central uruguayo José María Giménez. La Celeste y Egipto son las dos selecciones en principio más fuertes del grupo; llevarse los tres puntos les permitiría dejar bien encaminado el pase a octavos.

El equipo Óscar Tabárez reboza optimismo. Asentado y fresco a la vez, combina veteranos como el guardameta Fernando Muslera, el central Diego Godín o los atacantes Suárez y Cavani -una de las duplas ofensivas más temibles del Mundial- con jóvenes talentos como Rodrigo Betancur o Matías Vecino, que aportan nueva agilidad al centro del campo.

Pero la bicampeona del mundo quiere evitar cualquier exceso de confianza. "Nunca nos caracterizamos por ser favoritos. La mística nuestra es ser humilde, ir partido a partido", sostuvo Giorgian de Arrascaeta, otro nombre propio de la renovación uruguaya.

Lo cierto es que los uruguayos no ganan su primer partido del Mundial desde México 1970, hace casi medio siglo. Y hoy tendrán un rival correoso en Egipto, que regresa a la Copa del Mundo tras 28 años de ausencia de la mano del técnico argentino Héctor Cúper y de Salah.

La recuperación del goleador del Liverpool marcó la previa del encuentro. Salah se lesionó en el hombro hace dos semanas en la final de la Liga de Campeones europea ante el Real Madrid y lucha desde entonces por llegar al debut. Egipto espera en vilo.

"Salah está muy bien. Tiene una recuperación muy buena. Ya ha hecho entrenamientos con nosotros", sostuvo ayer Cúper, que se mostró "optimista": "Casi puedo asegurar que está para jugar, salvo que surgiera algún imprevisto a último momento".

La velocidad del goleador de 25 años no es el único peligro para Uruguay. El cancerbero y capitán Essam El Hadary, que a sus 45 años y cinco meses se convertirá en el jugador más veterano en un Mundial, o el centrocampista del Arsenal Mohamed Elneny, gran aliado de Salah, apuntalan un equipo al que Cúper impregnó de seriedad y competitividad.

El partido marcará también el regreso a un Mundial de Luis Suárez tras su convulsa despedida en Brasil 2014, cuando fue suspendido por morder en el hombro al italiano Giorgio Chiellini: una de las páginas más extrañas en la larga historia de la Copa del Mundo.

"Creo que eso ni yo lo tengo que pensar ni nadie va a estar mirando con lupa a un jugador", aseguró el delantero del Barcelona días antes del estreno.

Más maduro a sus 31 años y convertido en referente del plantel, el máximo anotador histórico de la selección uruguaya puede tapar con goles esa imagen de "villano". Un camino que iniciará hoy frente a Egipto ante los ojos del mundo.

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