Economía

Insur afronta con garantías el futuro tras reducir deuda y carga financiera

  • La inmobiliaria mantiene beneficios en un contexto adverso para el sector · El éxito de la reformulación de su deuda corporativa aminora sus compromisos de pago inmediatos

La andaluza Inmobiliaria del Sur (Insur) camina a paso firme en medio de las turbulencias. La junta de accionistas, celebrada ayer en Sevilla con el 79,27% de las acciones con derecho a voto representadas, avaló por unanimidad las cuentas de la compañía, las cuales, a pesar de la reducción del beneficio y del Ebitda (resultado antes de impuestos, intereses, depreciación y amortizaciones), se mantienen saneadas, e incluso aún más fortalecidas.

Grupo Insur ganó 4,2 millones de euros en 2011, un 43,3% menos, además de por el ajuste de precios y las restricciones financieras, por las mayores dotaciones para prever el deterioro de existencias y las enajenaciones de inversiones inmobiliarias. Aun así, se mantiene en la senda del beneficio en un sector muy castigado por la crisis. El Ebitda se comportó algo mejor, con un resultado de 19,14 millones (-20%), de los cuales el 74% procedió de la actividad patrimonial del grupo.

En este contexto de retraimiento de los resultados, Insur fortalece las cifras que reflejan la solidez de una compañía. Rebaja la deuda financiera neta en 19,1 millones de euros (-9%) y la sitúa en 194 millones. Si se suma el ejercicio de 2010, la reducción del endeudamiento es de 42 millones. Sus activos están valorados en 603 millones a final de 2011, sólo un 3,7% menos que en 2010 en un entorno de depreciación inmobiliaria general. El ratio de endeudamiento (deuda financiera en relación con los activos) es bajo, de sólo el 32,1%, y la sociedad disponía a final de 2011 de un importante colchón de 27 millones en efectivo.

A esta solvencia acreditada se le une la reformulación de la deuda corporativa, que va a aliviar los pagos a corto plazo (serán sólo 8,5 millones en 2012) y, por tanto, permitirá más margen a Insur para las inversiones. Según anunció ayer el director general, Francisco Pumar, ya se han reestructurado 91 de los 103 millones previstos. En resumen, la operación consiste en convertir esta financiación corporativa, hasta ahora instrumentada en préstamos a medio plazo y pólizas de crédito a corto plazo, en préstamos a muy largo plazo (entre 15 y 21 años) con garantía hipotecaria sobre inversiones inmobiliarias. Hay que tener presente que Insur mantiene un importante volumen de activos destinados a arrendamientos y a uso propio, valorados en 449,1 millones de euros, de los cuales el 50% se mantiene aún libre de cargas y gravámenes. A ellos hay que sumarles los 34,3 millones en que se cuantifican los solares y las promociones en curso.

"Todos estos datos nos permiten tener estabilidad financiera y encarar el futuro con confianza", señaló Ricardo Pumar, presidente ejecutivo del grupo. Pumar añadió que la "capacidad de resistencia del modelo de negocio" permite seguir arrojando resultados positivos, y que "en cuanto la tempestad amaine, la cotización de la acción volverá al lugar que le corresponde". Según Pumar, el valor de la acción está cuatro veces por debajo de su precio fundamental, que sitúa en 21,85 euros.

Pumar auguró un futuro con un mercado más pequeño y con menos operadores, en el que la rentabilidad dependerá "de la reducción de costes (en 2011, en el caso de Insur, un 8% en personal y un 14% en gastos de explotación), la racionalización de procesos, la mejora de la productividad y una mejor planificación de las inversiones". En este contexto, Pumar ve la reforma financiera del Gobierno para dar salida al stock inmobiliario y de suelo como "una oportunidad para que los operadores solventes que las entidades necesiten puedan dar salida a sus activos inmobiliarios".

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