Economía

Z1 triplicará su negocio en 2019 tras dar entrada al fondo canadiense Tiny Capital

  • La tecnológica sevillana sólo vende al mercado norteamericano y en 2018 facturó 900.000 dólares

  • Los fundadores del estudio digital retienen la mayoría y emplean a 40 personas

Héctor Giner, CEO de Z1, en el espacio Magma, sede de la empresa. Héctor Giner, CEO de Z1, en el espacio Magma, sede de la empresa.

Héctor Giner, CEO de Z1, en el espacio Magma, sede de la empresa. / José Ángel García

Retener el talento en Andalucía y buscar el negocio fuera. Con ese concepto nació hace cinco años lo que hoy es la empresa tecnológica sevillana Z1 –comenzó denominándose Commite–, que prevé un crecimiento exponencial de su negocio tras dar entrada en su accionariado al fondo canadiense Tiny Capital.

Y esa filosofía se cumple a rajatabla: Z1 tiene todo su mercado en Norteamérica, fundamentalmente en Estados Unidos, y en un lustro da empleo a 40 personas, la gran mayoría en Andalucía.

Desde su fundación no han parado de crecer, según reconoce su CEO y uno de los fundadores, Héctor Giner García (Sevilla, 1983). Las cifras no dejan lugar a dudas. En 2016, cuando apenas trabajaba el equipo fundador de este estudio digital , dedicado al diseño de interfaces, la facturación fue de 192.000 dólares (170.880 euros al cambio de ayer). En 2017 su cifra de negocio creció a más del doble: 400.000 dólares (356.000 euros) y en 2018, justo cuando cerraron la incorporación al accionariado de Tiny Capital, cerraron el ejercicio con una facturación próxima a los 900.000 dólares (algo más de 800.000 euros).

La venta de parte su capital al fondo creado por Andrew Wilkinson –fundador de Metalab, uno de los principales estudios digitales del mundo– ha sido un espaldarazo no sólo financiero, sino también para el negocio.

Tiny Capital ha tomado una importante participación (un acuerdo de confidencialidad entre los socios impide detallar la proporción exacta y el montante de la inversión), aunque los tres fundadores (Carlos Tabasco Guzmán, Emilio A. Sánchez López y el propio Giner) conservan la mayoría de la empresa. Además, el acuerdo tiene una clara vocación de potenciación del negocio de la sevillana, porque Tiny Capital y Metalab buscan que Z1 se haga cargo de la parte del mercado de startups y medianas empresas de EEUU y Canadá que no pueden atender porque están más enfocados ya a grandes compañías.

Z1 es el único estudio español en el que ha invertido Tiny Capital y el segundo de Europa.

Este importante respaldo, reconoce Giner, hace prever que el negocio de Z1 se triplicará en 2019 respecto al ejercicio previo.

El negocio de Z1 consiste en diseñar desde la nada la tecnología que una empresa necesita para su actividad o un proyecto en particular, de ahí su nombre inspirado en el libro Zero to one de Peter Thiel, uno de los fundadores de Paypal.

Giner explica que tienen cuatro tipos de clientes: “Emprendedores que sólo tienen el concepto que quieren desarrollar, equipos fundadores que buscan mejorar su startup, compañías emergentes que empiezan a consolidar su idea y empresas mayores que también necesitan ayuda”.

En un lustro, la sevillana ha diseñado desde cero una treintena de soluciones tecnológicas para empresas estadounidenses.

La venta de parte Loftsmart ha validado su modelo emprendedor en este negocio

Entre sus clientes destacan Partner Page –compañía californiana dedicada a facilitar la creación de sociedades a través de su plataforma en la nube–, Altru Labs –empresa para la que han desarrollado una plataforma que   partiendo de contenido elaborado por los empleados de los clientes (L’Oreal, Dell o Unillerver, entre otros) ayuden a atraer o retener talento–, Launch Afterschool –empresa tejana que enseña a niños los fundamentos de la informática y la programación para que puedan tener una ventaja en el futuro–, Smith.ai –empresa estadounidense que presta servicios de recepcionistas virtuales por teléfono o chat para ayudar a otras compañías a dar mejores servicios– o Loftsmart –una plataforma especializada en ayudar a universitarios de EEUU a encontrar apartamentos.

Este último caso es, además, relevante para Z1 porque ha supuesto validar su modelo de crecimiento. Cuando la empresa sevillana nació apostó por cobrar parte de sus emolumentos invirtiendo en los negocios a los que apoyaban tecnológicamente. Loftsmart, en una de sus recientes rondas de inversión –en la que obtuvo 12 millones de dólares–, los dueños y fundadores de Z1 ofrecieron parte de su inversión. Finalmente vendieron un 40% de su parte, con lo que inyectaron capital y mantienen la vinculación con una startup a la que ven gran futuro.

Los fundadores de Z1 han creado también recientemente un fondo de inversión, denominado Cortito de Capital, y su primera apuesta ha sido invertir en OpenWebinars, empresa sevillana dedicada a la formación por vía electrónica.

Instalaciones del espacio Magma, en el centro de Sevilla. Instalaciones del espacio Magma, en el centro de Sevilla.

Instalaciones del espacio Magma, en el centro de Sevilla. / José Ángel García

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