Economía

La compañía prevé conseguir nuevos clientes y pedidos a mediados de 2015

  • El grupo estudia cómo compatibilizar sus ventas con las de los clientes que quieren desprenderse de algunos de sus encargos

Airbus Military está sumergido de lleno en la campaña de exportación del A400M. Con 174 pedidos en su cartera de ocho países -a los siete compradores iniciales se sumó posteriormente Malasia-, el programa del avión militar intenta cosechar nuevos clientes. Por ello, los directivos del grupo llevan un año y medio pateándose medio mundo para buscar oportunidades. Sin embargo, las cosas no son fáciles y menos en el actual contexto de crisis económica en el que los gobiernos se piensan mucho dónde gastar cada céntimo.

Los resultados de su esfuerzo, según la compañía, se verán a partir de mediados de 2015. "Las campañas de exportación militares necesitan de al menos tres años para dar sus frutos", avanzan fuentes de la empresa. Oriente Medio y Asia son las zonas en las que se perciben más oportunidades.

Desde Airbus Military, siempre se ha defendido que, hasta que el avión no volara, no podría conquistar a nuevos compradores. Sin embargo, este hito se cumplió en diciembre de 2009, pero los problemas presupuestarios de muchos gobiernos retrasaron las posibles exportaciones del avión militar. La compañía confía en que, ahora, la puesta en servicio de la aeronave por parte de las Fuerzas Aéreas francesas sea el mejor escaparate para impulsar sus ventas entre países no socios del programa, encargos que podrían llegar en la segunda mitad de 2015.

Eso sí, uno de los problemas con los que se puede encontrar Airbus Military en esa nueva etapa es que, algunos de los países que ya tienen aviones comprometidos han anunciado que, en el futuro, venderán parte de esos pedidos a causa de las estrecheces económicas por las que pasan y como forma de no tener que asumir el coste global de los encargos. En estos momentos, el grupo aeronáutico está negociando con los gobiernos la letra pequeña de una situación en la que tanto el fabricante como los propios países serían competencia a la hora de vender sus aparatos. Las opciones que se barajan son el reparto de zonas geográficas de venta exclusiva para cada uno de ellos, o bien el establecimiento de plazos en los que poder desarrollar su campaña de exportación.

En este sentido, el propio ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Brian, comentó en la ceremonia de ayer tantas virtudes del A400M -"supone un brutal salto tecnológico", "es capaz de recorrer 8.700 kilómetros sin hacer escala" y de "aterrizar en todo tipo de pistas"- que él mismo bromeó con el asunto: "Estoy actuando como un comercial del avión y quién sabe si podría serlo en el futuro".

Hasta entonces y mientras las partes cierran los flecos, el A400M seguirá con el ritmo de fabricación y entregas previsto. Los planes apuntan a que, en la recta final de este año, Francia recibirá dos aviones más, mientras que Turquía obtendrá uno. En 2014 la idea es que salgan diez aparatos más.

Cuando la fábrica de ensamblaje final (FAL) de Sevilla esté a la máxima cadencia, se montarán 2,5 aviones al mes o, lo que es lo mismo, 30 al año. La compañía estima que el mercado de exportación ronde los 400-500 aparatos en un periodo aproximado de 30 años.

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