Elecciones Municipales

"Me metí en política para solucionar problemas. Así de sencillo"

  • Abogada de profesión, Patricia Cavada Montañés aspira a convertirse en la primera alcaldesa que tenga La Isla

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Patricia Cavada Candidata del PSOE a la Alcaldía de San Fernando

Acaba de cumplir 40 años, la edad perfecta -sostiene- para convertirse en alcaldesa de La Isla. Está segura de que lo conseguirá, de que hará historia siendo la primera mujer que se pondrá al frente de la Corporación Municipal de San Fernando. Las encuestas le sonríen y la campaña -asegura- marcha viento en popa.

A Patricia, el compromiso político le viene de largo, "prácticamente desde siempre", apunta. Y tiene mucho que ver con la herencia familiar, con el legado que recibió de los suyos, con los valores sociales que le inculcaron a fuego desde pequeña. Sus abuelos -confiesa- han sido siempre un referente para ella. "Si algo he aprendido de mi familia ha sido a defender siempre y a toda costa aquello en lo que creía", advierte.

A su abuelo Miguel, protestante, de la iglesia evangélica del Buen Pastor, se le recuerda todavía hoy en La Isla como una persona íntegra, recta, honesta, comprometida. A menudo se lo dicen a Patricia. "Él era gallego. Trabajaba en la Bazán, en Ferrol. Vino a La Isla para hacer un trabajo puntual, pero decidió quedarse", recuerda la alcaldable socialista al referir su ascendencia -en parte- gallega. "La otra rama de la familia, es de La Isla y yo soy isleña, cien por cien", advierte.

En Bazán trabajaba también su otro abuelo, Salvador, y su padre, así que la factoría isleña -reconoce- ha sido otro de los referentes de su vida. "Recuerdo que en los álbumes de la familia, había fotos de los diques, de los barcos...", apunta mientras habla de una infancia y de una juventud que discurrió entre la propia barriada Bazán, 'el Boquete' y la casa de su tía-abuela en Saturino Montojo.

Siempre, asegura, quiso ser abogada. Lo tenía bastante claro ya cuando estudió en el IES Isla de León. "Aunque suene bastante utópico, quería ayudar a los demás", explica. "Por esa misma razón me metí en política, porque me permitía solucionar los problemas de la gente. Así de sencillo. Además, ahora puedo hacerlo no uno a uno, caso a caso, sino a la vez".

En la Facultad de Jerez llegó a ser alumna colaboradora en Derecho Procesal, una de sus debilidades. "El proceso es fundamental. Puedes ganar o perder un pleito si eres mejor o peor procesalista", apunta. En cuanto terminó la carrera se puso a ejercer. "También lo tenía claro. No quería opositar ni nada de eso. Así que hice los cursos de práctica forense para acceder al turno de oficio y entré en un despacho de pasante". Corría el año de 1998 y era una de las abogadas más jovenes que había en los Juzgados. Con el tiempo, decidió emprender su propio camino, en su bufete. "Primero se incorporó una amiga, luego otro compañero... Ahora somos seis", cuenta.

A Patricia le gusta recalcar eso, que durante más de diez años ha trabajado y vivido de la abogacía, un camino que dejó en 2012 para empezar en la Delegación del Gobierno de Andalucía, como asesora de Fernando López Gil. La candidata isleña es, de hecho, una figura indispensable para el responsable autonómico. Él fue el que la descubrió a través de Araceli Maese y el que la incluyó en la lista con las que el PSOE ganó las elecciones de 2007. "¡Iba el número diez y sacamos nueve concejales!", recuerda. "Era una noche de celebración en el PSOE isleño pero todo el mundo me decía que lo sentía mucho".

A la Corporación Municipal entró un año después, tras la marcha de Carlos García Caballero. Subió al puesto número cinco de la lista en 2011 y, tras la marcha de López Gil, asumió la portavocía que le abrió la puerta de la candidatura a las municipales. "De Fernando he aprendido todo lo que sé de política", reconoce. "Y sobre todo una cosa: que ser alcalde de tu ciudad, poder cambiarla, es lo más bonito que puede haber en la política".

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