2015 Elecciones Generales

La Pepa y el reformista

  • Albert Rivera (C's), doceañista confeso, elige la majestuosidad del monumento a las Cortes de Cádiz para reafirmar su postura a favor de la unidad nacional y en contra de las "ocurrencias" de otros partidos

Si el monumento más importante de Cádiz fuera a las caballas caleteras, igual no venían tantos candidatos en campaña electoral. Pero como la historia de esta ciudad es la que es, y a mucha honra, el monumento a las Cortes de Cádiz atrae un día sí y otro también a dirigentes de todos los partidos políticos dispuestos a rendir pleitesía a la primera Carta Magna con que contó este país. Ayer le tocó el turno al candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, y su decisión de rendir pleitesía a La Pepa en plena campaña electoral puede parecer interesada, sí, pero en ningún caso es impostada. Porque ayer, en un acto público que ni de lejos se puede calificar como multitudinario, el político catalán repitió la frase que ha repetido en los últimos meses hasta la saciedad incluso más allá de Despeñaperros: "Si volviera a nacer, me gustaría ser un diputado de la Constitución de Cádiz".

Y si aquella Carta Magna de 1812 destacó por sus medidas liberales, Rivera volvió ayer a hacer un canto a favor de las reformas que quiere llevar a cabo en este país (empleo, sanidad, pacto nacional por la educación, etc.) si logra acceder a la Presidencia del Gobierno después del escrutinio del 20-D. Y en ningún caso podía olvidarse de la unidad nacional, tan cuestionada en los últimos meses desde su Cataluña natal.

El monumento a La Pepa tomaba entonces la palabra: "Las Cortes declaran solemnemente que en ellas reside la soberanía nacional", reza en una de sus placas. Y 203 años después, Rivera se sigue tomando ese articulado a pies juntillas. Por eso defendió la unidad de España y su apuesta por la "igualdad" entre los diferentes territorios que conforman la nación. Y eso lo contrapuso a las "ocurrencias" de otros partidos políticos. Aquí se despachó a gusto contra el PSOE y, de manera muy especial, contra Podemos.

Al Partido Socialista y a su líder, Pedro Sánchez, les echó en cara que quieran poner en marcha "17 proyectos diferentes en vez de uno solo", en referencia al número de comunidades autónomas, o que defiendan que haya "privilegios" a unos territorios frente a otro, en alusión a la propuesta socialista de trasladar el Senado a Barcelona.

Y cargó con dureza contra Pablo Iglesias, a quien recriminó que siga empeñado en favorecer la celebración de un referéndum independentista en Cataluña si gobierna este país. "España no puede tener como presidente del Gobierno a alguien que abre la puerta de la ruptura con Cataluña, a alguien que apoya que su partido ponga como presidenta del Parlamento catalán a una independentista como Carme Forcadell, a alguien que dice ocurrencias tales como que la solución a este problema está en la película Ocho apellidos catalanes, a alguien que va a las elecciones con Bildu y a alguien que se niega a firmar un pacto de Estado contra el terrorismo yihadista. Así no se puede ser presidente del Gobierno", afirmó de manera categórica antes de recordar "lo mucho que Cataluña le debe a los andaluces" y antes de felicitar la victoria de los demócratas en las recientes elecciones celebradas en Venezuela.

Durante buena parte de su intervención parecía como si Albert Rivera fuera a eludir cualquier crítica directa al PP, pero fue un espejismo. Rajoy y el bipartidismo estuvieron en el centro de su diana. Así, al presidente del Gobierno le acusó "de empeorar este país en vez de salvarlo, como dicen los vídeos que ha editado el Partido Popular" y a los dos partidos que han gobernado este país en los últimos 30 años les recriminó que "se hayan echado la responsabilidad unos a otros y no hayan querido limpiar este país". Y apostilló: "Eso es lo que queremos hacer nosotros, coger la escoba y limpiar este país 30 años después de arriba a abajo. Por eso digo que lo que viene no es una legislatura más, sino que es una segunda transición".

Puede ser por pura estrategia o puede que se trate de un error de bulto de un candidato novato. Pero el líder de Ciudadanos volvió a demostrar ayer que tiene una fe ciega en unas encuestas que, ciertamente, están sonriendo a su partido político. Ello le llevó a afirmar que, a la vista de la situación actual, "yo ya no quiero limitarme a pedir cambios, sino que quiero hacerlos yo". Y no alberga duda alguna sobre el buen resultado que tendrá Ciudadanos el 20-D "porque cada vez que se abren las urnas, como se vio en las elecciones andaluzas, municipales o catalanas, cada vez hay más votos naranjas", indicó.

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