2015 Elecciones Generales

Pugna por el póquer de elecciones

  • Díaz se marca el objetivo de ganar los comicios en Andalucía para reforzar su posición en un PSOE que quedaría debilitado con menos de 100 escaños

A Susana Díaz no le gusta perder ni al parchís. Lo dijo la semana pasada en Jaén, aunque tampoco desveló ninguna sorpresa. Por el momento, ha demostrado que se le da bien. Desde que manda en San Vicente -tomó el relevo a José Antonio Griñán en la Secretaría General en noviembre de 2013- el PSOE andaluz ha ganado todas las elecciones a la que se ha presentado. El 20 de diciembre la presidenta de la Junta quiere convertir el trío -europeas, autonómicas y municipales- en póquer. El objetivo es ganar las elecciones en Andalucía, pero también aportar el mayor número de diputados a una bancada socialista que, si se cumplen las encuestas, será la más reducida de la historia.

Los 110 escaños conseguidos por Alfredo Pérez Rubalcaba en las generales de 2011 son poco menos que una quimera para las filas de Pedro Sánchez. De los 110 diputados que cosechó entonces la candidatura socialista, 25 eran andaluces. El resultado se consideró un batacazo, pero conservar el mismo número de sillones sería un triunfo. Sobre todo si se tiene en cuenta el nuevo escenario con cuatro partidos en liza y un PSOE perdiendo apoyos a izquierda y derecha, que ve peligrar no ya la victoria, sino el segundo puesto.

Para evitarlo, Díaz va a echar el resto en las próximas semanas con una campaña con vocación nacional -estará en Cataluña y la Comunidad Valenciana- y que redoblará esfuerzos en Andalucía, con un gran acto en Sevilla acompañada por Felipe González el día 12.

El discurso, repetido hasta la saciedad, es que el puño y la rosa sigue teniendo fuerza para ser alternativa de Gobierno. Y que Sánchez seguirá al frente del partido pase lo que pase. Pero el equilibrio de fuerzas puede cambiar con un grupo socialista con menos de 100 integrantes y donde los andaluces -la mayoría afines a la presidenta de la Junta- sean aún más numerosos en términos relativos.

El nuevo escenario con cuatro partidos fuertes reducirá previsiblemente el porcentaje de voto socialista, pero el principal rival de los chicos de Susana Díaz seguirá siendo el PP. La marea azul que logró 33 escaños en 2011 está en un momento débil. Para intentar paliarlo, Mariano Rajoy estará en cuatro mítines hasta el 20-D. El primero será mañana en Málaga, antes de la pegada de carteles, pero hay programados actos en Sevilla, Cádiz y otro más por concretar.

El objetivo es perder el menor número de escaños posibles, pero la irrupción de Podemos y Ciudadanos lo hará imposible. Los cálculos preelectorales ponen 15 escaños en juego -la mayoría del PP- a repartir entre las fuerzas emergentes, ya que IU lo tiene complicado para revalidar los diputados que consiguió en Sevilla y Málaga en los comicios de 2011.

Aquí está la segunda batalla. En las andaluzas, Podemos se erigió como tercera fuerza con algo menos 15% de los votos y Ciudadanos quedó en cuarto lugar superando levemente el 9% de los votos. Desde marzo, el partido morado ha ido perdiendo fuerza en los sondeos; mientras que los chicos de Albert Rivera cada vez son más optimistas. Su lugarteniente en Andalucía, Juan Marín, dijo ayer en el Parlamento que Ciudadanos ya es la tercera fuerza en la región. Faltan 17 días y las espadas están en alto en todos los frentes.

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