Araceli Marín Molina | Técnico de Enfermería

“Las inspecciones deberían estar encima de las residencias privadas o concertadas"

Araceli Marín en la sede del sindicato SAE en Sevilla, junto al edificio IBIS. Araceli Marín en la sede del sindicato SAE en Sevilla, junto al edificio IBIS.

Araceli Marín en la sede del sindicato SAE en Sevilla, junto al edificio IBIS. / José Ángel García

Vocal del sindicato SAE y amante de la ópera

Araceli Marín Molina (1963) es vocal de acción sindical y organización del SAE en Andalucía, el sindicato específico de técnicos de enfermería con sede en el campus del Virgen del Rocío. El SAE, al que pertenece desde hace 14 años, representa también a los técnicos de farmacia y de emergencias sanitarias (061). Esta técnico en cuidados de enfermería nació en París porque su padre trabajaba en la capital francesa y allí se casó con su madre, pero tiene nacionalidad española. Sus dos pasiones son la ópera, como espectadora (“ojalá pudiera cantar un aria”, se ríe), y la poesía.

–El problema de la falta de personal en las residencias perjudica seriamente a los mayores...

–En la primera ola de la pandemia hubo mucha falta de personal y falta de equipos materiales que provocó el contagio de muchos mayores y profesionales. En esta segunda ola hay más equipos en todos sitios, pero sigue faltando plantilla. Siempre pedimos más empleados en las residencias privadas y concertadas porque normalmente tienen el mínimo y no cumplen la ratio de trabajadores: por la noche tienen a un técnico de enfermería para 30 mayores y así no se puede atender a estas personas, la mayoría dependientes.

"Las residencias privadas o concertadas nos contratan por 800 euros como gerocultores para ahorrarse sueldos"

–¿En las públicas la situación es mejor?

–En las residencias públicas también pedimos más trabajadores porque están bajo mínimos pero suelen solventarlo contratando más plantilla. En los hospitales están un poco más adecuadas las plantillas.

–Son ustedes los antiguos auxiliares de enfermería, con otra denominación profesional.

–Así es. Ya somos técnicos de enfermería. Nos ocupamos de la higiene, la alimentación, la medicación oral y la temperatura del paciente o residente. En circunstancias normales el paciente está acompañado, con el covid no. Los pacientes están solos.

Un gerocultor es un auxiliar de geriatría que solo trabaja en residencias por 800 euros 155 horas al mes, mientras un técnico de enfermería trabaja 140 horas y cobra 1.500 euros incluidas las noches y festivos

–¿Cuál es la ratio adecuada de profesionales?

–En las residencias, diez pacientes como máximo por profesional. En las privadas o concertadas por las noches hay un técnico de enfermería para 30 mayores. De día suele haber algo más, al menos dos. Con el covid, las privadas y concertadas han tenido muy difícil contratar a personal porque se han ido a los hospitales, que han contratado a muchísimo. Algunas han negado excedencias.

"Con más inspecciones concienzudas no se darían estas carencias de medios y de personal en las privadas y concertadas. Hay que acabar con esta situación por la dignidad del paciente y del trabajador"

–¿Qué contratos tienen los técnicos de enfermería en las residencias?

–La mayor parte de las residencias nos contratan como gerocultores y no como técnicos de enfermería para ahorrarse dinero en sueldos. En muy pocos casos nos contratan como técnicos de enfermería.

–¿Qué diferencia de sueldos hay?

–Un gerocultor es un auxiliar de geriatría que solo trabaja en residencias y cobra 800 euros por trabajar 155 horas al mes, mientras un técnico de enfermería trabaja 140 horas y cobra 1.500 euros incluidas las noches y festivos. También nos contratan como sociosanitarios de ayuda a domicilio, que en teoría deberían cobrar 900 euros. Así ahorran mucho en personal. Otro problema es que estos contratos no puntúan para la bolsa de técnicos de enfermería del SAS.

Araceli Marín en otro momento de la entrevista. Araceli Marín en otro momento de la entrevista.

Araceli Marín en otro momento de la entrevista. / José Ángel García

–¿Por qué aceptan contratos en estas condiciones?

–Son los que acaban de terminar los estudios y todavía no tienen toda la formación posgrado que exige el SAS de un mínimo de 500 horas lectivas.

–¿Está de acuerdo en que las residencias deben ser centros sanitarios?

–Todas las residencias deberían de tener personal sanitario (enfermeros, técnicos de enfermería y médicos) en proporción adecuada porque los mayores son dependientes o tienen patologías (diabetes, hipertensión, cardiopatías, Alzheimer o deterioro cognitivo). Los menos son los mayores en residencias que pueden salir de excursión. El que puede salir de excursión vive en su casa.

–¿Ha empeorado la situación de las privadas o concertadas con la gestión de empresas no sociales?

–Siempre nos han llegado quejas de los profesionales porque falta de todo. Las familias pagan muchísimo dinero para la atención que reciben. El fin económico prima sobre el bienestar de la persona. La falta de medios impide a los profesionales dar mejores cuidados a los mayores y las faltas de atención se dan porque están atendiendo a muchas personas a la vez.

–El escaso personal no permite sectorializar bien los centros y eso explica los elevados contagios.

–Así es. Hay que separar a los residentes y que los profesionales que los atienden se dediquen exclusivamente a ellos y no se mezclen. Con poco personal es complicado garantizar esto. Están todos los trabajadores para todo, como se suele decir.

"Hay que separar a los residentes y que los profesionales que los atienden se dediquen exclusivamente a ellos y no se mezclen. Con poco personal es complicado garantizar esto"

–Las inspecciones de verdad a las residencias por parte de la administración serían la solución.

–Es cierto que, o las direcciones de esos centros no dejan que los inspectores hagan su trabajo, o esas inspecciones no hacen el trabajo que deben. Con más inspecciones concienzudas no se darían estas carencias de medios y de personal en las privadas y concertadas. Hay que acabar con esta situación por la dignidad del paciente y del trabajador. Las inspecciones deberían estar encima de este tipo de centros, y diferenciar la residencia que es de ocio y bienestar de la que tiene residentes que necesitan cuidados médicos y de enfermería.

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