David Meca | Campeón del Mundo de Natación "El éxito es cuánto subes después de caer"

David Meca posa con algunas de las medallas ganadas en su carrera.. David Meca posa con algunas de las medallas ganadas en su carrera..

David Meca posa con algunas de las medallas ganadas en su carrera.. / M. G.

David Meca (Sabadell, 1974) empezó a nadar por prescripción médica a los 5 años, cuando llevaba hierros en las rodillas. Poco a poco empezó a destacar, se convirtió en un nadador muy versátil y con 18 años se fue a EEUU, donde estudió Económicas, Arquitectura e Interpretación. En 1998 consiguió su primera medalla en un Mundial. Al año siguiente fue sancionado por dopaje y tras años de lucha logró que le dieran la razón, un episodio que lejos de hundirlo impulsó a un campeón imbatible. Hay 28 Copas del Mundo entre los más de 150 reconocimientos y premios de su trayectoria y más de una decena de récords increíbles como nadador en aguas abiertas que le han dado más palmarés y foco mediático. Ahora está volcado en su faceta de charlas motivacionales.

–¿Cuántas brazadas habrá dado ya en su vida?

–Un periódico nacional hizo la cuenta: tres vueltas al planeta Tierra. Me retiré como campeón del mundo, con una sonrisa y en lo más alto, y pasé de entrenar ocho horas diarias a dos, tres… dependiendo del día. Lo hago para seguir marcando abdominales y por dar imagen de deportista hasta el último día. 

–El dato es una anécdota pero sirve para demostrar que sin trabajo es difícil conseguir el éxito.

–Yo era un chico con muchos problemas físicos y nadie creía que llegaría tan lejos. Al final es verdad que da igual que seas más alto, más fuerte…  con constancia, esfuerzo e ilusión se llega a conseguir lo que uno desea. Al final es una historia de superación y de no tirar la toalla cuando las cosas te van mal.

–Y estamos en un mal momento. Hay conceptos que hemos asumido: resiliencia y reinvención, usted lo hizo siendo muy joven.

–Yo siempre tuve muy claro que el deporte iba a terminarse relativamente joven, porque así es la vida, y en ningún momento me conformé. Fui siempre buscando nadar con los mejores, con gente mejor que yo, con los entrenadores más duros. Y crucé el Charco con 18 añitos, sin saber inglés. Siempre busqué superarme. Y ésa es la clave, y rodearte de gente mejor que tú para absorber esa energía y buenos hábitos.

–Esos retos que ha afrontado han sido su manera de reinventarse.

–Sí. Yo era campeón del mundo, eso es mucho prestigio, pero a nivel mediático lo que me ha dado repercusión son los retos. Es triste o no..., pero una cosa venía de la mano de la otra. Si conseguíamos el récord del mundo de cruzar el Canal de la Mancha desde Inglaterra a Francia o nadar desde la península a Baleares teníamos montones  de medios nacionales e internacionales allí, pero eso era porque también éramos campeones del mundo. En la vida hay que adaptarse. Lo que no podemos es perder la ilusión.

–Ahora el reto se llama Covid. ¿Cómo está viviendo la pandemia?

–En estos meses no hemos podido dar conferencias de motivación, pues todos los congresos se han parado, y lo hemos hecho on line, pero también he estado potenciando otras cosas que había dejado de lado. Soy arquitecto, me licencié en Estados Unidos y monté mis empresitas de construcción. He terminado un hotel que tenía a medias y una residencia de estudiantes en el centro de Madrid. Me enfoqué en ese objetivo y ocupé mi tiempo con esos proyectos. A veces una adversidad te hace cambiar de rumbo y te sorprendes de lo que puedes conseguir.

–No estamos preparados para gestionar la adversidad, ¿no cree?

–Creemos que es así. Al final tenemos que ser fuertes de mente. Yo digo que los tiburones más peligrosos no están en el mar, sino en nuestras cabezas. Son los miedos, inseguridades... Si no  lo intentas ya has fracasado porque te quedas a medio camino.

–El deporte le ha enseñado también a gestionar su vida.

–Todos los deportistas somos empresarios precoces porque bien jovencitos aprendemos valores como el trabajo en equipo, el esfuerzo, el éxito, el fracaso, el volver a levantarte… Por eso muchos deportistas llegan a ser empresarios exitosos.   

–La actitud cuenta mucho.

–Es la base del éxito. El éxito no depende del talento, de saber más o menos inglés, informática...  al final es la actitud es lo que nos hace ser mejores personas y mejores trabajadores.

–Y el equipo. Usted siempre ha presumido de él.

–El equipo es fundamental para cualquier cosa. Mis padres son parte de él, pero luego me he rodeado también de otras personas.  Y algo más, hay que ser líder.  Los jefes, las empresas quieren que trabajes en equipo pero que tomes decisiones y sepas animar a los demás.

–Sus retos le obligan a sobreponerse a cosas inesperadas. ¿Qué consejo da para superar la incertidumbre actual que vivimos?

–Hay que llevarla con dosis de motivación. Cuando crucé el Mediterráneo desde Alicante a Ibiza no sabía si iba a encontrar medusas, tiburones, si iba a hacer tanto frío como hizo, aquellos roces del traje de neopreno, los vómitos..., no llegué a pensar que me iba a marear tanto. Pero hay que ser fuerte, pensar en positivo, rodearte de los que más quieres y tratar de llegar cuanto antes a tierra para salir de esa agua de los problemas y la incertidumbre.

–¿La suerte existe?

–Yo creo que no. El éxito es sólo para los que lo buscan. Si amas lo que haces al final acabarás triunfando. El éxito es cuánto subes después de haber caído. Hemos pasado muchas crisis, muchos empresarios se fueron al garete y volvieron a levantar cabeza. Eso es el éxito y es una sensación muy bonita.

–Hay que buscar la motivación.

–Sí, a veces basta con tener una foto de los hijos cerca o un diploma de algo que hayamos conseguido y os haga sentir orgullosos. Algunas de mis medallas de campeón del mundo las tengo en mi mesita de noche y eso me ayuda a seguir cada día.

–¿Cuál ha sido su mayor triunfo?

–El campeonato más importante fue el de Hawái, fui la primera y única persona en ganar cuatro medallas en un campeonato del mundo. Me consagré como campeón y gané una medalla en cada una de las disciplinas y mi familia, que nunca venía, estuvo allí y fue lo mejor que nos ha pasado.

–¿Y en lo personal?

–No sé... yo me considero una persona feliz, me gusta agradar, soy metódico y luchador. Si algún día ya no estoy aquí y me recuerdan me gustaría que lo hicieran más que como un campeón del mundo como una persona luchadora.

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