Eva Collado Durán | Consultora estratégica de capital humano y digitalización "Lo que no quieres que se sepa no lo publiques en la red"

"Lo que no quieres que se sepa no lo publiques en la red" "Lo que no quieres que se sepa no lo publiques en la red"

"Lo que no quieres que se sepa no lo publiques en la red"

Aspiraba a ser la doctora Collado pero unas décimas en Selectividad le apearon de su sueño. No se vino abajo. Se diplomó en Relaciones Laborales y se especializó en recursos humanos. Se reinventó. Y lo sigue haciendo cada día para adaptarse a un entorno cambiante, que es el de todos. Lo aplica y cuenta cómo hacerlo en charlas y libros, como el último publicado, de título revelador: El mundo cambia, ¿y tú? La marca de Eva Collado (Barcelona, 1967), la propia, la personal, apunta muy alto.

-Se habla mucho ahora de tener una marca personal.

-El mundo está cambiando y si no haces nada por adaptarte, puedes quedarte fuera del mercado, condenado a un puesto que no es al que podrías aspirar. Pero primero hay que saber qué está pasando, ver cómo afecta a tu trabajo, ver qué tienes que hacer personalmente, y qué es lo que demanda el mercado, y entonces podrás construir una marca personal.

-¿Y qué es eso?

-Es todo aquello que somos, decimos y compartimos, así como el valor que somos capaces de generar en los demás. Con las nuevas tecnologías y nuevos canales tenemos una oportunidad única para decirle al mundo lo que somos capaces de hacer.

-¿Todo debería pasar antes por un proceso introspectivo para conocernos mejor?

-Es una estrategia con una serie de pasos. Una marca personal debe ser sólida, humana, creíble y auténtica. Cuando la gente nos conozca luego en la calle tiene que decir que somos igual o mejor que la imagen proyectada en estos canales. Ése es el verdadero éxito de la marca. La primera etapa, en efecto, es un viaje de introspección personal para conocernos y ver cuáles son nuestras competencias mejores, que serán las que potenciemos.

-¿Se trata más de una reinvención personal?

-La reinvención personal, en estos tiempos, es una máxima. Si pensamos que los títulos que nos abrieron puertas en el pasado nos las van a abrir en el futuro, estamos muy equivocados. Tenemos que ser conscientes de que los trabajos cambian y debemos ser lo suficientemente curiosos para ver hacia dónde van a evolucionar e ir tomando decisiones para seguir siendo empleables.

-¿Y la experiencia?

-La experiencia pertenece a una época que no es la que vivimos ahora por lo que hay que generar otra nueva. La clave está en gestionar el cambio, no como un problema sino como la oportunidad de hacer las cosas diferentes y reinventarnos, sí.

-¿Hay que preocuparse por nuestra imagen?

-Claro que sí. En este nuevo mundo somos lo que Google dice de nosotros. Tenemos que estar pendientes de lo que se dice de nosotros, tanto de lo bueno como lo que puede ser no tan bueno, para gestionarlo. Porque cuando alguien quiere algo de nosotros, lo primero que hace es buscar nuestro nombre y ahí está todo lo que somos en el mundo digital.

-Al final es verdad que las empresas nos buscan en las redes sociales antes de contratarnos.

-Por supuestísimo. Y hay muchísimos candidatos -y lo digo porque hago reclutamiento directo en la red- que por un mal comportamiento en la redes sociales o por muchas fotos inapropiadas pueden llegar a ser descartados. Y es una pena.

-¿Somos descuidados con nuestra imagen?

-Cada vez hay más conciencia pero muchos de los que salen ahora de las universidades, nativos digitales, no se preocupan por esa imagen. Y no podemos olvidar que lo que se sube a la red queda ahí por siempre, porque luego es muy difícil eliminarlo. Siempre digo que lo que no quieras que se sepa no lo publiques porque lo van a ver miles de personas.

-También se ve mucha impostura en las redes.

-Toda la vida ha habido mucho postureo, también en el mundo real. Ahora debemos formar una comunidad de influencia real y sólida, porque al final somos la media de las personas con las que nos relacionamos. Y evitar los perfiles tóxicos para que no nos contaminen.

-¿Y los influencers?

-Hay que aclarar que un influencer real es una persona que influye sobre una comunidad específica, que tiene seguidores y que al compartir conocimientos va al infinito y más allá. Y luego está el otro tipo de influencer, relacionado con la moda, por ejemplo, a quienes las marcas les dan un poco de género para que les hagan publicidad. Tendrá que pasar un tiempo para que el concepto influencer se posicione y sea percibido como debe ser.

-Instagram es ahora un escaparate para todos.

-Es una de las redes sociales con la capacidad de desarrollo más grande que hay ahora mismo. Y las empresas también se están volcando en la aplicación de técnicas para la atracción de talento en Instagram.

-Hay quien se borra de las redes o ya no interactúa.

-La actividad se desplaza de una red a otra. Yo ahora estoy preocupada realmente por Twitter, porque las últimas estadísticas dicen que es una de las que ha perdido más participación. Crecen Linkedin e Instagram de una manera muy grande, y Facebook se mantiene. Twitter es para mí la reina porque es donde encuentras antes a las personas y donde hay información en tiempo real, pero también es una en las que es más probable sufrir una crisis de marca.

-Parece que la persona está ahí más expuesta.

-Siempre digo a quienes la van a utilizar que se rodeen de personas que aporten, con las que aprendan, y no tendrán nunca este tipo de problemas. Es esencial saber de quienes nos rodeamos.

-¿Volveremos a encontrarnos en la calle?

-El mayor éxito de una marca personal es que te conozcan en la red, pero el verdadero éxito es llevar esa conexión al mundo real, porque es ahí, al final, donde las cosas suceden.

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