Ferrán Martínez. Ex jugador de baloncesto y consultor financiero

“No hay asesor bursátil que prevea un cambio brusco”

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–¡Mide 2,12 metros!

–Mi altura es una ventaja, porque me ha ayudado a destacar en el baloncesto y en la vida. El problema es que no paso desapercibido.

–¿Le molesta ser diferente?

–Intento convertirlo en una fortaleza, aunque me tenga que agachar en las puertas. ¡Hay cosas que no están hechas para nosotros, los altos!

–¿Se ha sacrificado mucho?

–Juego desde los 8 años: a los 16 debuté en el primer equipo y a los 17 en la selección absoluta. Llegué a tener 3 entrenamientos al día.

–¿Y mereció la pena?

–He cumplido todos mis sueños. Soy el jugador que tiene todos los títulos en Europa: Recopa, Copa Korac, Euroliga,

Liga española y griega.


–¿Qué fue lo más difícil?

–Alargar mi carrera después de haber tenido una lesión en el pie, con 3 operaciones. Me enorgullezco de ello.

–¿Cómo lo consiguió?

–Jugué con muchísimos dolores. Como no podía saltar con el pie izquierdo adapté mi estrategia a jugar más

con la izquierda y practicar el tiro exterior.

–¿Lo hizo por el dinero?

–Siempre pensé en mi evolución como deportista. Por eso me fui desde el Barcelona al Joventut, pese a que hubiera ganado más en el Real Madrid.

–Supo administrar su capital…

–Me rodeé de gente de confianza: asesor fiscal, abogado, representante… Me asesoraban en las finanzas hasta que empecé a

decidir yo.

–¿Dejó de fiarse?

–Cuando jugaba en Grecia, con el Panathinaikos, perdí el 40% de una inversión. Y en vez de retirar lo que quedaba, me puse a estudiar.

–¿Con qué objetivo?

–Para saber más que ellos antes de negociar con el banco. Estuve un año y medio estudiando análisis y gestión de renta variable en Bolsa. Fui a hablar con los analistas, les hice firmar un contrato que les obligaba a ejecutar mis instrucciones y en

3 años recuperé las pérdidas.

–¿Así empezó como consultor?

–Hice un MBA y me di cuenta de que España, con figuras mundiales de todo tipo, no tenía un servicio financiero para este colectivo.

–¿Quiénes son sus clientes?

–Gente que gana mucho dinero en carreras cortas, o en periodos irregulares: deportistas de élite, cantantes, actores, toreros…

–¿De qué ingresos habla?

–Un deportista joven puede ganar en torno al medio millón de

euros anuales. A partir de ahí, los hay que ingresan uno, dos o tres millones.

–¿Usted qué les aconseja?

–Que se marquen lo que necesitan para vivir y hagan como si lo demás no existiera. Si cobras 100 y vives con 40 tienes que destinar el resto a ahorro e inversión.

–¿No todos ahorran?

–Hay gente que ha estado ganando dos millones de euros durante 12 años y a los 10 años de retirarse está arruinado.

–¡Qué fatalidad!

–Le ocurrió a un futbolista que conozco, de familia humilde. Con 18 años firmó un contrato muy bueno. Compró una gran mansión para sus padres, un deportivo y un reloj de 20.000 euros.

–¿Y qué pasó?

–Le advertí de su error y me dijo que empezaría ahorrar en el siguiente contrato. Pero tuvo una lesión grave y cuando volvió no tuvo la misma suerte. Ahora no tiene dinero, ni estudios.

–Pobre chaval.

–Les insisto en que nunca dejen de formarse, en lo que

sea, y que se olviden de la política de grifos abiertos.

–¿Y se dejan aconsejar?

–Hablo con los deportistas de tú a tú, porque he vivido lo mismo que ellos. Pero es lógico que sean desconfiados. Los famosos son como un imán: atraen a gente que intenta ganar dinero.

–¿En qué invertiría ahora?

–Es mal momento para el riesgo, pero hay alguna oportunidad. Como los bancos necesitan liquidez, ofrecen depósitos a muy buenos tipos.

–¿Le han llamado clientes asustados?

–Muchos, pero he sido tan conservador en momentos de vacas gordas como ahora. Ni el mejor asesor bursátil sabe cuándo va a haber un cambio brusco de tendencia.

–¿La crisis le quita el sueño?

–A mí no me quita el sueño nada. Soy muy optimista. La turbulencia tan grande que sufrimos pondrá a cada uno

en su sitio.

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