Entrevistas

"Yo me conformaría con estar entre los 10 primeros"

  • Eurovisión, el fruto de la evolución tras 17 años de carrera artística

Pilar Sánchez Luque (Coria del Río, Sevilla, 1978) es conocida como Pastora Soler desde sus inicios artísticos. Comenzó siendo una niña que cantaba saetas y copla, y grabó su primer disco en 1994. Pero saltó a la fama con Dámelo ya, en 2000, que fue número uno de ventas en España. En 2001 graba Corazón congelado, que fue sintonía de la Vuelta Ciclista a España. Evolucionó más al pop, sin renunciar a sus raíces andaluzas. En sus 17 años de artista ha ganado tres discos de platino y cuatro de oro por sus ventas. El 26 de mayo representará a España en Eurovisión, en Bakú (Azerbaiyán), con Quédate conmigo.

-¿Cómo están los ánimos para Eurovisión?

   -Muy bien. Yo me lo tomo como una experiencia gratificante y bonita. Voy a disfrutar, a vivir diez días inolvidables en Bakú, y a cantar lo mejor que pueda. Lo último que pienso es en qué puesto voy a quedar.

-¿No se ve para ganar?

-Cuando lo pienso, creo que ganar es casi imposible.

-¿Por qué es tan difícil?

-No es sólo por las influencias políticas en las votaciones, que yo no entro en eso. Es porque hay países, como Suecia por ejemplo, que lo preparan muy bien, apuestan fuerte por Eurovisión. Ves la lista y hay un nivel alto, con grandes canciones y grandes intérpretes. No será nada fácil quedar bien.

-¿Su objetivo?

-Yo me conformaría con estar entre los diez primeros. 

-Las últimas participaciones españolas, en general, han sido decepciones...

-Cada uno intentó quedar en el mejor puesto. No estamos ninguno a salvo de quedar mal, nadie lo puede decir. Prefiero no pensarlo.

-Es lo que se habla del gafe de este festival.

-He intentado que esas cosas no me condicionen. Y no siempre vamos a quedar en los últimos puestos. Voy con ilusión y esperanza.

-Ya tiene una carrera consagrada. ¿No arriesga mucho en Eurovisión?

-Es verdad que tengo un público que me sigue desde hace mucho tiempo, y que conoce mi carrera artística. Quien me sigue, termine como termine en Eurovisión, no me va a dejar de seguir. Puede que algunos se interesen ahora, pero ese no es mi público de siempre.

-La canción elegida es Quédate conmigo.

-Intenté mostrar tres canciones distintas. Una incluida en mi disco, otra del compositor sevillano José Abraham, que ya ha colaborado conmigo, y una tercera, que es la elegida, que venía avalada por autores que saben cómo es Eurovisión. Las tres canciones estaban bien para mí, pero ésta es quizá la que mejor se adapta al festival. 

 

-También le va a su estilo.

-Sí, además se adapta a lo que buscamos. Es una canción que se canta en castellano, con una letra sencilla de entender, incluso fuera, y con un buen desarrollo musical y vocal.

-En sus comienzos, cantaba flamenco y copla. ¿Qué queda de eso?

-Queda mucho. Viene conmigo siempre. En mis directos siempre lo incluyo, es una parte importante de mí como cantante.

-¿Siempre ha buscado nuevos caminos?

-Cuando empecé era una joven artista, con inquietudes, que ha ido evolucionado. He probado cosas, pero al final me he quedado con lo que más me define. Soy la copla, soy el flamenco en sus palos más livianos, porque el flamenco es muy grande, y soy una cantante de baladas de pop mezclado.

-Ha sido incluso saetera…

-Cantaba saetas con 11 años. La saeta es un género superdifícil. Lo dejé de hacer porque le tengo mucho respeto y también porque te encasilla. Sólo he seguido cantando una saeta en la calle todos los años a la Macarena, aunque en los tres últimos no he podido. Este año lo intenté y no pudo ser, pero se la seguiré cantando.

-Si tuviera que elegir tres canciones decisivas en su carrera, ¿cuáles serían?

-Es difícil... Bueno, elegiría Dámelo ya porque siempre hay que tener un primer éxito popular. También Sólo tú, por el cambio que supuso, con una letra de Martínez Ares. Y La mala costumbre, de José Abraham, que es la que más ha llegado al público de mis últimas canciones, con una letra emocionante, que dice mucho.

-Ha cambiado desde aquel  Dámelo ya…

-Mucho. Fue mi tercer disco, con Keko, cuando tenía 19 años, y luego canté Corazón congelado cuando tenía 20. Una se va haciendo a las distintas etapas de la vida, y no voy a cantar lo mismo con 19 años que con 25, cuando ya veo y siento otras cosas. Aquella era mi época de juventud y alegría.

-Ya ha cumplido 17 años  como cantante. Eso supone una trayectoria.

-Pienso que hay una continuidad. Lo dividiría en tres etapas. La primera de niña de la copla, que mezcla con pop y flamenco. La segunda de búsqueda, con Carlos Jean, y de más búsqueda de identidad, con más mezcla. Y una tercera etapa, que sería la actual, en la que me encuentro y recojo los frutos de lo que he trabajado.

-Domina varios estilos. ¿Es una ventaja o un inconveniente?

-Una ventaja. Yo he seguido a artistas como Rocío Jurado, que era capaz de cantar una copla o una balada. Me gusta eso. Si me dicen que me defina, siempre digo que no me puedo estar quieta.

-¿Rocío Jurado es su referencia artística?

-Me ha marcado mucho cuando he visto sus conciertos, sus directos. A Rocío Jurado la admiro porque todo lo hacía bien. Es un espejo para mirarme, aunque hay que seguir evolucionando.

-¿A qué artistas admira?

-Hay muchos. Si digo los que más he admirado, en el flamenco serían la Paquera y Camarón; en la copla, Juanita Reina; en el pop, Alejandro Sanz. Y, por supuesto, Aretha Franklin, Barbra Streisand y Céline Dion, grandísima cantante.

-¿Cambiar el nombre a Pastora Soler fue un acierto?

-Bueno, al principio fue duro. Yo era una niña de 14 años y me costó adaptarme. Ahora sí me hace diferenciar la parte personal de la parte artística. Si me llaman Pili en algo relacionado con mi actividad de cantante, no me gusta. Prefiero tener los terrenos delimitados.

-Pastora Soler suena más a copla o a flamenco…

-Pastora sí, parece que recuerda a la Niña de los Peines. Es un nombre muy racial, muy andaluz. Soler es más de Levante, recuerda más a la mezcla… Funciona bien, aunque no lo elegí yo.

-¿Y después de Eurovisión?

-A seguir… Tanto si sale bien como si sale mal, tengo que seguir con mis compromisos y mi agenda. Tengo una gira de verano, aunque después intentaré descansar, no voy a sacar un disco tras otro sin parar un tiempo. Tengo también en mente nuevas cosas, siempre busco nuevas cosas.

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