Entrevistas

"La crisis se combate con trabajadores bien formados"

Desde hace una década dirige una fundación que es fruto de la responsabilidad social que asume la empresa Adecco, líder en la gestión de recursos humanos. Su objetivo es insertar en el mercado laboral a colectivos que nunca lo han tenido fácil.

-En tiempos de crisis y desempleo, ¿la responsabilidad social es una ilusión?

-Estas políticas son la mejor forma de competir en tiempos de crisis. Y habrá empresas que las mantengan. Incluso en caso de un ERE, estas políticas benefician a los que se quedan y a los que salen, pues a veces incluyen planes de recolocación, además de la indemnización que corresponde.

-Entonces, va más allá de la pura imagen, ¿no?

-Como yo entiendo la responsabilidad social, sí.

-¿Y cómo lo entienden hoy las empresas?

-El ciclo económico positivo que hemos tenido antes ha favorecido el crecimiento de la economía y eso ha traído escasez de mano de obra joven. Ante esto hay empresas que no han tenido otra opción que contratar a discapacitados o mujeres con cargas familiares. Luego se han dado cuenta de que una persona de 50 años, por ejemplo, tiene unos valores que mejoran la productividad.

-O sea, muchas empresas se han hecho responsables por necesidad.

-Por la necesidad de retener y fidelizar a los empleados y evitar que, en un mercado competitivo, se vayan a la empresa de enfrente. Hay que dar algo más que salario.

-¿Y puede ser responsable socialmente una pyme con cinco empleados?

-No es algo sólo para grandes corporaciones. Una zapatería de Martorell tiene un buzón en su escaparate para depositar zapatos viejos y enviarlos a África. Y en Andalucía hay mucha gente que, de corazón, lleva a cabo estas políticas, sin saber que aplica la responsabilidad social.

-¿Eso puede ser rentable?

-Los estudios dicen que los consumidores lo valoran mucho y están dispuestos a pagar más por un producto de una empresa responsable con la sociedad.

-¿Y cómo se convence a un empresario?

-Ha habido intentonas de regular la responsabilidad social por ley, pero el año pasado una subcomisión del Congreso concluyó que lo único que se puede hacer es sensibilizar.

-Antes se contrataban a discapacitados, por ejemplo, porque tenía subvención.

-Está demostrado que las bonificaciones han sido ineficaces. Ahora se contrata a mayores de 45 años no por la cuota de la Seguridad Social, sino por la necesidad de acabar con la rotación. Hay jóvenes con carrera trabajando en la recepción de hoteles y, al final, eso produce insatisfacción y rotación en ese puesto de trabajo.

-¿Cómo se soluciona?

-Formando a personas con poca experiencia en estos perfiles y obteniendo empleados con unas ganas de trabajar tremendas.

-¿Los jóvenes ya no lo tienen tan fácil?

-La clave es la formación, independientemente de la edad. Hoy lo que prima es un candidato formado, es un gran reto que tenemos para combatir y salir de la crisis.

-¿Qué tipo de formación?

-Durante años no se ha impulsado lo suficiente la FP y nos hemos encontrado con jóvenes con titulaciones que no demandaba el mercado laboral. Hoy hay muchas salidas profesionales que permiten encontrar un trabajo de forma más fácil y con el doble de salario. Hay que detectar estos nuevos nichos.

-¿Cuáles son?

-Hay algunos claros, como todas las profesiones dirigidas a la atención a la dependencia, la sanidad y los servicios sociales, teniendo en cuenta que vivimos en unos de los tres países del mundo más envejecido; otras tienen que ver con las nuevas tecnologías y la informática; y, por supuesto, oficios como la fontanería, soldadura...

-Tener al candidato más cualificado no puede ser la única solución a la crisis.

-Para detener el desempleo y la bajada de la producción hay que conseguir que las empresas financieras den crédito a las pymes, una reforma fiscal para que aumente la liquidez y las familias puedan reanimar el consumo, retener el gasto público, contener el salario de los funcionarios, que no tienen riesgo de un ERE, y acometer una reforma laboral urgente, guste o no guste. El Gobierno puede hacer uso de su autoridad y legislar.

-Eso tiene sus riesgos ¿no?

-Por ejemplo, una huelga general, pero si sirve para no llegar al 17% de desempleo, no es el peor final.

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