Eduardo Dávila Miura | Torero "Era un cagón jugando al rugby"

"Era un cagón jugando al rugby"

"Era un cagón jugando al rugby" / juan carlos vázquez

Eduardo Dávila Miura (Sevilla, 1974) lleva incrustado en los genes la palabra toro. Aun así, estudió ingeniería técnica agrícola y fue entonces cuando decidió jugársela con el traje de luces. Hace años que se cortó la coleta, pero los diestros, como los reyes y los papas, nunca son ex. Apodera al albaceteño Rubén Pinar y también lleva una década dando charlas de motivación en empresas en las que habla de que todo se puede lograr a pesar del miedo, de la soledad, de la incertidumbre. Le ha cogido el gusto a comentar las corridas en la Ser y ha hecho sus pinitos en el rugby.

-En el colegio ya daba la turra a sus compañeros usando el cuaderno de capote.

-Entonces no sabía si iba a ser torero, pero todos los recuerdos que tengo son jugando a torear. Llevo toda mi vida jugando al toro.

"¡Quién hay más animalista que un matador si yo al toro se lo debo todo! Soy lo que soy por el toro"

-Luce un apellido de lo más taurino, Miura, aunque más torista que torero.

-El apellido está marcado por el toro, una familia que lleva 178 años con la ganadería, y a ninguno le había dado por ser torero.

-"Nadie vive la vida en su total intensidad excepto los toreros". ¿Merece Hemingway un altar por la promoción de la Fiesta?

-Claro, en el toreo estamos muy necesitados de este tipo de personajes que engrandecen la Fiesta y que captan la verdad que tiene esto. Esa frase reúne mucho de lo que es el toreo porque la intensidad que sentimos los toreros no creo que haya mucha gente que la alcance.

-¿Verá antes la independencia de Cataluña o la vuelta de las corridas a Barcelona?

-La vuelta de las corridas a Barcelona. Soy optimista, quiero ser optimista y tengo que ser optimista.

-Su padrino de alternativa fue Emilio Muñoz... ¿Casualidad o jamás hubiese consentido que lo apadrinase un bético?

-Me siento muy orgulloso de mi padrino porque lo admiro como torero y tenemos mucha amistad. Y además nos unen nuestros colores sevillistas.

-Es usted tan sevillista que salió pitando tras torear en La Maestranza para ver el final de aquel Sevilla-Schalke de Puerta.

-Llegué a mediados de la segunda parte. Mis amigos dicen que fue mi mejor día con la espada por las prisas que tenía por llegar al campo del Sevilla. Y vi el histórico gol de Puerta, sí.

-¿Confirma que en la pachangas de fútbol cuando le dan una patada enseña las cornás de cachondeo?

-Me encanta jugar al fútbol y el deporte. Y me meto en la película, soy aguerrido en el campo. Si fuera futbolista, sería bastante tarjetero.

-¿La valentía se entrena o no hay manera?

-Hay una parte innata y otra que se consigue aumentar. Hay un valor natural que Dios te da, pero después hay un valor adquirido. En el caso del toreo a base de entrenamiento, mentalización, compromiso con tu profesión... Todo se puede entrenar.

-Los maestros animalistas estarán que trinan cada vez que los llaman a ustedes maestros.

-A veces hablo con los animalistas, aunque no soy muy partidario de esos debates porque al final tenemos dos posturas tan alejadas que será difícil que nos convenzamos unos a otros. Yo creo que los animalistas somos nosotros, empezando por los ganaderos, que viven por y para un animal, se juegan su vida, su patrimonio y el de su familia por mantener una ganadería brava. ¡Y quién hay más animalista que un matador si yo al toro se lo debo todo! Yo soy lo que soy gracias al toro.

-A ver si lo pillo: ¿quién luce más puertas grandes en Las Ventas?

-No sé. Camino, ¿no?

-No, El Viti.

-Coño, es verdad.

-¿Qué manía lo mataba?

-Y sigo. Pasar la sal en la mano en una comida. No puedo soportarlo.

-¿Algún torero o plaza le daba mal bajío?

-Torero no. Hay plazas que se te atraviesan y otras se te dan bien. La más esquiva en mi carrera para mi desgracia fue Madrid, nunca di mi verdadera dimensión.

-Joselito el Gallo, Ignacio Sánchez Mejías, los Miura... Los vínculos de los toreros con la Macarena son muy íntimos.

-Joselito el Gallo se identificó mucho con la Macarena, un hombre clave en la hermandad. Mi abuelo Eduardo fue hermano mayor sin ser cofrade, mi tío Eduardo ha sido miembro de la junta de gobierno y ahora me ha tocado serlo a mí; al ser yo el que menos sabía de cofradías de la junta pensé que podía aportar un festival taurino, que resultó un éxito el año pasado.

-Los toreros se han metido de lleno en política. ¿Puede corroborar que no es votante de Podemos?

-Jajajaja. Totalmente, lo puedo confirmar.

-Frecuenta los dos mundos. ¿Es más complicado encontrar a un buen torero francés o a un buen jugador de rugby español?

-Cada vez se acercan más. Ha habido figuras francesas del toreo; sin ir más lejos están Juan Bautista, Sebastián Castella. Y creo que cada vez estamos más cerca de conseguir ese gran jugador de rugby español; está llegando, está llegando.

-Debe más duro placar a un cebadagago que dar un muletazo a un all black, ¿no?

-He jugado al rugby y tenía poquísimo valor para placar; yo era un cagón y sin embargo soy torero. Se demuestra que se puede tener valor para algo y no para otras cosas. Coño, yo no he placado en mi vida.

-Es muy de Cádiz y del Carnaval... aunque no tenga plaza de toros.

-Cuando quitaron la plaza perdió algo el nexo con el toreo, aunque están Jerez, El Puerto, Sanlúcar. La primera vez que fui al Falla, cuando ganaron Los gitanos del Puerto en 1999, me recordó a una plaza de toros. El momento antes de salir a cantar a las tablas tiene similitudes con lo que sentimos los toreros antes del paseíllo.

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