Fermín de la Calle | Periodista "El rugby te enseña, sobre todo, a respetarte a ti mismo"

"El rugby te enseña, sobre todo, a respetarte a ti mismo" "El rugby te enseña, sobre todo, a respetarte a ti mismo"

"El rugby te enseña, sobre todo, a respetarte a ti mismo"

Nacido en Jerez de la Frontera en 1973, es padre de dos niños y estudió Periodismo en Salamanca. Ha trabajado en el As, Terra y ahora es freelance y está "bastante metido" en Eurosport. Es comentarista y ha escrito para El Mundo, Esquire, Jot Down... El rugby le gustó de siempre. Jugándolo, de adolescente, se rompió el fémur en Dublín, tiempo en el que se enganchó aún más. Luego lo recuperó. "El rugby no ha perdido ninguna estrella conmigo, pero sí me gusta escribirlo y creo que he abierto camino. Me siento orgulloso".

-¿Por qué un libro sobre rugby?

-Se lo debía al rugby porque me ha ayudado mucho en situaciones complicadas, en lo personal y también en lo laboral. Me ha enseñado muchas cosas que he podido utilizar en mi vida diaria y, sobre todo, te enseña a levantarte cuando te caes. Y como periodista, era un desafío porque no hay casi ningún libro escrito en castellano sobre rugby. Hay una bibliografía muy extensa en inglés y algo en francés. Cuando hace tres años y medio me lo propusieron dije que sí. Mi idea era hacer un libro para acercar el rugby a la gente que no lo conoce y que los que sí lo controlan hagan suya la obra también.

"Después de 25 años en la profesión todavía llaman a mis jefes para quejarse de lo que escribo"

-¿En qué se ha basado para escribirlo?

-Desde el principio pensé que la mejor forma de hacerlo era contando historietas. El rugby es muy rico en anécdotas que dejan además muchas enseñanzas. Lo que no quería es que fuera moralizante, ni yo dictar lecciones. Reuní historias que además ofrecen una visión histórica del rugby si las ordenamos cronológicamente, desde sus inicios hasta el último mundial. Hay historias con perfiles políticos, sociológicos, lúdicos, de terceros tiempos muy divertidas... Están los mejores partidos, perfiles de jugadores y van apareciendo los países importantes, incluido España. Y para ofrecer ese perfil didáctico, damos un glosario al final del libro hecho con cierta socarronería. Contamos además un partido en primera persona para implicar al lector y que cuando acabe el libro haya jugado un partido también. Eso da una visión del rugby desde dentro para los que lo jugamos.

-¿De dónde viene el título: Con fina desobediencia?

-El título viene de la placa que hay en el colegio de Rugby que es donde se inicia: "En 1823 William Webb Ellis, con fina desobediencia de las reglas del fútbol, cogió la pelota con las manos, salió corriendo y ese día nació un nuevo deporte". Siempre lo había comentado con Michael Robinson, autor del prólogo y muy amiguete, que me dijo que si le gustaba el título me escribía el prólogo. Y cuando le dije cuál era me dijo que es el que él hubiera puesto. El título trasciende la filosofía del libro, todas las historias tienen esa desobediencia divertida, pero siempre fina porque el rugby es bastante honorable, y englobaba el espíritu de lo que queríamos contar.

-¿Cree que deberían exportarse esos valores del tercer tiempo a otros deportes?

-Son exportables y en otros deportes los hay. El rugby te enseña que ganar es una circunstancia y que puedes perder, pero no salir derrotado del campo. Te enseña que se pierde más que se gana y es muy importante saber perder. Aunque haya un rival, tiene mucho de luchar contra tus propios límites y tú los marcas: si tú lo das todo y el de enfrente es mejor que tú, él te ha ganado, pero tú no has perdido porque has llevado tus límites más allá. Hay bastantes lecciones que te enseña aplicables a la vida y, por supuesto, valores como la solidaridad, compañerismo y respeto. El rugby te enseña a respetarte a ti mismo, sobre todo, al rival y al árbitro. Y respeto es lo que falta en la sociedad hoy.

-¿La afición tiene mucho de esos valores también?

-Sí, al ser un deporte más pequeño, la mayoría de la gente que está en la afición está vinculada a él, ya sea porque lo ha jugado o porque son familiares. En Inglaterra, el rugby está casi al nivel del fútbol, en Francia lo supera y en Gales es el número uno. Escocia también tiene tradición y las dos Irlandas juegan bajo una misma bandera, eso hace que el rugby tenga un talante diferente y trate de unificar y sortear obstáculos de todo tipo.

-¿Y qué pasa en España?

-Estamos haciendo una cosa bien por fin después de muchos años y es meter el rugby en los colegios. Eso ayudará a que se desarrolle. Y además, cada vez hay más chicas en este deporte. Y en el rugby tiene cabida cualquier fisonomía física, no son todo tipos grandes y pesados. Siempre hay una posición en el campo para ti. Y en contra de lo que se piensa de que es un deporte de choque, tienes que valorar todo el rato la posición en la que estás, hay que pensar rápido y actuar. Estás todo el tiempo tomando decisiones.

-Usted, que no se muerde la lengua al escribir. ¿Se considera el enfant terrible del periodismo deportivo?

-Bueno, hay que contar las cosas que se hacen bien y las que se hacen mal. Eso te pone en una posición incómoda hoy porque el periodismo actual está muy condicionado por los intereses de los medios. Y me sigue pasando, después de 25 años trabajando en medios ,que siguen llamando a mis jefes para quejarse de mí. Pero yo sigo creyendo que es el periodismo que hay que hacer si no, no es periodismo.

-¿Cree que Florentino Pérez ha leído su libro?

-No. A Florentino no le importa nada que no tenga seis ceros. No le importa ni el baloncesto, lo que pasa es que le gana títulos y tendría mala aceptación si lo quitara de en medio. Hubo un acercamiento de la World Rugby con él para intentar que entrara este deporte y no le interesó ni reunirse.

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