Entrevistas

"Soy como un hermano pequeñito de Paco de Lucía"

-¿Vive en el país de Beethoven y Bach para ambientarse?

-Sí, creo que no son malos compañeros para por lo menos subir lo máximo el nivel de calidad, aunque sea por comparación. A veces, siendo gaditano, también te ambientas a menos 20 grados, como estos días en Berlín…

-Es como ser un emigrante musical.

-Hace tiempo quizás sí. Hoy es una elección, ya que podemos estar en muchos sitios en muy breves espacios de tiempo y ya no te quedas aislado casi en ningún sitio. Otra cosa es respirar un ambiente concreto: para eso internet no vale, yo prefiero estar y pisar los ambientes reales que me atraen. ¡Además me siento muy europeo!

-Y se atreve usted a presentarles a los alemanes su Nosferatu.

-Sí, no tengo ningún complejo: Murnau es parte de la cultura europea, y su cine -en concreto su Nosferatu- siempre me ha impactado, emocional e intelectualmente. Mi banda sonora para este film fue una de mis mejores experiencias como compositor.

-En esas películas mudas hay un filón para la música.

-Es un cine a veces tan moderno que la música actual está muy cerca de él. Creo que lo revolucionario e innovador del mismo Nosferatu no aceptaría hoy una música llena de clichés y atada al pasado.

-¿Los autores de ahora pasan del éxito popular?

-En absoluto. Una cosa es la música popular o comercial y otra cosa es la creación musical con fines estéticos. Cada creador debe saber muy bien para quién crea y cuáles son sus objetivos. Y la música de hoy de creación, como la buena literatura, la poesía o la pintura más actual, no está hecha para "agradar" simplemente.

-Pero han abandonado la melodía.

-Si oímos lo que otras culturas entienden como "melodía" -pienso en músicas africanas, en el Teatro No japonés, etcétera- veremos que nuestra concepción de melodía no es más que una mera fórmula aquilatada durante unos pocos siglos en Europa y que todos conocemos o, mejor dicho, "reconocemos" como algo propio. Tampoco Puccini escribía melodías como Monteverdi, ni éste como se hacía en el Gregoriano... La melodía es consustancial al alma humana, pero hay muchos tipos de melodías…

-Usted entonará alguna melodía de vez en cuando.

-Sí, claro. Me gusta mucho la música italiana de los sesenta y setenta…, Queen, o Björk… o Victoria, o Puccini, o algunas melodías de Debussy que son para quitarse el sombrero… y tantas otras.

-Usa la informática, ¿eso no está reñido con la espiritualidad de la inspiración?

-La espiritualidad está también en las nuevas tecnologías, igual que en el estudio del universo o de la materia más pequeña. La tecnología nos lleva a estos mundos, y en la música también debe ser así.

-Por contra, es un gran lector de la literatura clásica, como San Juan de la Cruz.

-Y también de Antonio Gamoneda, o de Juan Goytisolo, o de Carlos Fuentes… La gran literatura está siempre presente. La literatura ha tenido en mi formación como músico una importancia tan grande o más que la misma música... Decía José Ángel Valente que todas las artes tienen una materia base común. Yo estoy convencido.

-¿Se ha agotado la música occidental tradicional como fuente?

-No, aunque esté experimentando hoy grandes transformaciones. En otras épocas también fue así. Si aceptara su agotamiento no estaría trabajando con tanta pasión en los caminos de la música de hoy.

-¿Ha bebido más de la música islamica?

-Durante mucho tiempo mi inspiración e intereses como creador, como compositor, han estado también en la poesía islámica, en su arquitectura, en la ornamentación y sobre todo en su caligrafía como arte. Lo que no sé todavía es cuánta importancia ha tenido en este interés el que yo sea andaluz; el mundo islámico siempre me ha sido muy cercano. Y para un gaditano la distancia con ese mundo es de sólo veinte kilómetros; otra cosa es que hoy en día parezcan más de mil kilómetros los que separan Marruecos de Cádiz.

-Y además es usted paisano de Paco de Lucía.

-Lo admiro muchísimo como el artista enorme que es. Es mi gran paisano, un hermano mayor que salió también de Algeciras y desde allí recorrió el mundo. En una escala infinitamente más pequeña soy un hermano pequeñito que hace una música también impregnada del sur pero un poco distinta.

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