Javier Rodríguez Zapatero | Ex director general de Google España “La educación es el ámbito donde es más urgente lograr un consenso”

“La educación es el ámbito donde es más urgente lograr un consenso” “La educación es el ámbito donde es más urgente lograr un consenso”

“La educación es el ámbito donde es más urgente lograr un consenso” / m.g.

Javier Rodríguez Zapatero (Córdoba, 1969) es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por ETEA y ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional en internet. Es presidente ejecutivo y cofundador de la escuela de negocios ISDI, cuyo objetivo es acelerar el cambio hacia un nuevo modelo económico más competitivo y eficiente. . Entre 2008 y 2016, fue director general de Google España, Portugal y Oriente Medio, y previamente desempeñó varios cargos ejecutivos en Yahoo!. Acaba de publicar Por una España Digital (Deusto, 2020) donde presenta recetas para no perder el tren de la digitalización.

–¿Qué cambios ha supuesto la digitalización?

–Nunca en la historia de la humanidad hemos sido partícipes de una innovación que crece de forma exponencial y que afecta tanto a nuestra forma de vida. La tecnología nos ha convertido en seres que quieren saber o comprar mucho más rápidamente. La manera de operar en este entorno es muy distinta a la que estamos preparados. Seguimos en el siglo XX en muchos aspectos.

–¿En qué posición se encuentra España?

–En la media si nos comparamos con la UE y la OCDE. Pero siempre digo que compararte con tuertos no es bueno. Prefiero medirme con China o EEUU, y ahí estamos mal en todos los aspectos.

–España llegó tarde a la revolución industrial. ¿También a la digital?

–Hemos llegado tarde pero tenemos la oportunidad de engancharnos.

–Usted señala a Estonia como ejemplo en su libro Por una España digital (Deusto, 2020). ¿Por qué?

–Es un país que se sale del mapa porque pudo visualizar y planificar un estado desde cero. Su primer presidente se formó en el MITy ya tenía muy claras las ventajas de la digitalización y la puso en marcha. Un estonio sólo ve a un funcionario público cuando se casa o se divorcia. El resto de la actividad funciona on line. También tiene muy interiorizado el papel que juega la educación en la era digital. Sólo tiene 1,5 millones de habitantes, pero lo pongo como ejemplo si pudiera dibujar a nuestro país desde una hoja en blanco.

–La educación está ahora en boca de todos con la polémica de la Ley Celaá, pero no se habla de digitalización.

–El ámbito educativo es el punto más importante donde deberíamos conseguir consenso. El acceso a la tecnología está cada vez más democratizado. Pero no es fácil desarrollar el talento para utilizar esa tecnología. A todo el mundo le gustaría un Ferrari, pero para disfrutarlo hay que saber conducirlo. Con la tecnología pasa igual. La educación española tiene un gran camino por recorrer. Yo le daría un vuelco de 180 grados, no sólo en la digitalización sino en el papel que juega el docente, las metodologías educativas...

"La digitalización amplifica las diferencias entre los que están preparados y los que no lo están”

–Los directivos de las grandes empresas de Silicon Valley, que usted conoce bien, han prohibido las pantallas en la educación de sus hijos. ¿Es cierto?

–Es cierto entre comillas. Hay un movimiento entre los directivos de Silicon Valley para que el ser humano conecte con su esencia guardando espacios para la meditación y desconectar de la tecnología. Algunos están fomentando entre sus hijos que no entiendan el mundo no sólo como un mundo 100% tecnológico, algo en lo que yo estoy de acuerdo.

–Hay dos Españas según la velocidad de su conexión a internet. ¿Eso es un lastre para el futuro?

–La digitalización ayuda a que mejore la sociedad pero también amplifica las diferencias entre los que están digitalmente preparados y los que no. Yo creo en la igualdad de oportunidades y eso está muy ligado a la educación y al uso democratizado de la tecnología. Yo propongo que todo los españoles tengan acceso a internet a su máxima capacidad estén donde estén.

–Y también un giga gratis.

–Sé que es una idea que ha generado mucho revuelo y no me arrepiento porque es lo que pretendía. Si tenemos la máxima capacidad para todo el mundo, las nuevas tecnologías que vienen como la computación cuántica, la inteligencia artificial o el blockchain, se van a poder desarrollar desde cualquier sitio de España. Aprovechemos estos fondos europeos que va a repartir el señor Sánchez desde su despacho para invertir y no gastar.

–¿La pandemia va a modificar para siempre nuestra forma de trabajar?

–Ha demostrado a todos los españoles que internet no muerde. De hecho,, ha sido el vehículo que ha permitido mantener relaciones sociales, capacidad de aprendizaje... Yo intuyo que a partir de ahora el modelo va a ser híbrido y que las empresas se van a dar cuenta de que el teletrabajo funciona en algunos casos mejor que en otros. Espero que también se haga con fines de buscar un equilibrio vital en la gente y no sólo para ganar productividad. Las empresas que quieran volver al pasado van a perecer.

–Habrá que modificar el marco legal. En Francia se ha regulado el derecho a la desconexión.

–Los sistemas de gobernanza que hemos tenido hasta hoy son consecuencia de las revoluciones industriales. Esa relación entre el capital y el trabajo debe cambiar. ¿Cómo regular la flexibilidad si hasta hace muy poco había que fichar? Son leyes anacrónicas para un siglo totalmente digital.

–¿Es optimista en relación con España?

–Tengo que serlo. Si somos pesimistas no tenemos nada que hacer como sociedad civil. Ver cómo se aprueba una ley de educación con la mitad del parlamento gritando y la otra aplaudiendo fue una gran decepción como español. Mi optimismo está en que podemos encontrar un espacio de consenso y moderación en el que podamos estar de acuerdo en el 80% de las cosas.

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