Mario Vaquerizo | Cantante, representante y colaborador de televisión "La frivolidad bien entendida te salva la vida"

"La frivolidad bien entendida te salva la vida"

"La frivolidad bien entendida te salva la vida" / M. G.

Parece que el nombre del lugar elegido para la entrevista es adrede. La librería Caótica es el punto de encuentro con Mario Vaquerizo (Madrid, 1974). Allí, el líder de las Nancys Rubias desgrana su mundo rockero y habla de su nuevo libro, Cuentos para niños rockeros (Espasa). En contra de todo cliché o estereotipo, Vaquerizo reflexiona sobre lo que es ser rockero y lo mismo lo es Mozart, que lo es Lola Flores, para él es una cuestión de actitud.

-Cuentos para niños rockeros. ¿Y para adultos?

-Es para niños, para niñas, para mayores... para todos. Es cierto que la idea era escribir para niños, algo que nunca había hecho. La editorial me lo propuso, pero dije que no porque no es fácil escribir para niños. Que ellos tengan menos experiencia o menos conocimientos no quiere decir que sean tontos. Al final acepté porque me gustan los retos. Ante propuestas de otros acabas haciendo algo que no te habías planteado jamás y termina por gustarte. Eso es lo que me ha pasado. Después de escribirlo me he dado cuenta de que, a pesar de estar escrito en tono infantil, es un libro para todos los públicos. Para mí, el rockes una actitud ante la vida, no que uno se ponga una chupa de cuero; por eso, en este libro te encuentras a rockeros de todo tipo.

"No eres suficientemente rockero si no has llorado al menos una vez en la vida; significa que no eres persona"

-¿Qué tienen en común Lola Flores, Mozart y Freddie Mercury?

-Su actitud ante la vida, porque al final el rock & roll es un revulsivo. Creo que todos somos rockeros, pero no con un afán de provocar por provocar, más bien por hacer lo que uno quiera en cada momento. Siempre con respeto. Por eso existen otros rockerosque no están englobados a priori en la música rock.

-Cuando llevé el libro a casa mi madre lo cogió para buscar a Bruce Springsteen y no lo encontró. ¿En algún momento había que cortar?

-Es que es un libro muy personal. No es una enciclopedia, es una visión completamente subjetiva de lo que es el rock & roll. Habrá gente que piense que me he vuelto loco por meter a Raffaela Carrá, pero para mí lo es. Lo es porque cuando era compañera de Mia Farrow y Frank Sinatra la pretendía se dio cuenta de que no le gustaba el cine, que ella lo que quería era hacer televisión y música. Y lo hizo. Es dueña de su vida. Claro que me he dejado a gente en el tintero, pero es que mis rockerostambién son mis ídolos estéticos. Springsteen es un tío que me cae bien y al que respeto, le salvó la vida a Patti Smith cuando le regalo Because the night, pero su puesta en escena no va conmigo. El libro también es una forma de romper clichés y estereotipos. Me gustan los rockerosde verdad, no un actor de rockero, los que siguen haciendo lo que quieren, les sigan dos personas o veinte millones. Por eso yo también me considero un rockero, porque no he seguido los patrones habituales. Pero no por rebeldía, más bien porque es lo que me apetecía.

-Miguel Bosé cantaba aquello de los chicos no lloran.¿Los rockeros tampoco?

-Claro que lloran. Mira Joey Ramone lo sensible que era, que lloraba cada dos por tres y que componía obras de arte cada vez que lo dejaba la novia. O por ejemplo, los Cramps, que tenía una actitud agresiva y después era un matrimonio estándar de Norteamérica, que vivía con sus tres gatos e iba a hacer la compra al supermercado de al lado. No hay que dejarse llevar por los clichés y por los estereotipos. No me fío de ningún rockeroque no haya llorado. No eres suficientemente rockerosi no has llorado al menos una vez en la vida, seas hombre o mujer, porque eso significa que no eres persona.

-¿Un espíritu rockero que haya conocido y que le haya sorprendido?

-Mi favorito es Fabio McNamara. Eso sí que es luchar contra todo. Si ser rockerosignifica no seguir las pautas de comportamiento que te dicta la sociedad y querer evolucionar en tu vida, Fabio es el que mejor lo ha hecho. Ha pasado de ser una persona dependiente de las drogas a ser una persona que está enganchada a la religión católica y para mí esa es la verdadera esencia del rock, hacer siempre lo que uno quiere. También lo es porque se ha dado cuenta de que los clichés del rockero no conducen a nada y yo, como fan egoísta que soy, prefiero que esté enganchado al catolicismo y no lo esté a las drogas. Así vamos a seguir disfrutando de él. También ha sido una rockeraLola Flores, que hizo con su vida lo que quiso e hizo de sus limitaciones un arte. Son personas únicas e irrepetibles. Quedarse sólo con uno es difícil. Tampoco me puedo olvidar de Bowie, que si hubiera sido por los clichés y estereotipos no habría llegado a nada. Lo veían como un mamarracho y un maricón que se pintaba un rayo.

-Ahora todo el mundo lleva camisetas con su cara.

-Bienvenido sea eso. No soy de ese tipo de personas que piensan que lo que les gusta a ellos tiene que ser auténtico y estar reservado para unos pocos. Lo que me gusta es que se populariza. Igual que se popularizó Andy Warhol o los Rolling y se convirtieron en mainstream. Todos mis rockerosson mainstream, no hay ninguno underground. Esa gente que piensa que es más auténtica porque sólo vende dos discos no me parecen de fiar. Cuando tienen la oportunidad se convierten justo en lo contrario. Ese rollo de la autenticidad asociada al rockerío me parece de catetos de pueblo que vienen a la ciudad y se creen los más modernos.

-¿Qué tiene Mario Vaquerizo para que todo el mundo quiera ser su amigo?

-Soy consciente del cariño que despierto porque, además, me lo demuestra la gente. Si algo tengo es que soy una persona muy honesta, muy sincera y que se muestra tal y como es. Eso el espectador lo agradece. Yo no voy de nada, creo que eso es lo que le gusta a la gente. El problema sería que después de salir en televisión no me parasen por la calle.

-Da imagen de frívolo, pero no lo es nada. ¿Es más fácil ir con esa actitud por la vida?

-Cada persona es un mundo y puede hacer lo que quiera. Yo estoy en dos mundos. Soy muy frívolo, porque la frivolidad bien entendida te salva la vida, pero a la vez soy una persona intensa. Prefiero ver y manifestar el lado más lúdico de la vida porque lo que me gusta es entretener. También hay que saber con quién y en qué contexto estás hablando. Pero yo soy muy poliédrico, frívolo e intenso, y me gusta ser las dos cosas.

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