Pedro Tabernero · Editor y director gráfico

"Aunque parezca increíble decirlo, el papel es imbatible"

  • Advertencia: Pedro Tabernero (Sevilla, 1951) absorbe varias horas de conversación porque su bagaje profesional es sencillamente inmenso y su gusto por la perfección implacable. La imagen que mejor define su bullente cabeza es un sillón al fondo del salón repleto de recortes de prensa, quizás el germen de la próxima idea. Su último proyecto oficial ha sido buscarle dibujos a las letras de Luis Eduardo Aute. En su hoja de servicios destacan la mítica Rumbo Sur, Poetas y Ciudades, Osimbo o la colección Laboratorio de Imágenes.

-[Recién adquirido en Nueva York, el entrevistado aparece con el último libro de Chris Ware, una mezcla genial de cómic, diseño gráfico, literatura y arquitectura. Podría ser un buen resumen de su filosofía profesional y artística].

-Concibo el libro como la creación de un producto desde cero. Primero se busca la idea y después a sus realizadores, pero siempre con unos patrones. Es como una dirección de orquesta: hay una parte creativa en la edición que no sólo implica ideas y autores sino también detalles como el diseño, la elección del papel o la encuadernación. Ware significa un punto de vanguardia que muestra las inmensas posibilidades del cómic. No deja de sorprender que dos de las obras clave de este arte sean de sus primeros años (Little Nemo y Krazy Kat) y luego haya que saltar un largo paréntesis de aventuras tendenciosas y superhéroes para encontrar otra vez a autores que tratan la condición humana y su entorno.

-Aunque una parte de su vida gira alrededor del dibujo, usted no dibuja.

-¿Le pediríamos a un director de orquesta que fuese músico o a un cineasta que fuese actor? No necesariamente. Lo plantearé al revés: si le pides a un ilustrador que haga un producto sin dirección artística, ese producto ya está condicionado por su propia versión. Son contadas las publicaciones de calidad cuando los creadores de textos, dibujos o fotografías se convierten en directores. Es necesario tener sensibilidad y distanciarse para reconocer cuándo una persona es válida para un proyecto.

-El olfato...

-Muchas veces las mejores obras de un autor surgen de lo que tira a la papelera. Siempre pido a los ilustradores que me muestren lo que desechan. Heinz Edelmann me regaló sus mejores bocetos para el libro que preparaba de El Señor de los Anillos porque los había descartado. Te puedes equivocar, pero al no estar metido en la faena ves cosas que el artista no detecta mientras trabaja. Mi visión tiene que ser absolutamente generalista. Cada elemento debe encajar.

-¿Hay una ruptura más allá del marketing cuando el cómic se rebautiza como novela gráfica?

-El cómic ya viene lastrado por su nombre, que viene de cómico y es diminutivo en español (historieta). En francés es un poco más digno (bande dessinée, tira dibujada), pero en italiano es el fumetto, el bocadillo. Con la novela gráfica, aun no gustándome el dichoso nombrecito, la gente al menos sabe que se trata de un producto distinto que desde luego no es nuevo: muchos han contado historias sociales alejadas de la violencia innecesaria o de la fantasía mal concebida de los superhéroes. El cómic ha estado al servicio de la guerra y de la difusión de los mensajes de las clases dominantes.

-No es muy fan de las nuevas tecnologías.

-Hay una cierta facilidad en el ordenador que impide la belleza del papel. Una edición en papel hace que intervengan prácticamente los cinco sentidos y eso no ocurre con el ordenador. Aunque ahora parezca increíble decirlo, considero imbatible el papel. Respecto a las nuevas tecnologías, el único campo en que se ha creado un nuevo arte es el videojuego.

-¿Por qué insiste en solicitar a sus ilustradores los trabajos originales?

-Porque el ordenador engaña pero el original no. El ordenador pone a tu disposición tantas herramientas que el aspecto creativo queda normalmente eclipsado. Es útil para concebir ideas y plasmar bocetos, pero hay un regreso a la creación en papel. Hasta ahora los originales en papel se habían despreciado, pero los autores han descubierto que no sólo cobran por vender los derechos de reproducción sino también por los originales. Si produces por ordenador, como mucho vendes un mapa de bits. Ahora mismo, en el diseño y la ilustración, ésta es la tendencia. Tenemos una generación de autores que no ha ejercido la mano y no sabe pasar del ordenador al

papel.

-Ilustrar a Aute o Cohen  es más fácil porque su música se construye sobre la poesía. ¿Y el jazz?

-La iconografía del jazz es tan potente que sólo con las letras de la palabra se han hecho cientos de carteles. ¿Por qué no se va a representar mediante imágenes lo que te sugiere una cierta música? Dos ámbitos artísticos pueden dialogar. El Quijote es un buen ejemplo. Está tan ilustrado que crear una nueva iconografía sería un apuro porque las generaciones actuales lo asocian a unas imágenes muy concretas. Hernández Palacios [uno de sus dibujantes de referencia] me dijo una vez que quería dibujar a Tarzán pero que no comprendía los tarzanes publicados porque iban todos sin barba y recién duchados.

-¿Se edita bien en España?

-Sí, sobre todo porque se coedita y por el papel que están jugando los pequeños editores. Se ha fomentado que el objeto supere al libro como modo casi necesario para su supervivencia y diferenciación. Son cosas que no tendrías en internet. La prensa escrita ha hecho pocos intentos de incorporarse a estos cambios.

-Curro, el de la Expo'92, es casi casi su hijo.

-Me ocupé de la dirección gráfica de los 30 autores que seleccioné previamente. A Edelmann [el ganador] le sugerí un animal inspirado en los fondos marinos que dibujó para la película Yellow Submarine de los Beatles. Una curiosa anécdota: Lennon le contó a Edelmann que estaba cansado de Londres e iba a mudarse a Nueva York. Edelmann le contestó que no se le ocurriera porque allí cualquiera te podía disparar al doblar la esquina.

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