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Entrevistas

"El pincel tiene mucho más poder que los obuses o las balas"

-Defina ARTifariti.

-Es un encuentro internacional de artistas comprometidos con la causa del pueblo saharaui que se viene celebrando desde 2007. La idea nació como respuesta al muro de la vergüenza construido por Marruecos, una fortificación de 2.700 kilómetros que ha partido en dos el Sahara Occidental, separando a la población saharaui desde hace ya 35 años. Además, está sembrado de minas antipersona que matan y mutilan a la población civil.

-¿Por qué Tifariti?

-Es una ciudad, símbolo de la lucha saharaui. Fue escenario de grandes batallas entre el Frente Polisario y el Ejército marroquí. Pero sobre todo sufrió una masacre al ser bombardeada con napalm y fósforo el mismo día que entró en vigor el alto el fuego. Está cerca del muro, y en contraposición a éste, a su idea de muerte, división y destrucción, los encuentros artísticos de Tifariti promueven este enclave como referente cultural, como una vía que difunde la realidad saharaui, la injusticia que se lleva cometiendo con esta gente desde 1975.

-¿Puede más un pincel que una metralleta?

-Sin duda. Con mi pincel puedo llegar mucho más lejos que los obuses y las balas. Tiene mucho más poder. Ya lo dice la canción de Pililla y Moakara, que también están volcados con la causa: "Seguiremos luchando con el boli y el pincel". Luchar con el arte no es más que demostrar la inutilidad de la autodestrucción del ser humano. Eso no lo sabe Marruecos, que destruye incluso a los suyos.

-Pero ya son muchos años y la situación está estancada. ¿Es que la paciencia saharaui es infinita?

-Desde luego, es una de sus condiciones. Pero hay otro objetivo de ARTifariti, que no se olvide que está integrado en la ayuda solidaria internacional que reciben los saharauis, y es el de aliviar esa espera. Porque el muro caerá, estoy seguro. Otras muchas injusticias tardaron en ser derribadas… pero cayeron. Y viviremos para verlo, se está hundiendo de la misma manera que se hunde nuestra sociedad.

-¿Por qué esa similitud?

-No hay más que ver lo que está ocurriendo en nuestro mundo, este que llamamos el primero. El muro que levantó Marruecos para separar a los saharauis, y otros que persisten no son más que una prolongación de nuestros propios muros internos… reflejo de nuestra sociedad enferma.

-¿Cómo fue su primera experiencia en el Sahara?

-Uf. Todo un impacto. De hecho, hay un antes y un después en mi vida.

-¿Por el lugar, las personas?

-Lo uno y lo otro. El desierto… Toda esa luz, el sol, esa claridad, el calor. Toda esa inmensidad… Es tan enorme que borra el tiempo. Allí, bajo el cielo del Sahara en plena noche, uno de los espectáculos más bellos que pueden contemplarse, recordé las palabras de Einstein: "Pasado, presente y futuro son formas de una misma ilusión".

-Eso el sitio. Y luego está la gente, los saharauis.

-Eso fue lo más importante. Lo sigue siendo. Si me he involucrado de esta manera es por ellos, desde luego. Y por mí, claro.

-¿Puede explicarlo?

-Forma parte de esa transformación personal. Llego al Sahara creyendo que nada me va a sorprender. Y los saharauis me dan mucho más de lo que yo esperaba. Y desde luego bastante más de lo que les doy yo a ellos. Lo comparten todo aunque no tengan nada. Su centro está en el corazón. Es lo que les mueve.

-Y sin embargo son ellos quienes necesitan.

-Sí, pero allí domina el intercambio. ARTifariti es precisamente eso. No es que los artistas occidentales vayamos allí a enseñar. Es un intercambio con la población saharaui. Nosotros aprendemos de ellos.

-A muchos se les puede hacer difícil ser solidarios con la que está cayendo.

-Animaría a la gente a que vea que la solidaridad es algo que está por encima de tal o cual coyuntura económica. Pero, desde luego, no voy a enseñar a nadie a ser solidario.

-¿Y se puede ser también desde el arte, como es su caso y el de los participantes en ARTifariti? Tiene su punto romántico.

-Sí, pero muy al contrario de como históricamente se entiende el término. Porque lejos de escapar de la realidad, nos sumergimos en lo que está ocurriendo en el Sahara Occidental, y participamos de ella. Es la capacidad para fascinarnos con lo cotidiano y transmitir esas sensaciones.

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