Juicio del 'procés'

Romeva, como Junqueras, no responde al fiscal: "Soy un preso político"

  • El ex consejero ha negado, como han hecho hasta ahora sus compañeros de banquillo, cualquier tipo de violencia en el proceso independentista de Cataluña, no solo por no ser "deseable" para alcanzarla sino por ser "francamente poco inteligente".

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El ex consejero de Acción Exterior del Govern catalán Raül Romeva se ha presentado ante el tribunal del procés como un "preso político", de manera que no va responder a la Fiscalía porque, al igual que hizo el ex vicepresidente Oriol Juqueras, considera que se enfrenta a "un juicio político".

Romeva se ha referido así en la cuarta sesión del juicio que se celebra en el Tribunal Supremo, acusado de un delito de rebelión agravada por malversación por el que se enfrenta a 16 años de prisión.

El ex consejero ha arrancado su interrogatorio asegurando que no responderá a las preguntas del Ministerio Fiscal porque "considera esto un juicio político", en la misma línea que alegó Junqueras la pasada semana, con quien comparte abogado defensor, Andreu Van den Eynde, única parte a la que va a contestar. Y ha añadido: "Hoy hace 365 días estoy en prisión y me considero un preso político".

También niega la violencia: "Rotundamente no"

Romeva ha negado, como han hecho hasta ahora sus compañeros de banquillo, cualquier tipo de violencia en el proceso independentista de Cataluña, no solo por no ser "deseable" para alcanzarla sino por ser "francamente poco inteligente".

Romeva ha defendido que el Govern al que pertenecía no hizo "nunca jamás" ninguna "incitación a la violencia": "Rotundamente no". "Ante la represión, no violencia", ese era el "mandato cívico, político e institucional" que, según Romeva, la Generalitat predicó ante la ciudadanía y no solo por convicción ideológica sino porque "es mucho mas probable conseguir el objetivo legítimo" que se plantearon "utilizando mecanismos no violentos".

"No solamente no es deseable (la violencia) sino que es del todo descartable y francamente poco inteligente", ha dicho el ex consejero , que ha negado la violencia en los sucesos del 20 de septiembre de 2017 frente a la Consejería de Economía, donde solo vio "una manifestación, un ejercicio lícito y pacífico del derecho a la violencia" porque "manifestarse no es alzarse, del mismo modo que protestar no es un delito", como tampoco lo es opinar.

Por tanto, según Romeva, "las únicas armas que ha habido han sido las de la Guardia Civil" y es, a su juicio, "absolutamente pernicioso hablar de alzamiento cuando los hechos demuestran lo contrario".

Y aunque ha lamentado "hechos concretos" como los daños en varios vehículos de la Guardia Civil, que ha atribuido a una "responsabilidad individual", a juicio de Romeva, esto no puede utilizarse "en absoluto" para "condicionar que miles de personas se manifestaron cívicamente y pacíficamente".

A su juicio, sí que hubo violencia el 1-O, pero por parte de las Fuerzas de Seguridad, ejercida con "crudeza" sin justificación y de manera "contraproducente" ante la que la ciudadanía, que respondió con una "resistencia pacífica", y que dio lugar a "una enorme cantidad de víctimas civiles", según el ex consejero "alrededor de un millar".

Una actuación que "no se encuadra en absoluto en el comportamiento de lo que debíamos entender con una Policía democrática en un país democrático" y que representa una "mancha bastante grave en la historia de la democracia española".

Apela a la "negociación multilateral" y dice que la DUI fue "política"

Romeva se ha sumado a otros ex consejeros del Govern de Carles Puigdemont al tildar de "política" la Declaración Unilateral de Independencia de Cataluña, que les daba un "mandato político" para abrir una "negociación multilateral" como solución al conflicto.

Según ha explicado, la DUI fue "una declaración política" que daba al Govern "un mandato político" que tenía que gestionar. Una tesis que han planteado ante el tribunal otros compañeros de banquillo de Romeva y que también sostuvo Oriol Junqueras aunque de forma menos explícita y sin llegar a calificarla de política. Eso sí, desde "una negociación multilateral" -término también acuñado por el ex vicepresidente, con el que comparte abogado-, que es "como entendíamos entonces y entendemos hoy que debe afrontarse el conflicto".

Lo que pasó, ha dicho, es que la respuesta del Gobierno siempre fue "inexistente" o incluso "más represión" hasta tal punto que "quienes debían hacer política no lo hicieron" y pasaron a los tribunales la "responsabilidad de dar respuesta a una cuestión que les atañe a ellos".

"Les pido humildemente que no asuman esta responsabilidad y que devuelvan esta carpeta a la política", ha dicho Romeva ante el Supremo en relación al conflicto secesionista catalán, que ha calificado en varias ocasiones como una "carpeta incómoda".

Para Romeva, el anterior Govern se dedicó a defender "el principio democrático", algo de lo que está "convencido que es lícito, legítimo y legal" y, en base al mandato popular obtenido en el 1-O, reiteró "una vez más la necesidad de un proceso de negociación para dar salida a ese mandato político".

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