pugna por el liderazgo socialista

Una campaña de enfrentamiento

  • El PSOE inicia este martes la carrera oficial de sus primarias sin entendimiento personal entre Sánchez y Díaz.

  • Partidarios de Patxi López creen que debe retirarse ante el temor de que obtenga menos votos que avales.

  • El lunes 15 se celebrará el único debate entre los tres contendientes organizado por la dirección socialista.

Miguel Ángel Vázquez y Juan Cornejo. Miguel Ángel Vázquez y Juan Cornejo.

Miguel Ángel Vázquez y Juan Cornejo. / EFE

La campaña de las primarias socialistas comienza oficialmente hoy, aunque los tres candidatos están en la carrera desde el mes de marzo. De hecho, la recogida de avales se ha convertido en una suerte de primera vuelta de estas elecciones, de la que se ha deducido las escasas posibilidades de Patxi López y la feroz competencia, en los números y en los modos, entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Tras el último recuento de firmas, la presidenta andaluza ha ampliado un poco la ventaja sobre el ex secretario general; le separan 6.539 avales y ha conseguido reunir el 48,2% de las rúbricas. Mientras, Sánchez tiene el 43% y López, el 8,7%.

Según han explicado varios dirigentes socialistas, hay un grupo de seguidores de Patxi López que está defendiendo una retirada de su líder ante el temor de que el 21 de mayo, el día de las primarias, aún obtenga menos votos. En efecto, entre muchos de los que han recogido firmas para López existe la certeza de que estos apoyos se diluirán en aras del voto útil a favor de alguno de los otros dos candidatos. Rafael Simancas, que es su director de campaña, se reafirmó ayer en que el ex lehendakari llegará hasta el final, aunque hay quien intenta convencer a la presidenta de Baleares, Francina Armengol, para que consume la escapada. Ella es la única líder territorial con gobierno en las filas de Patxi López.

Entre los seguidores del ex lehendakari, hay personas muy críticas con la gestora y con el apoyo que dio ésta a la investidura de Mariano Rajoy, hipotéticos votantes de Sánchez en caso de que se impusiese el voto útil.

Pero otros leales, como el propio Simancas, están más cercanos a la ortodoxia de Ferraz y a los compromisos de Estado. Estos detalles pueden parecer demasiado sutiles, pero hay que considerar que no habrá muchos más votantes que avalistas. Se calcula que quedan por conseguir a unas 10.000 personas que no firmaron por ninguno de los tres. El 66,4% de la militancia es avalista -124.789 afiliados-, y se espera que la participación no sobrepasará, en el mejor de los casos, el 75%. Por ello, el margen de maniobra de Pedro Sánchez está en los posibles avalistas de López o en los supuestos firmantes de Susana Díaz que lo hayan sido por obligación o por quedar bien ante los aparatos.

Este último porcentaje es desconocido. Es cierto que los hay, y este medio ha hablado con algunos de estos avalistas vergonzantes, pero la presidenta andaluza ha obtenido 60.231 rúbricas, 6.539 más que Sánchez, una distancia que parece corta si se considera que el ex secretario general partía sin ninguna cobertura territorial de las direcciones, pero que es suficiente para llegar así hasta la victoria el 21 de mayo.

Los equipos de los candidatos se reunieron ayer en Ferraz para acordar los apoyos de la gestora a la campaña y las condiciones de la votación. A propuesta del sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, de la dirección de Sánchez, la gestora comunicará a todas las direcciones provinciales que el día de la votación las papeletas de los candidatos deben estar dentro de las cabinas y que se garantizará la privacidad. Así se vuelven a esos detalles, sutiles, pero importantes. Eso fue lo que ocurrió en el congreso federal de Sevilla, donde Alfredo Pérez Rubalcaba le ganó a Carme Chacón por unos pocos votos.

En esa ocasión, Gómez de Celis, que representó al ex ministro del Interior, colocó a interventores en las entradas de las cabinas. Cada uno de los votantes entraba solo y, en su opinión, así evitó que la dirección del PSOE andaluz, que había apostado por Chacón, pudiese condicionar el voto en el mismo momento de la elección. Curiosamente, en ese congreso, Celis y Susana Díaz también estuvieron enfrentados, ya que la hoy presidenta apoyó a la ex ministra recientemente fallecida. No obstante, el equipo de Susana Díaz no puso problemas ayer a este condicionante. Los también andaluces Juan Cornejo y Miguel Ángel Vázquez, también portavoz del Gobierno andaluz, representaron los intereses de la candidata. El único debate entre los contendientes se celebrará en Madrid el próximo 15 de mayo. A pesar de que López deseaba que hubiese dos, ni la gestora ni los equipos de Sánchez y Díaz han querido más. Es un debate que organiza el PSOE y, la vez anterior, fue moderado por la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, entonces Carmen del Riego. Esta vez también será una periodista, pero el nombre aún no se ha cerrado. El debate contará con tres bloques temáticos y lo cerrará Sánchez, a quien le ha tocado el llamado minuto de oro.

Sánchez calentó ayer el ambiente, al sugerir en un encuentro con periodistas que Susana Díaz buscaría la confrontación "agresiva, porque está nerviosa". Él, sostiene, quiere un debate "de guante blanco". En los últimos días, las declaraciones del alcalde de Calasparra, José Vélez, sobre la gestora han encendido los ánimos. Vélez acusó a la dirección de "prácticas mafiosas" para asegurarse la abstención en la investidura de Rajoy. Susanistas como Micaela Navarro, Pilar Alegría y Elena Valenciano le han pedido a Pedro Sánchez que haga rectificar a este seguidor, quien se refirió a Susana Díaz como "la faraona". La diputada Margarita Robles no apoyó las descalificaciones del alcalde, pero aseguró en La Sexta que también hay "hechos objetivos" en la "imposición" de la gestora el día de la investidura.

Las posiciones parecen, pues, irreconciliables: a lo desabrido del debate se une la nula relación entre los dos candidatos con opciones y su posición casi de empate, lo que hace pensar a muchos que el PSOE tendrá que afrontar meses muy complicados después del 39º congreso, del 16 al 18 de junio. Básicamente, a los dos contendientes le separan su posición frente a esa sesión de investidura y la estrategia que debe seguir el PSOE. Susana Díaz no habla de alianzas, lo deja todo a su voluntad de ganar para no pactar con otros, y en cualquier caso es refractaria a Podemos. Pedro Sánchez, por el contrario, defiende "una alianza progresista" más allá del PSOE. Lo volvió a repetir ayer en un congreso sobre cambio climático organizado por UGT, y en el que estuvo acompañado de los ex ministros José Borrell y Cristina Narbona. "El PSOE debe ser algo más que un club cerrado", explicó el ex secretario general.

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