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Los reproches entre PSOE y Podemos apuntan a una investidura fallida en julio

Irene Montero, de Unidas Podemos Irene Montero, de Unidas Podemos

Irene Montero, de Unidas Podemos / EFE

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El PSOE y Unidas Podemos se han enzarzado en una serie de reproches sobre qué se dijeron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante la reunión del martes en La Moncloa, cuyo desenlace, un aparente distanciamiento, apunta a que la sesión de investidura prevista para julio acabará en fracaso.

Después de la información aportada a raíz de la reunión del martes entre el presidente en funciones y el líder de Unidas Podemos, según la cual Sánchez habría transmitido que iría a la investidura con apoyos suficientes o sin ellos, el Partido Socialista insistió ayer en la idea.

La última entrevista Sánchez-Iglesias ha alimentado la sensación de que las conversaciones se encuentran en punto muerto, incluso rotas.

A la espera de fecha, la probable investidura fallida del candidato del PSOE sería la tercera en democracia: la primera en marzo de 2016, del propio Sánchez, acabó en fiasco, y la segunda, entre agosto y septiembre del mismo año, ésta de Mariano Rajoy, también.

A las 9:30, por sorpresa, Iglesias apareció en un acto organizado por su grupo parlamentario sobre servicios públicos. En la agenda de Unidas Podemos no figuraba su asistencia.

A puerta cerrada, pero visible por el circuito televisivo del Congreso, como siempre en esta clase de jornadas parlamentarias, Iglesias aseguró que el Gobierno de coalición "está más cerca de lo que puede parecer" y que "la preocupación" creada en ciertos sectores por ello revela la cercanía del acuerdo.

Aportó un matiz al llegar a este punto: si el acuerdo no es posible ahora, lo será dentro de dos meses y medio, es decir, antes de una hipotética segunda investidura de Sánchez en septiembre.

El líder de Unidas Podemos, 42 escaños, esenciales para que los 123 del PSOE propicien la gobernabilidad, según los argumentos de la formación morada, hizo hincapié en la necesidad de que haya "garantías", es decir, que haya un Gobierno con ministerios dirigidos por compañeros de partido.

A su juicio, la alternativa para saldar con éxito la investidura viene por la derecha, en concreto desde la formación de Albert Rivera, pero, según Iglesias, esta vía está abocada al fracaso.

El responsable de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, pedía a los partidos, sin especificar, que no pongan "trabas" a Sánchez, mientras la ex presidenta de la Junta Susana Díaz afirmaba que los españoles no merecen una situación de aparente estancamiento como la actual.

Pero fueron las palabras de la portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Irene Montero, las que elevaron la tensión al afirmar que Sánchez dijo a Iglesias el martes que prefiere sacar la investidura "con la derecha", lo que abocaría "posiblemente a una investidura fallida sin negociar nada" a cambio.

"Nos apena que el candidato socialista busque el apoyo de la derecha; nos apena también que no solamente amenacen con una repetición electoral sino que quieran ir a una investidura fallida", resumió Montero.

Así que si el PSOE reveló el martes que el secretario general de Podemos ya no descarta votar en contra, la número dos del partido morado revelaba ayer que Sánchez da prioridad al apoyo del PP o de Cs, o a su abstención si fuera necesaria.

El reproche tuvo respuesta en la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, que replicó que esa acusación de Montero no es verdad. De paso, pidió a Iglesias que aclare si está dispuesto a "volver a votar en contra de la investidura de un presidente de izquierdas de la mano del PP, Ciudadanos y Vox".

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