XXV Festival de Jerez Cuando el cante es virtud

Alfredo Tejada, cantando a Claudia La Debla.

Alfredo Tejada, cantando a Claudia La Debla. / Manuel Aranda

Alfredo Tejada corroboró ayer en la Sala Compañía por qué se alzó el pasado año con el premio al Mejor Cante de Acompañamiento. Su experiencia y sobre todo sus ganas de seguir dando pasos adelante, le convierten en un artista consolidado y perfecto conocedor de su profesión. No quiso desaprovechar la ocasión, y apoyándose en su nuevo disco, ‘Identidad’, configuró un espectáculo perfectamente hilvanado en el que no sólo dio buena cuenta de su calidad cantaora sino que nos descubrió a la jovencísima Claudia ‘La Debla’, que como ya advirtió en rueda de prensa un día antes, no dejó indiferente a nadie por su desparpajo y hechuras.

Comenzó Alfredo por martinetes, desplegando el cante entre el patio de butacas  ante la sorpresa de muchos. Sin dar tiempo para saborearlos, una falseta de corte clásico por seguiriyas de Chaparro de Málaga le acercó a Jerez, acordándose de Manuel Torre, no sin antes pasar por Cádiz y Los Puertos, y rematar con el macho atribuido a Curro Durse ‘Salí de la Breña’. 

En su rico repertorio avanzó entonces por la caña, bien guiada por las compenetradas guitarras de Antonio de la Luz y Chaparro de Málaga; continuó haciendo bulerías de Cádiz y se recreó por soleá, donde dio otra lección de cómo se tiene que pausar el cante, algo que no es fácil si como en su caso se acompaña habitualmente al baile. 

Por tarantos siguió en la misma línea hasta que irrumpió sobre las tablas Claudia ‘La Debla’, un estallido de vitalidad, fuerza y condiciones, con un braceo de los que se ven poco, y un capacidad para hacerse dueña del escenario fuera de lo común. Antes de finalizar, hizo cantiñas, tangos de Morente (La Estrella) y remató por bulerías, demostrando nuevamente que hoy por hoy es uno un cantaor puntero. 

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