XXIV Festival de Jerez

Cuna inagotable de arte

Diego Carrasco y Tomasito, en Cuna del Arte. Diego Carrasco y Tomasito, en Cuna del Arte.

Diego Carrasco y Tomasito, en Cuna del Arte. / Manuel Aranda

No es la primera vez que Pepe del Morao presenta un montaje de este tipo en Jerez, pues, dentro de su generación, es uno de los perfiles más inquietos, tiene ganas de hacer las cosas bien. Ha contado para la ocasión con nombres de primer orden dando cabida a artistas de muy distinto tipo pero con el compás como denominador común. El nieto de Manuel Morao piensa qué hacer y cómo hacerlo para que funcione y se nota que hay un trabajo detrás.

Presentó en la madrugada del domingo su creación ‘Cuna del arte’, en la que comprobamos que Jerez no es sólo seguiriya o bulería, sino que, además, es una ciudad que ve germinar estilos autóctonos del nuevo flamenco como los que ofrecen Tomasito o Diego Carrasco.

En el inicio de la gala vemos a Ané Carrasco y a Tobalo enfrentados entre sí cada uno con su caja. Comienzo enérgico donde los haya. Ambos tienen demasiada presencia en toda la noche. Desde el primer segundo de la función la escena se ve asaltada por el ritmo, hasta en las seguiriyas de Enrique Remache que remata acordándose de ‘Sernita de Jerez’ con gran mérito ya que lo hace al golpe, sin guitarra. Pepe se presentó justo antes en un toque por tangos en el que demuestra tener una técnica superior con el propio sello de la familia, que no es poco.

Si sobrado estuvo en solitario también demostró destreza acompañando al cante, y como compositor de letras, con José Mijita en las bulerías ‘De la parra sale el vino’, título recogido en el disco ‘Albariza’ que ambos publicaron en 2019. A continuación, salió a escena el jerezano Fernando Jiménez marcándose un baile por romances de los de antes. No faltó a la cita Diego del Morao, que aparece en este número y en unas bulerías en solitario que brillan como una estrella. El toque de Diego nos lleva al país de las maravillas. Tomasito sacó lo mejor de sí con sus letras por bulerías del marciano y otras que hacen de este gitano un auténtico showman de la escena. Diego Carrasco llegó y se mostró como en casa, con los suyos, sin artificios ni posturas. Diego, el de esas noches de fiestas en Santiago, el que echa de menos a su Morao pero que celebra el nacimiento del nieto en común. Fiesta por bulerías para cerrar un grato espectáculo en el que baila Diego de la Margara, historia viva del baile de Jerez, con el cante de las hermanas Tomasa y María Peña, con unos sones riquísimos; Juana de la Curra con gracia y compás, y hasta Carlos Grilo. Una gran estampa. Para rematar, la pequeña Rocío Carrasco, que hacía doblete en la jornada con su baile como el de una vieja gitana.

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