XXIII Festival de Jerez | Balance Teatro Villamarta El contemporáneo se cuela en la nueva generación de artistas

  • Jerez vuelve a ser la referencia para artistas y amantes del baile

Imágenes del espectáculo 'Anónimo' de David Coria Imágenes del espectáculo 'Anónimo' de David Coria

Imágenes del espectáculo 'Anónimo' de David Coria / foto © Miguel Ángel González (Jerez)

El corazón del Festival, el Teatro Villamarta ha sido una vez más el escenario idóneo para presentar propuestas novedosas, en ocasiones por parte de las últimas generaciones de artistas, que en este 2019 han dado un paso más consolidando su posición en la danza o el flamenco. Sin embargo, también ha sido perfecta para comprobar que los artistas consagrados siguen proponiendo y creando a un nivel altísimo.

En el primer grupo se han destapado jóvenes como Ana Morales, Jesús Carmona o David Coria o Marco Flores, artistas que han desarrollado propuestas innovadoras, más cercanas a lo contemporáneo que otras veces, pero con una solidez y una capacidad creativa altamente considerable. Quizás ese dato, el acercamiento a la danza contemporánea ha sido una de las claves de esta 23 edición del Festival de Jerez. A muchos, esta decisión les resulta preocupante, por aquello de que temen que no haya vuelta a atrás, si bien a otros, entre los que me encuentro, este coqueteo con el contemporáneo no es más que una época más. Si algo tiene este Festival de Jerez es que evoluciona, en cuanto a las propuestas que se plantean año tras año, como las modas, y que un año haya habido este giro no es sinónimo de una posición definitiva. La creación va y viene, es libre, y estoy convencido que todo esto que ahora suena a contemporáneo (que ni mucho menos es un sacrilegio, es una opción artística más tratada desde el respeto, como se ha hecho) será otra cosa el próximo año.

Imágenes del espectáculo 'Una oda en el tiempo' de María Pagés Imágenes del espectáculo 'Una oda en el tiempo' de María Pagés

Imágenes del espectáculo 'Una oda en el tiempo' de María Pagés / Miguel Ángel González (Jerez)

Pero si bien es cierto que las nuevas generaciones han pisado fuerte, no es menos cierto que los consagrados, esos artistas con una trayectoria de décadas tampoco han aflojado. Al menos así lo han reivindicado una extraordinaria María Pagés, con uno de los mejores espectáculos (’Oda al tiempo’) que se han visto en elFestival en los últimos años, y Eva Yerbabuena, que en su constante búsqueda de identidades nos ha acercado al Japón tradicional con ‘Cuentos de azúcar’, sin perder su raíz, dejándonos unas alegrías para enmarcar. Tampoco habría que olvidar a la finura de Rubén Olmo, otra de las grandes noticias de este 23 Festival con sus ‘Horas contadas’. Otros, como el caso de Galván, ha vuelto a dejar al público obnubilado, pero con el sevillano ya se sabe, o puerta grande o enfermería.

Tampoco ha decepcionado Mercedes Ruiz, una artista en constante progresión. Su apuesta de esta edición no era fácil, coreografiar la obra maestra de ManoloSanlúcar, ‘Tauromagia’, y no sólo lo ha hecho sino que ha elevado la música al nivel más alto en compañía de la magnífica guitarra de otro jerezano, Santiago Lara, cuyo 2019 está siendo de sobresaliente. Su espectáculo no sólo lleno de emoción el Villamarta, sino que ha sido la única que, de alguna manera, ha llevado al Jerez más tradicional a este Festival.

Posiblemente esto haya sido el debe de esta edición, respirar y saborear el Jerez de toda la vida. Yo, y seguro que muchos cursillistas que vienen a la ciudad a percibir ese aura mágica que existe en el flamenco, han echado en falta ese clásico (que sí lo ha habido en otros espacios) y que excelentes representantes de ello, caso de Joaquín Grilo o María del Mar Moreno, han optado este año por estas vertientes. Bien es verdad que en muchas ocasiones hemos llegado a hartarnos de ello e incluso a criticarlo, pero ya lo dice el refranero ‘a menos tienes, más quieres’.

En este sentido habría que reseñar dos de los pocos espectáculos flamencos que se han visto. De un lado y sin complicación alguna, Concha Jareño usó, como bien definía el título de su espectáculo, ‘Recital flamenco’, su aire más tradicional para poner en escena una de las mejores aportaciones de este 2019. Elegante, con ritmo y muy limpio. En el otro extremo, disfrutamos del baile femenino y personal de La Moneta, aunque no así de su creación, un poco austera y descafeinada para elVillamarta.

Pero sin lugar a dudas, la resurrección del Ballet Flamenco de Andalucía ha sido una de las noticias más positivas de esta edición. De la mano de Úrsula López y con menos de dos meses de preparación, la nueva coordinadora de esta institución, que celebra 25 años de vida, el BFA supo situarse a la altura con un montaje elaborado y de gran belleza plástica.

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