La crítica

Hágase la luz, y la luz se hizo

  • El viaje sin retorno de Manuel Liñán triunfa en el Teatro Villamarta

Las necesidades emocionales de Manuel Liñán circulan a velocidad de vértigo. Su concepto de la escena está tan bien definido que puede distinguirse del resto con facilidad. Eso le hace ser distinto y marcar una línea propia que exprime hasta sacar su mejor jugo.

Esta realidad ya la pudimos comprobar en Tauro, y ahora, dos años después, la vemos también en Nómada, que estrenó ayer en Villamarta. Manuel gira sobre una idea de la que hace partícipe al resto de su compañía. Es como un pintor que se sitúa delante de una escena y organiza con mando todo lo que tiene delante de sus narices. Crea paisajes, estampas costumbristas, juega con los tiempos, con el color, con el ritmo, se recrea en el cante...Todo está bien marcado para llegar a un objetivo final, y esa claridad de pensamiento convierte a sus espectáculos en amenos y visuales.

Ayer no fue una excepción y a lo largo de hora y media el Villamarta disfrutó de una de las mejores noches que llevamos de Festival, si bien es verdad que muchos nos quedamos con la sensación de deja vu en el último número (el baile por caracoles), que sorprendentemente repitió Liñán tras bordarlo en 'Los invitados' de Belén Maya, donde actuaba como artista invitado. Sin restarle magisterio en su ejecución, porque volvió a demostrar ese talento innato que posee, su elección no fue la más adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que se trataba de un estreno y eso es sinónimo de ver cosas nuevas. Y lo peor lo hace apenas una semana después y en el mismo Festival.

De cualquier manera, quitar mérito a todo un espectáculo por una desafortunada decisión (que no obstante levantó al teatro) no sería lo más justo para un artista diferente, y que consigue hilar de una manera sutil y brillante su espectáculo. Primero, cuidando la escena con una iluminación de diez, y segundo, dotando a la misma de una fluidez en las transiciones impresionantes. Casi no te das cuenta del salir y entrar de los artistas, un mérito a destacar y que debería ser tomado como un buen ejemplo para muchos.

En el baile propiamente dicho, Manuel volvió a convencer con un repertorio amplio, variado y en el que toda la compañía tiene su momento especial. Lo tiene el cuerpo de baile, lo tiene el cante, lo tiene la guitarra y por supuesto, lo tiene el bailaor granadino, cuyas coreografías evidencian un conocimiento corporal y un sentido creativo inigualable.

Así, en la retina de muchos quedó la obra de arte visual de las alegrías de Córdoba, un juego de mantones, luz y colorido a la altura de un diseño primaveral de Victorio & Lucchino. Fue sin duda uno de los puntos de inflexión de la noche, como también lo fue su baile por seguiriyas, la pincelada por rondeñas, casi levitando por el escenario embriagado por la guitarra de El Tomate, y la ronda de fandangos de Huelva de los cantaores rematados con maestría por Miguel Ortega acordándose de Toronjo.

Mención especial es el enciclopédico cante vertido por David Carpio, Miguel Lavi y el citado Miguel Ortega. Implicados con el movimiento de la escena, todos demostraron un conocimiento pleno y una sensibilidad exquisita. Su largura cantaora es una constante durante el espectáculo, un aporte que suma y de qué manera. Caña, soleá de Triana, seguiriya, verdiales, fandangos de Huelva, alegrías de Córdoba, taranto, taranta, granaína y caracoles componen las estaciones de un viaje placentero en el que las sillas (el elemento estrella de este Festival en los espectáculos porque la hemos visto en más de uno) son pieza clave y manifiestan un lenguaje teatral muy acertado.

Manuel salió entre olés y ovacionado por un público entregado y volcado con su arte, como ocurriera hace unos días. Como recoge el Génesis: 'Hágase la luz, y la luz se hizo' (en el Festival).

Baile

Nómada

Dirección y coreografía: Manuel Liñán. Baile: Manuel Liñán, Anabel Moreno, Águeda Saavedra, Inmaculada Aranda, Jonathan Miró y Adrián Santana. Guitarra: Víctor Márquez ‘El Tomate’ y Fran Vinuesa. Cante: Miguel Ortega, Miguel Lavi y David Carpio. Música: Víctor Márquez ‘El Tomate’ y Fran Vinuesa. Diseño de vestuario: Yaiza Pinillos. Realización de vestuario: Gabriel Besa. Tintes & Ambientación: María Calderón. Diseño de iluminación: Olga García. Producción ejecutiva: Ana Carrasco. Fecha: 06 de marzo 2014. Lugar: Teatro Villamarta. Aforo: Lleno.

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