XXIII Festival de Jerez | Crítica 'Volver' Volver para quedarse

María José Franco en Sala Compañía María José Franco en Sala Compañía

María José Franco en Sala Compañía / Manuel Aranda

María José Franco vuelve y lo hace con fuerza. La bailaora gaditana reconoce haber tenido que bajar ese ritmo profesional habitual en ella en los últimos años para dedicarle tiempo a sus hijos, una situación que padecen desgraciadamente muchas como ellas. Pero necesita retomar y no a través de un resumen de sus propuestas anteriores, sino acudiendo a la llamada del sentimiento que un día afloró y marcó sus pautas.

En estos momentos, Franco está volcada en su faceta como docente, sin dejar sus actuaciones esporádicas en grandes escenarios aunque quería, y quiere, recuperar el aliento y nerviosismo del camerino, el ritual preparatorio antes de salir, la emoción llegada del público y la batuta en la dirección del montaje. No es este, decimos, el resumen de títulos ya exitosos como ‘A contratiempo’, ‘De grana y oro’, ‘A compás del viento’, ‘Bailando para mí’, ‘Abriendo puerto’ o ‘Canela y fuego’, sino la búsqueda de un mensaje que anide las sensaciones de un tiempo pasado que ha de servir de empuje para seguir en el camino, remontar su ánimo.Ya puede decirse que María goza de un empaque incuestionable basado en el dominio de la escena y sirviéndose de posturas finas y elegantes.

Construye estampas desde el conocimiento que da la madurez y la preparación, que se traduce en seguridad. No es para menos llevando casi tres décadas en el baile, pues con tan sólo cinco años ya se asomaba a las clases de la profesora gaditana Pepita Olmo, más tarde llegó a Jerez para prepararse con Angelita Gómez, y luego se introdujo en el rico camino de los cursos con maestros como Mario Maya, Manolote, Matilde Coral o ‘El Güito’. No olvida la etapa en el Ballet Andaluz, ni aquellas giras con Antonio ‘El Pipa’. De cada una de estas fuentes bebe algún sorbo sentimental para trasladarlo a ‘Volver’, estrenado en la Sala Compañía en la madrugada del sábado al domingo.

Acierto en la selección de estilos y de elenco. Llevó al escenario la que es su familia y quienes la conocen de verdad. Por alegrías pasea con gusto la bata de cola y el mantón, llevando a gala su tierra con movimientos justos y sabrosos. Calidad en la música que capitanea Juan Manuel Moneo, a la guitarra y siempre al quite, junto a Carlos Merino, en la percusión, y Javier Peña, a las palmas. El cante de Carmen Grilo, que tuvo su noche, la subía hasta la boca del volcán para estallar por bulerías de Cádiz, junto a la voz de Manuel Moneo Carrasco, airoso y a compás. Cuatro de sus alumnas aventajadas se sumaron a la noche para crear ambiente. Vuelve Carmen a entonarse, esta vez por tientos y tangos, en una escena cargada de melodías en la que Franco se vuelve más canasteras en el baile. Y sale Luis. Silencio, que sale Luis.

Voz impregnada de historia y lamento que se entona por malagueñas del Mellizo invitando a salir de nuevo a la protagonista con una bata de colores vivos y Manuel, el hijo pequeño de Luis, suma su soniquete por verdiales. Llega la soleá, resultado de la pureza del alma. Asistimos a un momento verdaderamente rico y flamenco, profundo y aplaudido, ovacionado y consagrado. Luis Moneo hace de la soleá su templo de rezo y su apellido crece aún más haciendo grande la historia de su gente y su sello lo define como un cantaor necesario y que siempre debe estar presente. María, de terciopelo grana, se retuerce en el llanto de su historia y grita bien fuerte que ha vuelto para quedarse.

La vemos disfrutar junto a su equipo, ese que anima a la bailaora a seguir construyendo el camino. Ahí están todos por bulerías, por fiesta, con sonrisas en las caras fruto de saber que el trabajo está bien hecho y que un nuevo futuro se abre ahora, esperanzador y repleto de ilusiones. Al final, su hija le da un abrazo y María José derrama alguna lágrima desde la conciencia tranquila.

Compañía Mª José Franco- ‘Volver’ from Festival de Jerez Televisión on Vimeo.

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