Festival de Jerez | La Previa

La contemporaneidad según Pagés

  • La bailaora sevillana presenta en el Teatro Villamarta ‘Una oda al tiempo’, una obra en la que reflexiona sobre la tradición y la modernidad

María Pagés y Lela Soto, durante la rueda de prensa celebrada ayer en San Ginés. María Pagés y Lela Soto, durante la rueda de prensa celebrada ayer en San Ginés.

María Pagés y Lela Soto, durante la rueda de prensa celebrada ayer en San Ginés. / Manuel Aranda

Con el lógico “subidón”, según sus propias palabras, después de hacerse público que su ‘Una oda al tiempo’ ha obtenido el Giraldillo al Mejor Espectáculo de la Bienal de Sevilla, llegará mañana sábado día 23 de febrero María Pagés al XXIII Festival de Jerez. Al frente de su compañía, la bailaora y coreógrafa sevillana pondrá en escena en el Teatro Villamarta este laureado montaje donde transita entre la memoria y la actualidad para llegar a la conclusión de que modernidad es “la tradición en movimiento”.

No obstante, la primera cita de la segunda jornada del certamen tendrá lugar en la Sala Compañía, que acogerá la Gala Final del Concurso Internacional de Baile Flamenco Puro de Turín tras la celebración de sus fases previas en el Palacio Villapanés. A medianoche, en la Bodega González Byass y dentro del ciclo ‘De la raíz’, Lela Soto evocará el eco de la dinastía de los Sordera en ‘Mi herencia cantaora’.

“La idea de la contemporaneaidad flota en todas las artes y, por supuesto, en el flamenco”, señaló María Pagés ante los medios de comunicación a la hora de explicar el propósito que anida en ‘Una oda al tiempo’. De alguna manera, la bailaora ha intentado resolver el enigma o la clave secreta que sirve para discernir entre lo que es moderno de lo que no lo es. Y esa dicotomía ha saltado por los aires cuando ha llegado a la conclusión de que “la modernidad es la tradición en movimiento”.

A su juicio, lo contemporáneo está en “continuo diálogo con la tradición” hasta el punto de que el artista suele echar la mirada hacia atrás “para avanzar”. En ese giro de los ojos hacia un lado y otro, el flamenco encaja a la perfección, pues lleva implícito “una hermosa convivencia” con otras disciplinas o tendencias. A esta reflexión sobre la contemporaneidad se suma otra no menos necesaria para María Pagés: la del tiempo. “Como humanos, no nos cansamos de medir, de contar”. Ella, a su edad, mide el tiempo “de otra manera”, guiada por la experiencia. “El tiempo tiene un tiempo. Lo más hermoso es aprovecharlo y no parar de disfrutar”, explicó.

En ‘Una oda al tiempo’ tiene un papel relevante la dramaturgia y los textos creados para el cante de El Arbi El Harti. Todo ello para mostrar al público una coreografía flamenca sobre lo efímero, la permanencia y la eternidad.

Los doce números incluidos en el programa recogen la esencia rítmica de cómo vivimos la experiencia temporal y cómo afecta a nuestros sentimientos el día, la noche o las estaciones.

Sobre el escenario, María Pagés se sitúa como referente de una compañía compuesta por 4 bailaores y 4 bailaoras. La banda musical de su propuesta tiene a Ana Ramón y Bernando Miranda, al cante; Rubén Levaniegos e Isaac Muñoz, a la guitarra; Sergio Menem, chelo; David Moñiz, violín; y Chema Uriarte, percusión.

María Pagés comenzó su carrera en la Compañía de Antonio Gades, al que considera su maestro indiscutible. En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Danza (Creación) y el Premio de Coreografía ADE en 1996. Los nueve Premios Giraldillo de la Bienal de Arte Flamenco de Sevilla –el último por su ‘Una oda al tiempo- la confirman como una de las bailaoras y coreógrafas más importantes del flamenco. En 2014 se le concede la Medalla de Oro al Mérito en la Bellas Artes.

En el año 1990 crea María Pagés Compañía y, desde esa fecha, ha producido casi una veitena de espectáculos. Entre los últimos, cabe mencionar ‘La alegría de los niños’ (2013), ‘Siete golpes y un camino’ (2014), ‘Yo, Carmen’ (2014), ‘No dejes que termine el día’ (2015), ‘Rostros’ (2016) y ‘Óyeme con los ojos’ (2017).

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