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Memoria me dio 'pa' ti... María Valencia 'La Martínez'

"Santiago era antes una gran familia"

  • "Yo no he sido artista, pero me ha gustado mucho cantar y bailar, sobre todo cuando me llamaba Lola Flores", señalaba la artisita.

Ante todo era gitana y graciosa, muy graciosa. Tenía un age sobrenatural que hizo que la mismísima Lola Flores se rindiera a su encanto y la tratara "como de la familia". María Valencia Medina 'La Martinez' (1924-2003) nació en la calle Nueva en el seno de una familia de artistas, "aunque yo nunca lo he sido, me gusta mucho cantar y bailar pero nunca me he dedicado al cante, sólo estos últimos años con Lola", relataba María en una conversación con Pepe Marín en Onda Jerez TV.

Y es que María estaba emparentada con las grandes dinastías cantaoras de Jerez, "desde Paco la Luz a Tío Borrico o Diamante Negro, y mi hermana es Luisa la Torrán", decía. Fue conocida por ese donaire tan particular que la convirtió en un emblema del barrio de Santiago junto a su primo 'El Realo'. "Vivíamos en la calle Nueva y Cantarería y éramos todos uno, tabla con tabla, todos los días había una fiesta y para los males, estábamos todos apoyándonos y ahora te entera a los tres días, cuando ya ha pasado todo", comentaba.

Como cualquier gitana del barrio, la devoción que procesaban al Prendimiento convertían los Miércoles Santos en verdaderas fiestas, "yo guiso dos alcauciles y dos habitas por Semana Santa, me cojo mi calle Merced pa abajo pa ver a mi Prendi tres horas antes, y cuando vuelvo está to la comía quemá", decía con desparpajo la Martínez.

También estuvo muy vinculada a la Peña Tío José de Paula. Era allí donde se reunían todas esas mayores para cantar y bailar, y La Martínez destacaba con "mi trompetita, yo la saco para que todas ellas se animen y se rían, eso significa que empieza la fiesta. Una vez se me olvidó llevármela y todas la echaban en falta, yo le dije que la había dejado en la cama con anginas".

Nunca se consideró artista pero sí "trabajé mucho en el campo". Esas convivencias se trasladaban luego al barrio en el camino a casa, "nos veníamos para casa todos juntitos, porque en esa época todo era distinto a ahora", pues como ella explica, "fueron los campos y los cortijos los lugares donde la convivencia llevaba a la fiesta".

Esa personalidad tan peculiar y dotada de gracia hizo que Lola Flores contara con ella para formar parte de algunos espectáculos en Madrid, pero a Martínez, le daba miedo "los aeroplanos y prefería irme en coche". Sin dudarlo, Lola le envió un coche "y nos fuimos Salvaora, Bastiana y Tomasito con Diego Vargas. Cuando llegamos a Madrid le dije a Lola que me había dado el sol en la oreja todo el camino y que me había quedado sorda, ella se tiró al suelo con lo que dije". Una de tantas anécdotas.

Fue tal la relación que "cada vez que venía a Jerez me llamaba y venía a mi casa a recogerme, luego nos íbamos a la peña Tío José y nada más que quería que cantara yo", contaba María Valencia. Su cante estaba impregnado de historia y amaba a su barrio, "aunque yo quiero a los de aquí como a los de allí, en San Miguel también tengo familia", refiriéndose por ejemplo a sus nietos José y Alfonso Carpio, hijos del 'Mijita'.

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