La crítica · Sala Compañía

Al volver la vista atrás

José Barrios bailó por alegrías con la bata de cola, ayer en Sala Compañía. José Barrios bailó por alegrías con la bata de cola, ayer en Sala Compañía.

José Barrios bailó por alegrías con la bata de cola, ayer en Sala Compañía. / Manuel Aranda

A medida que transcurre el Festival de Jerez divisamos dos recurrentes caminos que eligen los artistas a la hora de plasmar sus ideas. Por un lado encontramos a aquellos que necesitan avanzar hasta el incierto futuro, en defensa de la creatividad constante buscando la aportación novedosa. Por otro lado están los que prefieren mirar atrás, al pasado y al origen con el fin de dar sentido al presente y avanzar desde la tradición. Bailar, sin más cuentos. José Barrios pertenece a los del segundo grupo, por lo menos en estos momentos de su carrera.

Todo el ritual dancístico, que comienzan con unos versos de Machado, desemboca en la ‘Soleá de Córdoba’ ambientándose en los recuerdos de niñez. El espectáculo, de título ‘Reditium’, no es ni más ni menos que una sucesión de bailes que nos permite reencontrarnos con un intérprete con más fuerza en los pies que en las muñecas. La propuesta resulta un poco densa en los primeros veinte minutos, fruto de la oscuridad que emana del escenario y de los estilos que suenan: martinete, seguiriya y farruca. Se agradecen las posteriores alegrías y el esperanzador rayo de luz que nos anima a volver al escenario. José va de menos a más y sorprende con el manejo de la bata de cola con la que se desenvuelve por el escenario sin dificultad aparente. No conseguimos entender el motivo de la inclusión de este elemento. Tampoco nos extrañamos, pues cada vez es más habitual.

El bailaor cordobés da muestras de resistencia al no abandonar el escenario en ningún momento. Hasta llega a participar en un diálogo con el cantaor Paco del Pozo, por tanguillos, en una escena socarrona. Se empieza a animar la cosa. Es entonces cuando comprobamos el buen eco de Paco, que se introduce en la bulerías para escuchar consiguiendo uno de los momentos cumbres de la tarde. Antes de los tanguillos y del recuerdo en versos del tango ‘Cambalache’, de Carlos Gardel, escuchamos una vidalita de gran belleza sonora ejecutada por Sara Corea, que permite a Barrios sacar a flote su faceta más interpretativa.

Del mismo modo habría que resaltar la presencia en el atrás de Ana Ramón, ganadora del premio ‘Cante de acompañamiento’ en la edición pasada del Festival y que, de nuevo, resulta victoriosa en su aportación por su particular manera de decir el cante. El espectáculo está muy sostenido por el cuerpo musical con el violín de Víctor Guadiana, la guitarra de Isaac Muñoz y la percusión de Luis Dorado.

BaileReditium, bailando flamenco

Baile: José Barrios. Guitarra: Isaac Muñoz. Voces: Paco del Pozo, Ana Ramón y Sara Corea. Violín: Víctor Guadiana. Percusión: Luis Dorado. Dirección y coreografía: José Barrios. Dirección musical y composición: Isaac Muñoz. Diseño de iluminación: Arco Visuales. Diseño de sonido: Óscar Gálvez. Día: 27 de febrero de 2018. Lugar: Sala Compañía. Aforo: Lleno.

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