Pasarela

Curvas hacia la Casa Blanca

  • Melania Trump no cumple el perfil de esposa y madre tradicional, pero la exuberante esposa de Donald Trump se siente preparada para ocupar el papel de Michelle Obama.

Melania Knauss (su nombre de soltera) nació y creció en un pueblo con apenas 5.000 habitantes del este de Europa. Niña y adolescente ambiciosa, siempre tuvo claro que su futuro estaba en la moda. Y la genética le acompañaba. Con 16 años decidió ser modelo y con 18 ya tenía un contrato nada despreciable con una agencia de Milán. Sus enigmáticos rasgos eslovenos y sus medidas de infarto han hecho las delicias del género masculino desde las portadas de Sport Illustrated, Vanity Fair o FHM. Pero sus aspiraciones eran aún más altas. Tanto que hoy, a sus 45 años, ya como Melania Trump y esposa de unos de los multimillonarios más famosos y controvertidos del mundo, es considerada una de las magnates del exceso por su amor por el lujo. "Mi marido es el hombre más detallista", comentó en una ocasión.

A un lustro del medio siglo, Melania no pierde ni un ápice de su atractivo, que para vencer al paso del tiempo ha ido esculpiendo en centros de belleza y estética y algún que otro quirófano. Su nombre aparece en la lista de las diez mujeres más deseadas por los americanos y tiene su propia línea de joyería y cosmética. Su nombre por tanto no es ningún desconocido, aunque ahora es cuando está más de moda que nunca. ¿Por qué? Porque su pretensión es 'usurpar' el puesto de Michelle Obama en la Casa Blanca. Sí, 'usurpar', porque no son pocos los que piensan que la ex modelo no está preparada para el papel de primera dama. Desde luego, su fama de mujer florero funde fortunas y esposa cañón está muy lejos del de madre convencional y mujer con inquietudes y trayectoria profesional que piden los sectores más tradicionalistas. La prensa más conservadora asegura que Melania desentonaría al frente de ese cargo. No obstante, pocos saben que la cónyuge del polémico Trump habla cinco idiomas, es una amante de la arquitectura y tiene a sus espaldas un reconocido recorrido en filantropía. Melania se casó con un vestido de Dior valorado en 200.000 dólares, sí, y presume de vida ostentosa en las redes sociales. Aseguran que tiene un buen control de los medios y que por eso está apartada de la carrera electoral de su marido, que despunta en las encuestas para ser el próximo candidato republicano a la Presidencia. Prefiere estar desaparecida para no hacer mella en los votos de su pareja y se ha centrado en su papel de buena esposa y madre de su hijo, Barron de nueve años.

Melania Trump es la tercera esposa del creador de certamen de Miss Universo, que estuvo casado con Ivana Trump, modelo y empresaria de origen checo clave en su carrera profesional y madre de sus tres hijos mayores, Donald Junior, Ivanka y Eric, -juntos tienen además un buen puñado de nietos-, y con la modelo Marla Maples, con la que tuvo un affaire mientras estaba casado con su primera esposa y que luego se convirtió en su mujer y madre de su cuarta hija, Tiffany. Más tarde, llegó Melania, 24 años más joven. Aunque parezca lo contrario la eslovena amedrentó la fama de mujeriego de Trump, que hoy intenta aparentar ser un hombre familiar. Quedan unos meses para saber si Melania Trump empaquetaría su cara ropa para mudarse a la Casa Blanca y en el aire están las tareas que desarrollaría como compañera del presidente de los Estados Unidos. Donald Trump se ha adelantado y ha alabado públicamente las muchas cualidades de su mujer en este cometido: "Sería una maravillosa representante para nuestro país, y puedo verla ya muy involucrada en asuntos relacionados con la salud de la mujer".

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