Melchora Ortega · Cantaora

"Ahora más que nunca hay que ayudar a las peñas"

  • La jerezana analiza un verano intenso en el apartado artístico donde destaca su presencia en la Fiesta de la Bulería, tras 17 años de ausencia, y en los Jueves de Cádiz. La grabación de un disco, su próximo objetivo.

-Después de un tiempo 'olvidada', por llamarlo de alguna manera, parece que vuelve a estar usted en el candelero...

-(Risas) Estoy de moda. La verdad es que llevo ya un tiempo en el que las cosas me están yendo bien, con cosas reservadas hasta el año que viene, y bueno, estoy contenta y motivada, porque si no hay trabajo poco te puedes motivar.

-¿En una cantaora el trabajo es la vida?

-Claro que sí, porque si no trabajas no hay inspiración, no hay un sitio donde volcar tus sentimientos.

-A veces, esto es cuestión de rachas, como todo en la vida...

-Sí, es así. El trabajo llama al trabajo y si la gente no te ve, se olvida de ti y si te ve, todo lo contrario. Luego, si después vas dejando buen sabor de boca, mejor que mejor.

-La última vez que cantó fue hace unas semanas en Don Antonio Chacón. Al menos las peñas siempre le han dado su sitio...

-La verdad es que sí. El mes pasado canté en Chacón y el año pasado también me llamaron en la peña Terremoto para cantar con Felipa del Moreno. No es fácil hoy en día ponerse en el lugar de las peñas, que tienen que estar luchando contra viento y marea porque no tienen dinero. Yo siempre digo que a las peñas hay que ayudarlas ahora que la cosa está fea, porque las peñas nos han dado mucho a los artistas. Nos hemos llevado muchos inviernos viviendo de ellas, y ahora es cuando hay que echarles una mano. A mí personalmente, me encanta cantar en una peña, porque veo a los buenos aficionados que valoran el estudio que llevas encima, y también es un sitio que al tener que hacer dos partes te obliga a prepararte un repertorio más amplio. Eso a la larga es bueno para el artista, enfrentarte a un buen aficionado y prepararte, al menos, ocho cantes.

-El cante femenino en esta ciudad está seriamente amenazado. ¿Eso le supone mayor responsabilidad?

-A mí particularmente no porque ya llevo recorridos muchos kilómetros, tanto de trabajo como de estudio y de esfuerzo. Evidentemente, hay etapas en las que se trabaja más que otras pero hay que estar luchando, por eso animo a toda la gente joven de Jerez a que se siente y empiece a abrir puertecitas. Vivir del flamenco no es cantar por bulerías y tangos, hay otros cantes que podemos defender muy bien, sobre todo algunos que a las mujeres nos vienen mejor. Una vez que abres una puerta, como me pasó a mí, te quedas enganchada con esta profesión y otro tipo de cantes como la seguiriyas, las tonás y otros que no se oyen tanto por aquí.

-Lo importante entonces es ser constante...

-Está claro, lo importante es no desanimarte ni pensar que te van a empezar a llamar del Potaje de Utrera o de la Bienal porque te sientes a cantar dos días. Esto es un camino largo, que hay que currárselo.

-En los últimos años, aparte de su presencia en peñas, ha habido una institución que siempre ha apostado por usted, el Festival de Jerez...

-Sí que es verdad. El Festival lleva mucho tiempo dándome mi sitio. La primera vez que vine fue en el 99 y siempre han contado conmigo para una cosa o para otra. Luego también los artistas me han llamado. Recuerdo que el primer espectáculo en el que participé fue uno de Angelita Gómez y ya después han venido Mercedes Ruiz, Andrés Peña... y otros artistas a los que desgraciadamente sus propuestas no se eligieron.

-Usted ha sido siempre muy clara. ¿Llegó a pensar que el futuro del Villamarta, con el tema de la Fundación, corría peligro?

-Sinceramente no, será que estoy muy positiva (risas). El Festival es un pilar fundamental del Villamarta hoy día, y su funcionamiento, como se ha demostrado incluso en épocas de crisis, ha sido excelente. Sólo con eso se puede tirar del carro, aunque no me olvido de todas las demás cosas que se programan y que tienen una calidad tremenda. Yo hace unos días estuve en la ópera y me quedé encantada de la puesta en escena, de los vestuarios...Villamarta ofrece muchas cosas, lo que pasa es que hay que apoyar a la cultura y disfrutar de todo lo que se programa.

-Hablemos del verano. Por lo que se ve dice, está cargada la agenda...

-(Risas) No me puedo quejar. Ahora estamos preparando el curso de iniciación al flamenco que hacemos desde hace tres años David (Lagos) y yo. Después el 4 de agosto voy a los Jueves Flamencos de Cádiz con Pascual de Lorca, a mediados de agosto vamos a Rivesaltes, en Francia, con Andrés Peña y Pilar Ogalla para representar 'De sepia y oro', y en septiembre a la Fiesta de la Bulería, y a mi festival fetiche, la Bienal de Sevilla.

-Lo suyo tiene mérito porque no es fácil repetir dos ediciones consecutivas en la Bienal...

-Pues sí. Me llamaron de la Federación de Peñas de Sevilla para entrar en el circuito, y aunque la cosa estaba floja decidí ir y di un recital con Santiago Lara y Javier Peña a las palmas. Este año, cuando le dieron el día para organizar un espectáculo, que se titula 'Son de peñas', me llamaron para contar conmigo, y bueno, voy con Samuel Serrano, Saray de los Reyes, José María Cáceres y Manuel Pajares.

-Y estará usted en la Fiesta de la Bulería. Por fin se acordaron de Melchora Ortega...

-Es cierto porque no voy a la Fiesta de la Bulería desde hace por lo menos 17 años. La última vez fue en 1999. Y no soy yo de las que le gusta mentar los años, pero ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Tampoco en los Viernes, a los que creo que he ido sólo dos veces.

-Sin embargo, fuera de su tierra ha tenido mayor protagonismo...

-Sí que es verdad, siempre han contado conmigo en sitios como Utrera, Lebrija, Morón y otros festivales. También ahora han desaparecido muchos, porque yo recuerdo la buena época en la que los fines de semana no teníamos hueco. Ahora, por desgracia, cada vez quedan menos.

-Cada vez que hablo con usted sale a relucir un tema, su disco. ¿Para cuándo?

-(Risas) Tienes razón. Yo tengo el estudio en casa y cuando quiera me pongo y lo grabo, pero no quiero que sea así, me gustaría hacer algo que luego se pueda mover. Hoy día tienes que pensar en eso y tratar de buscar si se puede hacer una puesta en escena de ese mismo disco. Ya no sólo tienes que preocuparte de sentarte y cantar sino que tienes que pensar en moverlo después. Como cantaora todo el mundo me conoce, por eso lo que quiero es sorprender.

-Pero, ¿se ha marcado una fecha?

-Sí que me la he marcado, pero no la quiero decir (risas). También las mujeres lo tenemos más complicado porque el mundo no se para para nosotros, tenemos que seguir llevando la casa. Tengo tres hijos, con tres edades diferentes, tengo una casa que no es una casa, es un lejío de grande, y un perrito. ¡Qué no nos falte de ná, que no, que no! (canta mientras ríe). También tengo un marido que trabaja muchísimo y yo necesito contar con David para todo eso. Estoy en ello, ya hay algunas cositas, lo reconozco.

-A veces es peor tener a David Lagos ahí tan cerca. La confianza da asco, que diría aquel...

-Es cierto. David es una persona muy inquieta y lo que hace hoy mañana no le gusta, y ahí es donde va a estar el quid de la cuestión. También soy yo, que soy un poco indomable.

-En los últimos tiempos le hemos visto recuperar cantes poco utilizados, como lo que hizo en aquel '78 revoluciones por minuto'. Es algo que va con su forma de concebir esto...

-Sí, reconozco que soy una persona a la que le gusta investigar, quizás también porque Alfredo (Benítez) me lo ha inculcado. En ese espectáculo, que es una pena que no se haya visto ni siquiera en Jerez, nos acordábamos de los maestros y ahí recuperé cosas de Isabelita de Jerez, de La Pompi y de Pastora, siempre a mi forma, que es importante. Por eso digo que los jóvenes deben abrir esas puertas y buscar nuestros orígenes. Aquí en Jerez hay muy buenas voces y buenos metales, y también personalidad. En Jerez todos diferentes y cuando uno abre la boca se sabe quién es.

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