Jerez

El Amor sólo procesiona 45 minutos

  • La lluvia fue la inesperada protagonista en una jornada de enorme ambiente cofradiero

La primera de las procesiones extraordinarias de este mes de octubre apenas se prolongó ayer cuarenta y cinco minutos en la calle. Poco después de salir la cruz de guía y los primeros tramos de acompañantes, el cielo, plomizo desde primera hora de la tarde, dejó caer unas gotas, que poco después, cuando el paso ya en la calle se disponía a girar para salir de la calle San Juan hacia Francos, arreció para convertirse en un chaparrón.

En ese instante, en torno a las seis de la tarde, se decidió dar marcha atrás y a las 18,15 horas el paso entraba de nuevo en la capilla poniendo el final a una jornada que habría sido grande. Grande porque el ambiente era magnífico con mucho público que esperaba vivir una tarde y noche cofrade.

Así, la primera extraordinaria prevista para este mes se frustró coincidiendo, curiosamente, con la de Los Judíos, que también aguó la lluvia el pasado año casi el mismo día.

La cofradía salió con el miedo metido en el cuerpo. Las nubes mandaban arriba. El entorno de la capilla del Cristo del Amor tuvo el ambiente de los días importantes con mucho público esperando la salida, que se produjo a las cinco y media de la tarde. Cuando el paso empezó a buscar la puerta desde el interior, se empezaron a abrir paraguas, señal inequívoca de que las malas previsiones meteorológicas iban en serio. Después, arreció la lluvia y vuelta a atrás. Esta es la corta y triste crónica de lo que sucedió ayer. Una pena por todo el esfuerzo desplegado por la hermandad y de las muchas ilusiones que se fueron al traste. Antes de cerrarse las puertas de la capilla, que más tarde se abrieron, la agrupación de San Juan interpretó algunas composiciones pero ya con el paso dentro y en su sitio.

Con acierto, la hermandad dejó ver algunos detalles evocadores de los 75 años como dejar sólo el Calvario con el que empezó a procesionar la cofradía; la Virgen de los Remedios lució su manto de salida, cuyo negro terciopelo y bordados de oro caían por el lateral del canasto superando la crestería. El San Juan vistió el mantolín del Cristo de la Expiración dado que en la primera salida procesional de la hermandad, la cofradía de San Telmo se lo cedió. La decoración floral del paso también fue novedosa, sobre todo en la trasera que, ante la ausencia de las Marías y de los soldados romanos, a fin de no desequilibrar el conjunto, se creó un monte pedregoso adornado con plantas. El resto se conformó con un friso de rosas rojas y ramas de espino. Un detalle fue la colocación de un antiguo pelícano -símbolo eucarístico- tras la cruz del Cristo, pieza cedida por las mojas Agustinas; y también, en el respiradero trasero, se situó un relicario con reliquias de San Juan XXIII. Ahora, a esperar que La Coronación tenga más suerte el 24 de este mes y pueda rematar bien el ya clásico octubre senanasantero.

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