Jerez

El Ayuntamiento pone las bases para el aprovechamiento turístico del viñedo

  • Llama a la iniciativa privada para explotar los recursos naturales de la campiña siguiendo el modelo de La Toscana o Burdeos · Se da tres meses para contar con un plan definitivo de desarrollo y promoción

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"No pretendemos alicatar la campiña, sino conservarla, potenciando su desarrollo. Es decir, no va a haber centros comerciales pero por qué no puede haber pequeños hoteles, spas, centros hípicos, granjas escuelas, museos, que además generarían empleo". La alcaldesa María José García-Pelayo defendió ayer de esta manera las propuestas para un plan de desarrollo y promoción del viñedo que ha elaborado el Ayuntamiento y que fueron presentadas ayer en sociedad en la bodega San Ginés del Consejo Regulador, con la presencia de su presidente, Beltrán Domecq y de un centenar de empresarios turísticos de la ciudad. De momento se trata sólo de un documento base, que recoge las principales líneas de trabajo para avanzar en lo que en un futuro podría llegar a ser la campiña jerezana, tomando como modelo otras regiones vitivinícolas como La Toscana, Burdeos o las rutas del vino de Portugal. En definitiva, un relanzamiento de los paisajes y viñedos del término municipal de Jerez, aplicando nuevos modelos de explotación de los recursos existentes y preservando a la vez sus señas de identidad.

El documento está abierto ahora a las sugerencias del sector, con el fin de que en un plazo de tres meses se cuente ya con un plan definitivo. Y es que sin duda el proyecto tendrá escaso futuro si no hay implicación e inversión privada. El portavoz del gobierno municipal, Antonio Saldaña, fue claro en este sentido. "Desde la Administración podemos eliminar trabas, tenemos voluntad y horas todas, pero dinero ninguno".

Pelayo destacó el enorme potencial que tiene la campiña de Jerez y sus muchas posibilidades de desarrollo, que propiciarían además una diversificación de la economía. "Tenemos una joya y no nos podíamos quedar de brazos cruzados ante la situación del Marco y el viñedo. Es una pena porque hay muchas casas de viñas que se están cayendo y con este proyecto queremos animar a los propietarios a mantenerlas y a ponerlas en valor".

Parte el documento de un diagnóstico de la situación, que define el Marco de Jerez como la mejor zona de viñedos de España y destaca que la actividad vitivinícola es un pilar fundamental de la historia de la campiña jerezana, así como esencia indiscutible del patrimonio cultural.

La zona objeto del plan está localizada principalmente en coronaciones y partes altas de lomas del término municipal, lo que facilita el acceso visual, y tiene una extensión de 4.748 hectáreas. "La superficie de viñedos del término municipal de Jerez es más amplia, pero el estudio que hemos hecho se ha centrado en los viñedos situados en la parte oeste, donde el paisaje está más compactado y menos disperso", explicó Saldaña.

Entre las potencialidades del sector "por descubrir y optimizar", el primer teniente de alcalde subrayó que el viñedo constituye un paisaje característico que participa activamente en la imagen de Jerez, con un extraordinario valor económico, productivo, enológico, arquitectónico e histórico. "Tenemos además a nuestro favor que hoy en día, lo rural ya no es sinónimo de declive sino de una nueva dinámica poblacional y socioeconómica". Frente a las potencialidades, el documento reseña también las amenazas como son la importante pérdida de cultivos de viñedos que se hace más evidente en los últimos cinco años, la apertura de viarios que no respetan la alineación de las viñas o la pérdida o deterioro de su patrimonio enológico, bodegas y casas de viñas, entre otros elementos.

A partir de ahí las estrategias de trabajo que se plantean para relanzar el territorio de viñas pasan por la innovación en la aplicación de nuevos modelos de gestión, aprovechando siempre los recursos existentes y sin dejar a un lado la conservación y protección de los valores patrimoniales del suelo rústico. Según Saldaña, Jerez cuenta ya con el marco adecuado para que se puedan desarrollar actividades económicas vinculadas a la economía agraria y al turismo, pero si fuera necesario, "cabría la posibilidad de regular nuevas actividades compatibles con una explotación basada en el mantenimiento y el fomento de los valores tradicionales".

Para ello, de acuerdo al documento, será necesario integrar programas de desarrollo económico con la gestión responsable del patrimonio natural y cultural y la conservación de sus valores paisajísticos. Entre las acciones concretas, se establecerán los usos a limitar o bien prohibir por ser contrarios a la preservación de estos valores; se avanzará en la recuperación y reutilización del patrimonio edificado (casas de viñas, bodegas, lagares, portadas...); se programarán acciones tendentes a la recuperación de zonas degradadas (escombreras, vías pecuarias, abandono de tierras...), a la vez que se adecentará la red de caminos públicos existentes para facilitar y mejorar los accesos y se elaborará un plan de difusión.

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