Tierra de nadie Caracas, Nueva Zelanda y Galapagar

Caracas, Nueva Zelanda y Galapagar Caracas, Nueva Zelanda y Galapagar

Caracas, Nueva Zelanda y Galapagar

Disculpen ustedes si vuelvo a la carga contra la insufrible parva de cínicos impresentables que aprovechan, hasta las peores miserias de los más desfavorecidos –esos a los que, eufemísticamente, ellos llaman “pueblo”-, de los más débiles, para vomitar sus hediondas panfletadas; que utilizan las desgracias ajenas -las de obreros, trabajadores, desempleados o marginados- para escupir sus miserables consignas bolcheviques, su basura “bolivariana”, sus casposas consignas, huecas, malolientes y, sobre todo, falsas como las del peor de los judas. Son mucho más que repulsivos: son inaceptables aprendices de dictador bananero –verde o “maduro”-, son fascistas rebotados, rencorosos irreductibles, dañinos de condición y falsarios por formación, son los meros cimientos de la más baja escoria.

Me hierve la sangre al escuchar las estupideces que sueltan por esa alcantarilla, con forma de boca, con la que tuvimos la desgracia, en muy mala hora, de que vinieran a enfangar la política de este país, como hacen con la de cualquier otro en el que fijen sus garras, afiladas y ponzoñosas.

Maduro, el tirano genocida que no tiene perdón de Dios, el dictador, cateto e ignorante, que llena sus bolsillos a costa de las vidas de sus gentes; ese payaso macabro, asustado y cobarde, que no se va por miedo a la que le espera fuera de su “castillo de cagaflores”, que se queda porque no le va quedando otra más que Cuba o Moscú; ese insigne cabronazo sanguinario al que no le importa lo más mínimo ver morir a ancianos, niños, mujeres, hombres… todos inocentes, todos culpables, en parte, de haber consentido –de un modo u otro- que un pelagatos de tercera, un Pinochet reaccionario y temible , un Stalin en grotesca caricatura, colmado de miseria en su particular cloaca, haya llegado hasta dónde está.Pero… ¿y el “rojeras” de Nueva Zelanda?, ¿y el “Albertito” Garzón…? ¿Dónde guardamos a este?, ¿de dónde ha salido este fracaso de proyecto marxista, con ínfulas de “redentor” y vida de capitalista enfermizo y convencido?, ¡de dónde me lo han sacado…! Yo, que he puesto a parir al “pobre” de Llamazares… –inepto, hipócrita y bocazas, sí, pero si lo comparamos con Garzón: santo-, será por eso que me lo mandan ahora a él a modo de castigo, a todas luces desproporcionado para mis culpas.

Este papanatas -el de jolgorios a 350 euros/cubierto, luna de miel de un mes en Nueva Zelanda, “como cualquier español normal”, se excusaba el muy caradura, el de cocina “de proletario” -lástima que se le olvidase esconder el último modelo reluciente de “Termomix”, de 1.500 pavos, que adornaba su “humilde” rincón…-, este niñato caprichoso, mediocre e inservible, tiene la desvergüenza de proclamar, con orgullo ¿¿??, su apoyo inequívoco al dictador, de condenar el levantamiento, más que legítimo, de todo un pueblo relegado a la miseria, olvidado, apaleado y masacrado por uno de esos “insignes libertadores” que tanto placen al comunismo de cinco estrellas gran lujo al que pertenecen Garzón junto a muchos –no todos- de los suyos. Es repugnante.

Y nos queda el “marqués”. El “noble” titular de la ínfula de Galapagar, el más cínico entre los cínicos. Ya, reclamando un puesto en el futuro Gobierno…. Dónde antes “no se querían sillones”, ahora se exigen, ya ven…

Lo veo… desde sus amplios salones… contemplando su alberca, saludando, afablemente, al cuerpo de guardia, que le pagamos todos… viendo crecer a sus retoños, que seguro hubiesen tenido muy, muy difícil poder ver la luz de este mundo si su mamá los hubiera intentado parir en cualquiera de los hospitales desabastecidos, sin medicamentos ni agua ni luz, de “su” Caracas “bolivariana”, capital del que, dice, es su deseado y amado paraíso, pero al que no se acerca ni por “Wifi”…

Lo de este individuo es insufrible. La dureza de su jeta no se puede afrontar a diario sin que a uno le suba el colesterol y luego la tensión; sin que la ardentía estomacal se desboque hasta límites, tan sulfúricos, que hagan inútil la sal de frutas o el bicarbonato sódico; sin que la percepción de lo coherente, de lo cabal, o el sentido común y el de responsabilidad, o la sensatez, el respeto, la humildad y la bonhomía, salten por los aires en tan minúsculos pedacitos que hagan del todo imposible cualquier atisbo de recomposición.Maduro, el tirano, ya está allí, aunque en su palacio, claro… A “Nueva Zelanda” Garzón y a “Bolívar” Iglesias, los facturaba, mejor hoy que mañana, sin escalas, para Caracas, y no a la mansión del dictador, no, mejor a cualquiera de los barrios obreros de los suburbios, uno de esos que tanto “anhelan” estas dos auténticas piezas de museo.

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