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La Caridad de nuestras Hermandades

  • Por Ernesto Romero del Castillo, neuropsicólogo

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La Caridad de nuestras Hermandades

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La pandemia que estamos padeciendo y el confinamiento al que nos hemos visto sometidos ha sacado lo mejor de muchas personas e instituciones, destacando entre las mismas la Iglesia católica, y desde ella Cáritas como ONG dedicada a la caridad (que a nivel nacional ha triplicado su ayuda) y muy especialmente y -para los que las conocemos bien- no tan sorprendentemente, las Hermandades.

En un momento en que los servicios sociales públicos a nivel de Ayuntamiento o Junta de Andalucía han permanecido cerrados, la Iglesia y sus instituciones han estado al pie del cañón con los más -y los nuevos-  necesitados. Muchos voluntarios jóvenes de la Iglesia, entre los que los cofrades han desempeñado un papel fundamental.

En la página web de enraizados.org se puede constatar cuanto la Iglesia española ha realizado ejemplarizando en 449 acciones, y en la de la Unión de Hermandades de Jerez la nada desdeñable labor de las Hermandades en el ámbito local. Comprobando esta última larga lista de colaboraciones solidarias sería injusto que la ciudad de Jerez no devolviese tanta generosidad a estas instituciones centenarias.

Y viene esto a colación por el acierto –también gracias al del Consejo de la Unión de Hermandades- en las propuestas de devolución del abono de los palcos: partiendo de la premisa de que en Jerez es bastante barato en comparación con otras capitales andaluzas y que ese dinero supone una gran inyección económica en los proyectos de las cofradías, la opción de donación del importe sería no sólo la más justa, sino también la más beneficiosa para las hermandades.

Todas estas circunstancias fueron ampliamente analizadas en el último programa  `Luna de Nisán´, que a través de las redes sociales se ha convertido en pocos meses en una de las máximas referencias periodístico-cofradieras de nuestra ciudad. En el mismo intervinieron, además del presidente del Consejo Dionisio Díaz, buenos amigos cofrades jerezanos como Mateo López, Pedro Larraondo y su director Jesús Lucena. Ellos dejaron claras algunas cuestiones en las que a veces no caemos los propios cofrades y que me parecen interesantísimas. A saber: sin ser las hermandades ONGs, ni tener como fin principal la caridad –recordemos que hay otras instituciones, también dentro de la Iglesia, como la misma Cáritas, dedicadas a tal fin- no escatiman esfuerzos en ponerse a trabajar por los ciudadanos de Jerez, como ha quedado ahora más que demostrado durante la pandemia. En este sentido es importante aclarar que el fin principal de estas instituciones es el culto, tanto interno como externo, sean de penitencia, gloria o sacramentales. Y que no nos tenemos que hacer perdonar por dicho testimonio, faltaría más, porque la calle es tan nuestra como la de cualquier otro grupo de contribuyentes.

Y todo ello sin perder de vista que la principal obra de caridad de cualquier cofradía es su existencia misma, habida cuenta de que las Hermandades son instituciones que crean riqueza, que crean empleo. Hablando en plata: dan muchísimos puestos de trabajo. Dan de comer a multitud de familias y no estaría mal nombrar varios de los oficios a los que hacen posible la supervivencia y desarrollo: imagineros, tallistas, restauradores de arte, orfebres, plateros, músicos, floristas, cereros, y por supuesto, más indirectamente, hosteleros, comerciantes de textil, etcétera.

El impacto económico, sólo de la Semana Santa, ha sido valorado mediante un riguroso estudio de hace pocos años para la ciudad de Córdoba en 42 millones de euros, y para Sevilla se ha estimado recientemente en más de 400 millones. No estaría mal, por tanto, que se nos valorara más, y que se hiciera este estudio para nuestra querida ciudad de Jerez.