Jerez

El Consejo ratifica su previsión de un aumento del 10% para la vendimia

  • Apunta a la semana del 20 de agosto como fecha probable para el inicio de la campaña, que mantiene cerca de tres semanas de retraso

Avanza, que no es poco. Paso a paso, la vendimia del jerez se aproxima a su comienzo en un año marcado por las inusuales condiciones meteorológicas que desaconsejan, a estas alturas, aventurar una fecha exacta para el inicio de la campaña de recolección de la uva palomino.

Con la debida cautela y en función de los datos recabados en la última semana, el Consejo Regulador considera que con casi toda probabilidad habrá que esperar a la semana del 20 de agosto para empezar a ver movimiento en las viñas del Marco, en concreto en los pagos del interior, los primeros en vendimiarse.

La uva, muy desigual incluso en un mismo racimo, sigue lejos de los 10,5 grados baumé

La institución jerezana del vino se muestra más precisa en su estimación de cosecha, en la que se ratifica en el incremento de en torno al 10% al que apuntó un su previsión inicial y con el que se rebasarían los 82 millones de kilos de uva frente a los 75 millones de la última campaña. En base a esta previsión, que puede varias, el Consejo comenzará a repartir en próximas fechas las guías de circulación para el transporte de la uva entre los viñistas inscritos en la Denominación de Origen jerezana.

El viñedo del jerez mantiene, no obstante, tres semanas de retraso respecto a la vendimia de 2017 -el 1 de agosto del año pasado, de forma también excepcional, ya había operadores cortando uva- por lo atípico del presente año agrícola, con una cosecha muy condicionada por la abundancia de las lluvias de la primavera y la humedad del inicio del verano.

No en vano, el director del Consejo, César Saldaña, recuerda que en la presente campaña, aún por cerrar, la pluviometría ha superado con creces la media histórica de 620 litros por metro cuadrado, con picos en algunos pagos que rebasan incluso los 800 litros. Saldaña destaca igualmente la gran concentración de las lluvias en los meses de primavera, desde la que la uva arrastra cierto retraso en la evolución de su estado fenológico, que se ha visto agravado por un inicio del verano muy fresco y con temperaturas muy suaves.

Para colmo, "los primeros días de levante tampoco han favorecido la maduración de la uva, que en la inmensa mayoría de los pagos de los nueve términos municipales que conforman la zona de producción de la Denominación de Origen están muy por debajo aún de la graduación mínima de 10,5º baumé exigida reglamentariamente", señala el Consejo en su avance de vendimia.

La graduación media de la uva en el Marco, explica Saldaña, puede oscilar entre los 7,5 y los 8º baumé, si bien es difícil precisar este dato por otra circunstancia excepcional que se ha dado en la presente campaña, en la que la uva está muy desigual no ya entre unos pagos y otros, ni siquiera entre racimos distintos, pues en un mismo racimo se observan granos muy maduros junto a otros muy verdes, con diferencias de hasta tres y cuatro grados.

Según el Consejo, la desigualdad en términos de madurez en los racimos de uva de algunos pagos también obedece a las condiciones meteorológicas inusuales, que han favorecido la aparición de hongos, aunque sin llegar a una situación de alarma, precisa el director de la institución, quien sitúa los principales focos de oidio en las zonas costeras, en las que las temperaturas más frescas y la mayor humedad pueden suponer un riesgo añadido.

Con todo, la uva ha recuperado peso -caldo- con el rocío de las últimas noches tras la ola de calor de los días previos. A la viña le interesa ahora la alternancia entre el poniente y sus blanduras nocturnas con la sequedad del levante hasta el inicio de la vendimia para avanzar hacia la maduración óptima sin que se produzca una merma sensible en la cosecha.

Como se dice en el Marco, la llave de la vendimia la tiene el mes de agosto, por lo que las condiciones meteorológicas de la próxima semana determinarán si se acelera o se retrasa aún más el comienzo de la recogida de uva en un año especialmente complicado, además de caro para el viticultor, que ha tenido que realizar numerosos tratamientos para prevenir las plagas y enfermedades en una campaña propicia para su aparición y propagación por la humedad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios