Jerez, tiempos pasados Historias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

La Cruz Roja

  • Sede actual de la asamblea jerezana de la Cruz Roja, en La Alcubilla.Distinguidas damas jerezanas , entre ellas la marquesa de Torresoto, fueron las impulsoras de esta institución en Jerez · La familia González-Gordon ha colaborado durante varias generaciones

CONFIESO que mis simpatías y relación con la Cruz Roja jerezana, es una constante en mi, desde hace más de medio siglo. Más o menos, desde cuando era jefe de la ambulancia don Adolfo Rodríguez del Rivero quien, además de dedicar la mayor parte de su vida a la Cruz Roja, era a la vez digno archivero de nuestro Ayuntamiento, historiador, articulista, genealogista y restaurador de cuadros antiguos y modernos, así como de libros y objetos de arte. Con su hijo Fifo, oficial de la institución, frecuenté en muchas ocasiones la sede de Cruz Roja, en los arcos de la plaza del Arenal, a cuya puerta se sentaba diariamente don Adolfo, y posteriormente, en los locales que tuvo en la calle Avila. Hoy día, y desde hace algunos años, me honro en ser un modesto socio colaborador; pareciéndome muy importante que los jerezanos conozcan la historia y vicisitudes de esta ong de carácter internacional que tan extraordinaria como abnegada labor viene realizando, en multitud de países de todo el mundo, bajo el lema fundacional de "humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad". Desde hace tiempo, la Cruz Roja está considerada como "el supremo logro humanitario del siglo XXI", no superado por ninguna otra institución benéfica.

La Cruz Roja Española, como sociedad de utilidad pública, nace a partir de la adhesión de nuestra patria al I Convenio de Ginebra, tras la fundación en 1864 de la Cruz Roja Internacional, llevada a cabo por el empresario suizo Jean Henry Dunant (1828 - 1910), quien sería Premio Nobel de la Paz en 1901. Precisamente, el año siguiente al que parece ser que comienza a funcionar en Jerez la primera comisión local, impulsada por un grupo de damas de la alta sociedad jerezana, a cuyo frente figura, como presidenta, Bernarda Des'Allimes, de Díez; secundada como vicepresidenta por María Nicolasa Gordon de González Soto, marquesa de Torresoto; María Díez, viuda de Dujat Des'Allimes, como gerente; tesorera Petronila Ivison Ysasi y como secretaria Josefa María García del salto de Ysasi.

Esta es la primera junta de gobierno de la Cruz Roja jerezana, que seguiría actuando como tal durante varios años. Hasta que, a partir de 1910, bajo la presidencia de don Julio González Hontoria, el gran alcalde, creador del parque que lleva su nombre, recinto de nuestra feria, que es nombrado delegado local, son los hombres los que toman el relevo de la Cruz Roja, en esta ciudad, eligiendo como vicepresidentes honorarios a Joaquín María Rivero y a Patricio Garvey González de la Mota. Como secretarios figuran Alejandro Ivison Pastor y José Manuel Fernández-Gao; de vicesecretario actúa José Luis Moliné; de tesorero, Jesús Gutierrez Rapp; de contador, Manuel de Ysasi González.; director de almacén es José de Soto y Ruiz; vicedirector del almacén, Rafael Benitez Reyes y vocales Francisco Fuentes Marcos, el médico Luis Felipe Arráns, monseñor Juan Pedro Sánchez-Romate y Lambarry, Eduardo Marmolejo, Adulfo de Luque y Pedro Nolasco González Soto.

Un año más tarde, entraría en la junta de gobierno, en calidad de subdelegado vicepresidente el litógrafo Manuel Hurtado de Mendoza; y en el siguiente el secretario Alejandro Ivison es sustituído por Manuel Cintado Pelín; creándose una nueva vocalía para Joaquín Escudero, un conocido corredor de comercio. En 1913 la junta local es designada como Comisión de Partido, pasando Escudero a desempeñar el cargo de secretario-archivero y en 1914, el eclesiástico monseñor Sánchez - Romate pasa a ejercer de vicepresidente efectivo junto con Manuel Hurtado de Mendoza, que era el propietario de la famosa Litografía Hurtado, existente hasta hace pocos años, en la calle Arcos.

En nuestra investigación sobre los orígenes de la asamblea local de la Cruz Roja Española, nos encontramos con una laguna de ausencia total de datos, de varios años, hasta 1921, en que tenemos noticias de que, debido a su extraordinaria labor de varios años, en la junta de gobierno de la institución, reciben la gran placa de honor y mérito de la Cruz Roja Española, los miembros de la misma señores Julio González Hontoria, Juan Cortina de la Vega, el marqués de Torresoto de Briviesca, Adolfo Rodríguez del Rivero y Manuel Hurtado de Mendoza.

En los años 1922 y 23, hay nuevos relevos en la comisión local de la Cruz Roja, designándose delegado a Francisco Ivison; vicepresidentes a Manuel Domecq y a Joaquín Escudero; secretario al periodista, director de "El Mensajero", Joaquín Fernández Baena; contador, a Baldomero Rubio; tesorero a Luis Pérez; vocales a Tomas Ruiz, Tomás García Figueras, Manuel Cintado Pelín y Justo Martínez. Por vez primera, como tal profesional y con el cargo específico de médico, figura el célebre doctor José Molle.

Es en los dos años posteriores, cuando por vez primera se nombra delegado de la Comisión Local de Cruz Roja Española, en Jerez, al marqués de Torresoto de Briviesca, en cuyo cargo le sucederían, andando el tiempo, su hijo Manuel María González Gordon y su nieto Mauricio González-Gordon y Díez. Una saga familiar que ya tenía amplios antecedentes, en la junta de gobierno de la entidad benéfica, desde que su antepasada, María Nicolasa Gordon de González Soto, ocupara en 1900 la vicepresidencia de la misma.

Es en estos años, cuando se incorpora a la Comisión Local, como vicepresidente 2º el vinatero Fernando Carrasco Sagastizábal, ocupando el puesto de tesorero otro miembro de la familia González, Pedro N. González Gordon, y pasando a desempeñar la secretaría el periodista Joaquín Fernández Baena. La jefatura de la ambulancia se le asigna al historiador, Adolfo Rodríguez del Rivero.

Lo que primero sería una delegación local de la Cruz Roja Española, en Jerez, luego comisión local, y también Comisión de Partido, pasa a denominarse ya, en 1928, para lo sucesivo, y hasta nuestros días, Asamblea Local, presidida durante varios años por el marqués de Torresoto, con la misma junta directiva, en la que entra a formar parte de la misma, como vocal, otro periodista, Luis de la Sierra Bustamante, director de Diarion de Jerez, junto con nuevos vocales como Manuel Guerrero Lozano, el Vizconde de Almocadén, Manuel María González Gordon, José González Pineda y Salvador Dastis Pérez.

De inspector médico figura el Dr. José Molle Gutiérrez, que al año siguiente sería jefe facultativo, y se crea, por vez primera, un Dispensario para la Vista, del que se nombra director al reputado oftalmólogo gaditano Dr. Cayetano del Toro. (Continuará)

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