Jerez

Decenas de renovaciones de licencia de terraza se encuentran paralizadas

  • Camas desmiente que haya una campaña de celo y apunta que lo que hace el gobierno local es aplicar la ley "como es su deber"

  • Horeca tilda de "obsoleta" la actual ordenanza

Dos turistas pasean entre los veladores de la plaza de La Asunción el pasado fin de semana. Dos turistas pasean entre los veladores de la plaza de La Asunción el pasado fin de semana.

Dos turistas pasean entre los veladores de la plaza de La Asunción el pasado fin de semana. / PASCUAL

El delegado municipal de Urbanismo, el teniente de alcaldesa Francisco Camas, negó ayer las acusaciones de la patronal hostelera, Horeca, en torno a que exista una campaña municipal de celo en lo que se refiere al control de las terrazas del centro de la ciudad. Camas destacó que "lo único que se está haciendo es aplicar la ley, ni más ni menos". Pese a ello, el teniente de alcaldesa se mostró receptivo a dialogar a este respecto con los hosteleros de la ciudad, ya que, según dijo, el Ayuntamiento siempre está abierto a escuchar a todo el mundo "y a buscar soluciones que satisfagan a todas las partes".

En el centro de Jerez (e incluso en las barriadas) hay malestar con la política de renovación de licencias de veladores que se está llevando a cabo por parte del Ayuntamiento. Francisco Díaz, representante de Horeca en la ciudad, aseguró ayer a preguntas de este medio que en la actualidad "hay decenas de solicitudes de renovación de la licencia de terraza que están paralizadas en el Ayuntamiento". La razón de dicha, cuando menos, lentitud burocrática parece radicar precisamente en esa aplicación estricta de la ordenanza municipal a la que Camas hace referencia.

"No están concediendo renovaciones a las terrazas -indicó Díaz- y es algo que nunca había sucedido ya que ninguno de los anteriores gobiernos locales hizo algo así. El Ayuntamiento está aplicando la normativa al milímetro, pero resulta que se trata de una normativa que bajo nuestro punto de vista está obsoleta".

Abundando en este extremo el representante de la organización hostelera en la ciudad defiende que "todo cabe ser estudiando y se puede llegar a un consenso. Hemos pedido una reunión con la alcaldesa y con el delegado y nos han dicho que no hay problema pues todo este asunto está en estudio. Uno de los temas en los que tenemos que ponernos de acuerdo precisamente es en cambiar esa normativa".

Según Díaz, la base de esta ordenanza de terrazas y veladores parte del espíritu de la que fue redactada a mediados de los años noventa con Pedro Pacheco como alcalde. Cabe destacar que la última modificación se produjo hace cuatro años, en 2013.

El hecho de que se estén poniendo pegas a la instalación de maceteros y 'paravientos' no es entendido por el representante de Horeca, que destaca que ambos elementos están contemplados en las vigentes ordenanzas, si bien reconoce que en ocasiones hay detalles como un plástico suelto que provoca la denegación. Algo excesivo. "Lo único que pedimos es que esa normativa de terrazas se actualice", señala.

Bajo el punto de vista de los profesionales del centro, la estética de las terrazas es esencial y debe ser una de las señas de la ciudad, unos veladores bonitos y bien instalados. "Hay actuaciones que un profesional lleva a cabo en su negocio para mejorar la estética del mismo y de su entorno y son rechazadas. Las claves de las terrazas son simplemente dos: ser estéticas, es decir bonitas, y no estorbar".

Otra cuestión que preocupa a los hosteleros es el hecho de que la publicidad en los toldos esté prohibida. Se permite que las sombrillas lleven el nombre de la marca comercial pero no así los toldos, que son un elemento más caro. "A este paso lo que se va a conseguir, como ya está pasando, es que haya negocios que tengan que tapar la marca, algo que se puede ver por las inmediaciones de la calle Consistorio". Las consecuencias de este articulado son obvias, según Francisco Díaz: "Si la ordenanza sigue así a este respecto la empresa cervecera o bodeguera que paga los toldos dejará de hacerlo porque, evidentemente, no obtiene beneficio publicitario alguno. Los toldos, de esta forma, se irán eternizando y se irán degradando ofreciendo una mala imagen de la ciudad. A nadie escapa que un toldo no es algo precisamente barato. ¿Es realmente eso un problema?", se preguntó.

Esta polémica se enmarca en uno de los mejores momentos para la hostelería local desde que estallara la crisis, lo que provocó que muchos negocios tuvieran que echar el cierre. "No se puede olvidar -señala Díaz- que con la que está cayendo somos de los pocos que estamos trabajando. Deberíamos olvidarnos de meternos con estas pequeñas cosas", concluyó en tono conciliador.

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