Golpe a la mafia italiana en la ciudad

Detenidos en el centro un capo de la Camorra y su lugarteniente

  • Los mafiosos vivían en Pozo del Olivar, manejaban un imperio de mil millones e iban armados con pistolas

Dos jefes de la  Camorra italiana (organización delictiva similar a la más conocida Mafia) fueron detenidos a punta de pistola en la céntrica calle Divina Pastora por efectivos de la unidad especial de búsqueda de fugitivos de la Guardia Civil y de los Caribineri (policía militarizada similar a la Benemérita) italianos a media tarde del pasado martes. Los mafiosos terminaron un  café —“expresso”, dijo un camarero que los atendió en el bar Los Cisnes—, salieron a la calle y en ese momento fueron apresados.

 Al grito de “¡usted, quieto;  alto a la Guardia Civil!” fue apresado el capo Giuseppe Polverino, de 53 años, que llevaba encima una pistola real con munición; mientras que su lugaterniente,  Raffaele Vallefuoco,  de 48 años, fue reducido en el suelo a  punta de pistola también, indicaron ayer varios vecinos, aunque oficialmente no se ha confirmado si iban armados, como sostienen en la zona. Los ciudadanos no salían de su asombro al enterarse de que el primero es el jefe de la Camorra en la localidad de Marano y figura como uno de los 30 individuos más buscados de Italia.

 Los efectivos que participaron el dispositivo policial no levantaron sospechas antes. No iban uniformados y una vez prendidos los dos mafiosos los efectivos se identificaron como miembros de la Guardia Civil. Tras ello, en una redada que duró unos instantes, los dos detenidos fueron montados en coches camuflados y trasladados a dependencias policiales.

Polverino está considerado “de máxima peligrosidad” por las autoridades italianas, al ser responsable, como jefe del clan, de varios asesinatos en Nápoles, y liderar una organización criminal que es la única que tenía contacto con la Cosa Nostra siciliana, según  fuentes de la investigación. El segundo sujeto apresado, Raffaelle Vallefuoco, también se encuentra incluido en la lista de las cien personas más buscadas en Italia, como jefe de la principal sección  —‘paranza’— del clan “Polverino”, encargada de la introducción y transporte de droga hasta Italia.

“Si le digo la verdad —apunta el dueño de un electrobazar que vio la redada del martes— me moría de miedo, porque aquello fue de película. Vi un forcejeo... Nos metimos dentro de la tienda, al fondo, cuando vimos a unos tipos sacando pistolas..., pensé que era un ajuste de cuentas porque para un robo no se iba a montar tanto. Ya luego, cuando habían pillado a quien querían pillar, los agentes se pusieron chalecos de la Guardia Civil y nos dijeron que tranquilos, que todo estaba controlado. Que ya nos enteraríamos de qué iba todo”.

Los detenidos vivían en  lujosos pisos de la calle Pozo del Olivar. Llevaban tiempo morando en Jerez, confirmaron fuentes de la investigación. Pero ambos pasaban desapercibidos en el entorno: “Han entrado cuatro o cinco veces a tomarse un café durante los dos últimos meses. Eran correctos. Hablaban poco y no en español. Si yo pensé que eran brasileños”, dijo una camarera que les había atendido varias ocasiones durante estos meses. Polverino tiene su cabello teñido de rubio. La posibilidad de que entre ellos hablasen en portugués puede ser probable ya que uno de los detenidos alternaba con una mujer brasileña, apuntaron los vecinos a este medio. Ambos tenían documentación falsa cuando fueron apresados.

Los dos delincuentes fueron trasladados posteriormente al cuartel de la Benemérita en Jerez. Ayer, sobre las cuatro y media de la tarde, los agentes practicaron registros en las viviendas de Pozo de Olivar con los  dos detenidos, que iban a cara descubierta.

Polverino, que se encontraba huido, controlaba un imperio económico de mil millones de euros, y estaba en busca y captura desde el año pasado por su asociación con la mafia napolitana, la Camorra, informaron ayer los Carabinieri (policía militar italiana). La Guardia Civil destacó la importancia de la cooperación entre ambas fuerzas de seguridad para detectar primero y luego detener a los dos prófugos.

“Un jefe de la mafia metido en mi casa”, decía con asombro la propietaria del bar Los Cisnes tras entererarse de quién eran sus discretos clientes. Los agentes desarmaron a Polverino, le quitaron la pistola y la munición de ésta, indicó otro testigo. A los buscados no les dio tiempo a reaccionar. “Tres guardias se fueron a por uno y otros tres a por el otro”, señaló el comerciente del electrobazar. La intervención conjunta entre ambas policías militarizadas fue tan sigilosa que del caso prácticamente no se sabía nada entre el resto de fuerzas de seguridad del Estado de Jerez. Otra persona cuenta que “iba a grabar la movida con mi móvil, pero me asusté al ver tanta pistola. Los mismos policías daban miedo, no pensaba que fueran así”.

Para encontrar su escondite en Jerez, los carabineros habían estado trabajando antes sobre posibles refugios en Andalucía y no se excluye que en esas  investigaciones hayan contribuido declaraciones de los últimos arrepentidos del clan que lidera Polverino. Los investigadores han trabajado en los últimos meses sobre la Camorra de Marano, concluyendo que existía un pacto entre los Polverino, los Nuvoletta y los Casalesi, estos últimos los más conocidos de la mafia napolitana.

En el curso de una gran operación de la Guardia de Finanza (otro cuerpo policial de Italia) llevada a cabo a fines de febrero pasado, fue intervenido un complejo hotelero en el litoral italiano perteneciente a la familia del capo.

En los registros realizados en las viviendas de Jerez, según han indicado fuentes de la investigación, se ha hallado documentación que demuestra que Giuseppe Polverino controlaba desde aquí sus “negocios” en Italia, así como documentos falsificados y multitud de teléfonos móviles. El clan Polverino controla el tráfico de hachís del Sur de Italia y cuya influencia abarca las localidades de Marano, Vomero y Camaldoli.

Estas detenciones, junto con las de Doménico Verde, en Tarragona, y Fabio Allegro, en Málaga, en 2009 supusieron el descabezamiento del clan y el desmantelamiento de las tres ‘paranzas’ que operaban en España, desde las que controlaban el tráfico de droga hacia Italia. La información obtenida gracias a la colaboración de la Guardia Civil y los Carabinieri en la desarticulación de este peligroso grupo criminal organizado ha supuesto la detención de 66 personas desde 2010. Los medios de comunicación transalpinos destacaron la importancia de las detenciones de ambos individuos ante sus peligrosísimos antecedentes.

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