LA PÁGINA COFRADE

Domingo de Pasión y de Pregón

  • El rito del proclamar la Semana Santa enciende hoy las vísperas con la formalidad del Villamarta

Como manda la costumbre, a mediodía el pregón de la Semana Santa toma hoy el protagonismo en el Domingo de Pasión en lo que se constituye en la antesala de lo que sucederá dentro de una semana. Es la proclamación oficial, un acto que enaltece los ánimos y que sitúa al personal casi tocando la escenificación de la Pasión que ocupará las calles de la ciudad dentro de siete días. También es la puesta de largo formal e institucional de la Semana Santa con toda la oficialidad cofrade, social, religiosa y política concentrada en el teatro.

No obstante y ante toda esta parafernalia, saltará al ruedo un cofrade para lidiar una complicada faena. El pregón es una exaltación en sí misma, un anuncio. Desde la Iglesia se pide que tenga un sentido evangelizador; desde el patio de butacas se pide que levante la ovación, haga asomar la emoción y pegue pellizcos. Desde al mundo mediático, cada vez más protagonista del evento, ofrece el titular o titulares que sinteticen lo que ha sido capaz de hacer el pregonero.

Este 2014 el atril lo ocupará José María Castaño Hervás. Sólo su apellido delata su procedencia cofrade, el Nazareno. Es un experto flamencólogo, su militancia cofrade se limita a la hermandad de San Juan de Letrán, que no es poco, y a la herencia transmitida por una dinastía familiar vinculada a esa secular advocación. Le presenta su padre, también pregonero.

No vestirá el chaqué que, dicen, es la vestimenta más acertada para el acto. Una cuestión discutible. Sonarán las tres preceptivas marchas: Al Pie de la Cruz, homenaje a Beigbeder; Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Francisco Orellana para evocar sus devociones, y Amarguras, de Font de Anta, la marcha de las marchas. En el escenario se verán elementos identificativos de cómo es el pregonero, una sencilla cruz sencilla. Si hay algo que espera con ansia el pregonero es la presentación que hará su padre. Llevará la corbata negra que le regaló el Consuelo, la camisa blanca que le dio el Prendimiento, los pasadores del Santo Ángel, pañuelo de José María Lozano e incluso unos calcetines también obsequio de otro cofrade. Por supuesto la medalla o 'cordón' de Jesús', el pregón escrito en los folios regalados por José Luis Zarzana y ciertos con las tapas que dio la Unión de Hermandades. Castaño lo ha dicho: no será el hermano del Nazareno el que ocupe el escenario para ser y hacer sentir que es el pregonero de todos los jerezanos. Su criterio es que sea la palabra la que mande y será eso, su pregón el que mande hoy.

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