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Escritores jerezanos en el olvido

  • Destacados intelectuales del XIX. Nuevos datos biográficos

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Escritoresjerezanos en el olvido

Jerez celebrará próximamente una nueva edición de la Feria del Libro. Una oportunidad para tratar de conocer la historia de algunos de escritores nacidos aquí, aquellos que, por un motivo u otro, han quedado relegados al olvido, y ello a pesar de su reconocido prestigio y talla intelectual.

Éstas son algunas de sus semblanzas, breves reseñas de su vida y obra, y a los que hemos puesto rostro.

Cuando hace unas semanas dedicamos esta página al cervantista Ramón León Máinez no disponía de ninguna imagen de él, pero gracias a Pilar Egoscozábal, de la Biblioteca Nacional de España, hemos podido localizar una de las pocas, por no decir la única, fotografía que existe de él. Aquí la mostramos en primicia.

Su importancia como promotor en la creación de la Biblioteca Municipal fue relevante, pero su participación parece haberse minimizado, o diría yo, ocultado. De él parece que partió esa 'idea patriótica' de la que hablaba el alcalde de la ciudad en el Acta del Pleno de abril de 1873.

Esperemos que algún día su ciudad natal le reconozca como es debido.

Siguiendo un orden cronológico, tenemos en primer lugar a Federico de la Vega. De la Vega fue un destacado periodista, novelista y traductor. Nació el 3 de febrero de 1831.

A los 14 años quedó huérfano, teniendo que abandonar sus estudios en 1848, quedando inconclusa la carrera de Filosofía que realizaba en Cádiz.

Marcha a Madrid, y en 1855 conoce al político Pi y Margall, que influirá en sus ideas republicanas, colaborando, en 1857, en el periódico La Revolución. Más tarde, en 1860, viaja a París y desde allí escribe para varios periódicos americanos como: El Comercio, de Lima, (con el seudónimo de Lupercio), El Siglo XIX, de México, y El Mercurio, de Valparaíso.

Acabó con su vida en Morelos (México), en 1888. Una calle de Jerez lleva su nombre.

Dos de sus obras, Menudencias filosóficas y Croquis parisienses, han sido donadas recientemente por el que suscribe a la Biblioteca Municipal de Jerez.

Le sigue el marino jerezano, y archivero, Francisco de Paula Carrasco Guisasola, que vió la luz en el Jerez de 1834.

Ingresó en la Escuela Naval a los 15 años, alcanzando el grado de capitán de fragata. Fue vocal ponente de la Comisión de pesca del departamento de Cádiz, vocal del Consejo Superior de la Sociedad española de salvamento de Náufragos, responsable del archivo del Ministerio de Marina, así como de la redacción de un reglamento para todos los archivos del ramo, traductor en la Dirección-Hidrográfica y secretario de la Marina Mercante.

Entre otras condecoraciones, tenía la cruz de la Orden de Isabel la Católica, la cruz de segunda clase del Mérito Naval, la cruz de la Orden de San Hermenegildo, la cruz de la Orden de Carlos III y las medallas de África y Cuba.

Falleció en Manzanares (Ciudad Real) en 1904.

Del mismo año es Manuel Crespo Lema, una figura singular en el Jerez de finales del XIX. Nació el 18 de octubre de 1834. Era coronel de ingenieros de 1º clase, e inspector de ingenieros de la Armada.

Colaborador habitual de revistas especializadas, como La Naturaleza, Gaceta Industrial y la Ciencia eléctrica.

Su obra más importante es la titulada La circulación de la materia y de la energía en el Universo (Nuevo ensayo de filosofía natural) publicada en Jerez, en la imprenta de El Guadalete, en 1890.

En el libro La mentalidad positiva en España: desarrollo y crisis (1975), de Núñez Ruiz, sitúa este trabajo "en la órbita del moderno materialismo naturalista".

Hacia 1890 se retira a vivir a Jerez, aunque en 1910 la prensa local indica que vive de forma definitiva en la ciudad, pasando temporadas en Arcos. Vivía en la calle Medina nº 37.

Participó en el movimiento republicano local, falleciendo en Jerez, el 12 de julio de 1915.

Continuamos esta relación con Simón de la Rosa y López. Nació el 8 de noviembre de 1846, y falleció en Sevilla, el 14 de febrero de 1915. Fue jurista, escritor y periodista.

Sus primeros estudios los realiza en Jerez, hasta los diez años, cuando se traslada a Sevilla e ingresa, en 1857, en el Seminario.

En 1868 se matriculó en Derecho en la Universidad de Sevilla, compaginando esta carrera con la de Filosofía y Letras, que concluyó en 1874. Se licenció en Derecho el 22 de junio de 1871, y en Filosofía y Letras el 13 de enero de 1874. Además obtuvo el doctorado de Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla y el de Derecho por la Universidad Central de Madrid. Fue catedrático en Sevilla, y Secretario de la Facultad de Derecho de dicha Universidad. Ostentó el cargo de oficial primero de la Biblioteca Colombina, a partir del 15 de enero de 1880.

Socio fundador del Ateneo de Sevilla, en 1891, y miembro numerario, desde ese mismo año, de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.

Como periodista dirigió el periódico El Oriente, además de colaborar en la revista, editada en Sevilla, Bética.

Autor, entre otras obras, del Catálogo razonado de la Biblioteca Colombina (1888), y Los Seises de la Catedral de Sevilla (1904).

Sin olvidar al abogado y jurisconsulto jerezano, Ildefonso L. García del Corral, que nació en 1848. Su labor como traductor fue destacada.

Estudió la carrera de Derecho y Filosofía en Sevilla para más tarde mudarse a Madrid. Contrajo matrimonio con María de Alcalá y Villanueva en 1876. En 1879 se traslada a Barcelona, colaborando con la Gaceta de Cataluña y La Publicidad. Se vincula, en 1906, a Solidaridad Catalana, y más tarde a la Unión Federal Nacionalista Republicana (UFNR). Fue uno de los dirigentes de reformismo barcelonés. Tradujo al castellano, en seis volúmenes, el Corpus Iuris Civilis, trabajo que se desarrolló entre 1889 y 1898.

Moriría en Barcelona, en 1919.

Para finalizar, el poeta y artista, Alberto Lozano Angulo, nacido el 8 de agosto de 1865,

Colaborador en la revista madrileña de vanguardia, Arte Joven, fundada por Picasso y Francisco Soler. En la misma mantenía la sección 'Gotas de tinta'. En ella participaron artistas de la talla de Pío Baroja, Azorín y Unamuno entre otros.

También escribió para el periódico Relieves, y las revistas Madrid Cómico y El Globo.

Tanto Pío Baroja como Ricardo Baroja lo recuerdan en sus libros de Memorias. El primero dice dijo de él: "Lozano, nacido en Jerez, había venido a Madrid después de haberse gastado la herencia de sus padres. Debía de haber sido hombre generoso, manirroto, imprevisor".

Los retratos que de él hicieron Ricardo Baroja y Picasso, en 1901, lo inmortalizaron. Falleció en Madrid el 12 de mayo de 1905.

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